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EDITORIAL DE EDITORIALES INTERNACIONAL

El “momento Atenas”

Los diarios de Gran Bretaña y Alemania sobre el referéndum griego. Posible “efecto contagio” y propuestas de “castigo ejemplar”.

Guillermo Iturbide

Ediciones IPS-CEIP

Domingo 28 de junio de 2015 | Edición del día

Suaves en Londres, puño de hierro en Frankfurt.

Larry Elliott, director de la sección económica de The Guardian, ve en la eventual salida de la eurozona por parte de Grecia un “Momento Sarajevo”, coincidiendo hoy 28 de junio con el 101 aniversario del asesinato en esa capital (tan balcánica como Atenas) del pretendiente al trono del Imperio Austrohúngaro y que se suele considerar como el evento que provocó una reacción en cadena por la cual los Estados europeos fueron entrando en lo que seis semanas después se convertiría en la Primera Guerra Mundial.

El efecto contagio que provocaría Atenas hoy sería la de una escapada del euro de más Estados débiles, en caso de que Tsipras obtenga un resultado negativo en el referéndum que ha llamado para el 5 de julio para consultar si Grecia debe aceptar las exigencias de la Troika para mantenerse dentro del euro.

“Habrá mucho que hablar en los próximos días sobre cómo se puede poner en cuarentena a Grecia. Las tres personas que han encabezado las negociaciones para la troika - Christine Lagarde del Fondo Monetario Internacional, Jean-Claude Juncker de la Comisión Europea y Mario Draghi del Banco Central Europeo - todavía se pueden aferrar a la esperanza de que Tsipras pierda el referéndum el próximo domingo. En estas circunstancias, la coalición liderada por Syriza no tendría más remedio que llamar a nuevas elecciones. El retorno de un gobierno encabezado, por ejemplo, por el partido de centro-derecha Nueva Democracia, abriría la posibilidad de que Atenas hiciera las paces en los términos exigidos por la troika. Sin embargo, no hay garantía de esto.

La troika estaba segura la semana pasada de que Tsipras cedería cuando se le presentara una oferta final. Estaban equivocados. El Fondo, el BCE y la Comisión Europea cometieron un error de juicio fatal y ahora han perdido el control de los acontecimientos (…) Si Grecia se va, se termina la idea de que el euro es irrevocable. Cualquier gobierno que se encuentre con dificultades en el futuro tendrá la opción griega de la devaluación como alternativa a la austeridad sin fin. Igual de importante, los mercados financieros saben eso y acumulan presión sobre los países que ven vulnerables. Es por eso que Grecia representa una crisis existencial para la zona euro. En respuesta a ello se dirá que Grecia es un país pequeño e insignificante y que la moneda única tiene mucho mejores defensas que las que tenía en el último momento de la gran crisis de verano de 2012. Los diplomáticos de las capitales de Europa tenían una visión muy similar a finales de junio de 1914”.

En otro editorial del Guardian, “Hay que oponerse a la cruzada moral contra Grecia”, Zoe Williams plantea: "También surge de esta historia lo que el difunto economista Wynne Godley llamó “la laguna en el programa de Maastricht” (¡en 1992!): Que si bien su propuesta de moneda única planteaba la creación de un banco central, no decía nada sobre con qué se sustituiría a las instituciones democráticas - los gobiernos nacionales cuyo poder, una vez que no tuvieran control sobre su propia moneda, sería limitado. Ahora tenemos nuestra respuesta: el más fuerte tiene el control. Por el momento, Alemania sabe cómo hacerlo mejor. ¿Cómo sabemos que lo sabe? Debido a que son los más ricos. El euro se fundó sobre la idea de que el control de la moneda era apolítico. Se ha destruido ese mito, y con él se llevó también a la democracia. Las conversaciones no fracasaron por accidente. Los griegos tienen que ser humillados, porque la alternativa – la de tratarlos como partes iguales o “adultos”, según Lagarde - daría lugar a un debate sobre el Eurogrupo: cuáles son sus fundamentos, cuáles son sus responsabilidades y cuáles sus mecanismos democráticos - si es que tiene alguno”.

Mientras tanto, el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el diario de los bancos, asume la posición dura de Alemania. Philipp Pickert dice: “Cuando hace dos años se amenazó a Chipre con el fin del programa de ayuda financiera, el Banco Central Europeo no estaba muy nervioso. Se le puso al Gobierno y al Parlamento una pistola en la cabeza y se anunció el fin de los préstamos. No está pasando esto en Grecia. A pesar de los giros bruscos del gobierno de Atenas, el BCE deja que sigan corriendo los préstamos de emergencia para los bancos.

Mientras tanto, dobla y extiende tanto las reglas hasta que se rompen. Finalmente, el Consejo del BCE, probablemente a instancias de los críticos, no concederá más ayuda financiera. El BCE financia Indirectamente a través de la ayuda financiera la fuga de capitales de los griegos ricos. No está claro por qué no se le dice "basta" en voz alta al gobierno maniobrador de Syriza“.

Sus colegas británicos del Guardian antes citados parecen responderle con el argumento del “efecto contagio” y por eso las negociaciones tan laboriosas y llevadas a cabo “con pies de plomo”, mientras Werner Mussler, corresponsal del FAZ desde Bruselas escribe duramente:
“Varoufakis tenía la seguridad dialéctica de enviarles un reproche a sus colegas por medio de este hecho: "El pueblo griego tendría así la oportunidad de oponerse, a través del referéndum, al gobierno de Syriza y ponerse de acuerdo con las propuestas de los acreedores. Esto es cinismo puro. El gobierno de Tsipras ha sumido su país en el caos y quién sabe hacia dónde se dirige. La UE seguirá necesitando ayudar a Grecia - pero ya no en la zona del euro”.







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