Internacional

El escenario económico brasileño para el próximo año y el debate (o su ausencia) entre los candidatos presidenciales

Las noticias económicas estuvieron marcadas por una serie de datos negativos en las últimas semanas previas a las elecciones presidenciales. El dólar superó los 2,5 reales, la balanza comercial fue la peor para un mes de septiembre desde 1998, las cuentas públicas tendrán el peor resultado desde 2003 y volvió a caer el empleo una vez más, como viene sucediendo en los últimos seis meses.

Domingo 5 de octubre de 2014 | 16:30

Las noticias económicas estuvieron marcadas por una serie de datos negativos en las últimas semanas antes de las elecciones presidenciales brasileñas. El dólar pasó los R$2,50 (cuando según la mayoría de los analistas la presión inflacionaria es cada vez más preocupante), la balanza comercial (diferencia entre importaciones y exportaciones) fue la peor para el mes de septiembre desde 1998, las cuentas públicas (la diferencia entre la recaudación y los gastos del gobierno federal) tendrán los peores resultados desde 2003, caída consecutiva por sexto mes en el nivel de empleo industrial, anuncio de algunas de las principales montadoras de vehículos (VW, Ford, Renault) de que otorgarán vacaciones colectivas a sus trabajadores y el plan de retiros voluntarios en la General Motors (GM)

Todas estas noticias resaltan la tendencia que se plantea como más probable para la economía brasileña después de las elecciones: la de una crisis económica cada vez más aguda, con consecuencias sociales inmediatas, aumento del desempleo, caída de los ingresos, disminución de los gastos sociales del gobierno, etc.

Aún así, en el último debate entre los presidenciables transmitido por la TV Globo el 02/10, los pocos momentos en que fueron abordados los temas económicos, poco o nada se dijo sobre la crisis que sigue dando señales cada vez más fuertes.

Las discusiones sobre la independencia del Banco Central, las tasas de intereses practicadas bajo el gobierno petista y tucano, el nivel de empleo y la tasa de inflación durante los dos gobiernos, se desarrollan como si estuviésemos hablando de una economía estable, donde el futuro presidente tendrá márgenes de maniobra para decidir sobre cuál es el porcentaje de la tasa Selic (tasa de interés de referencia del Banco Central de Brasil), el monto de las inversiones para la generación de empleos y los gastos sociales.

La verdad, sin embargo, es muy diferente. Los efectos de la crisis económica internacional se hacen sentir cada vez más profundamente y el futuro presidente tendrá escaso margen. Las distintas respuestas que puedan dar cada uno de los candidatos capitalistas van a estar condicionadas por este contexto y las idas y vueltas de la crisis.

¿Por que los candidatos ligados a las patronales, esconden que el próximo período tiende a ser de crisis aguda para la economía brasileña?

Tanto la candidatura a la reelección por el PT como los candidatos de la oposición burguesa esconden que el que gane encontrará una economía debilitada, pues si asumen esta situación tendrían que expresar de manera clara los ataques que descargarán sobre los trabajadores para intentar superarla.

Las respuestas que ofrecen todos los candidatos ligados a los intereses capitalistas para intentar superar la crisis – independencia o no del Banco Central, aumento de la tasa de interés, concesión de crédito, aumento de las inversiones, etc. –tienen un denominador común: la necesidad de que la crisis la paguen los trabajadores.

Así, termina siendo funcional tanto para el oficialismo (Dilma Roussef), como para la oposición (Aécio Neves y Marina Silva) que se oculte este debate, para que las medidas impopulares que estarán obligados a tomar una vez electos no sean discutidas por la mayoría de la población.

La posición abstencionista del PSOL

La candidata más a la izquierda que viene siendo invitada a los debates es Luciana Genro del PSOL (Partido Socialismo y Libertad). Sería de esperar que ella incluyera estos puntos en la agenda, denunciara y alertara a los trabajadores y oprimidos sobre la coyuntura económica que se anuncia y utilizase los espacios que conquistó para discutir con un sector amplio de trabajadores la necesidad de organizarse para enfrentar los ataques que vendrán.

Pero podemos esperar tranquilos, pues escuchar alguna postura un poco más radicalizada de la candidata del PSOL, incluso en un ámbito reformista, es una tarea impensable.

La ausencia del debate sobre la crisis económica, muestra la necesidad de una salida independiente de los trabajadores

La insistencia de los principales candidatos presidenciables de evitar discutir este tema central del próximo período, pone en claro los límites de esta democracia para ricos (que no puede debatir los problemas de forma clara, puesto que no defiende los intereses de la inmensa mayoría de la población sino el de una pequeña minoría) y la necesidad de que los trabajadores nos organicemos para debatir estas cuestiones que definirán el rumbo del país y podamos dar una respuesta independiente de nuestra clase.







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