Política

GENOCIDIO

El genocida Kalinec sin salidas transitorias

Casación revocó el beneficio del que gozaba desde noviembre del año pasado. Eduardo Kalinec fue condenado a prisión perpetua en 2010 por los secuestros, torturas y homicidios que cometió en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo.

Viernes 28 de febrero | 10:08

Foto: Centro de Información Judicial

La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal integrada por los jueces Mariano Borinsky, Javier Carbajo y Gustavo Hornos, anuló en un fallo unánime la resolución que le concedió las salidas transitorias al genocida en noviembre pasado, con el fundamento de "fortalecer lazos familiares".

Pero una de sus hijas integra el Colectivo Historias Desobedientes, integrado por hijas e hijos de genocidas que repudian los crímenes de lesa humanidad cometidos por sus padres y exigen el juicio y castigo.

Analía Kalinec fue clave para que le anularan las salidas. En una audiencia ante Casación aseguró: “si mi padre pudiera me enviaría a un centro clandestino de detención ilegal y me aplicaría la tortura, como hizo con todas sus víctimas. Pienso que en realidad, él es un cobarde. Es un hipócrita, que pretende tener los derechos legales que les negó a sus víctimas. Mi padre no se arrepiente de haber cometido los delitos por los cuales resultó condenado. Me inició acciones legales para declararme como indigna e impedirme heredar de mi madre”.

Quien es Eduardo Emilio Kalinec

El represor actuó en tres centros clandestinos que funcionaron bajo el mando de Carlos Guillermo Suárez Mason, jefe del Primer Cuerpo del Ejército. Operaron como un solo centro que mudó su sede varias veces pero mantuvo los mismos represores, víctimas y hasta los mismos muebles.

Kalinec declaró cuando fue citado antes de ser condenado. Cínicamente negó haber participado de los crímenes, pero admitió que había "trabajado activamente en investigaciones referidas a hechos atribuidos al ERP”, y que hizo un curso de inteligencia en la Escuela de Informaciones. Además reconoció que en 1978 había estado destinado al Departamento Asuntos Subversivos y estuvo afectado al dispositivo del Mundial de Fútbol, en “prevención de atentados”.

A pesar de que el genocida niega haber participado, sus víctimas lo recuerdan muy bien. Mario Villani quien logró sobrevivir, lo describió como un represor “bastante temido dentro” de los centros clandestinos y que, aunque no tenía contacto frecuente con los detenidos, cuando lo tenía su actitud era dura.

Ana María Careaga declaró que mientras estuo secuestrada cada vez que la encontraba en la antesala del baño, le gritaba y le pegaba patadas. Y que una vez le reprochó el no haber dicho que estaba embarazada. “¿Querés que te abra de piernas y te haga abortar?”.

Esto es Kalinec, como todos y cada uno de los responsables del terrorismo de estado. El único lugar en el que deberían estar todos los genocidas es la cárcel común, pero actualmente sólo el 40% de los represores que tienen causas judiciales están presos.

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