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Elección decisiva en Nueva York: ¿cómo llegan Trump y Sanders?

Este martes 19 se lleva a cabo una elección decisiva en las primarias para ambos partidos. Se acercan las convenciones en un clima de críticas y acusaciones cruzadas.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Martes 19 de abril de 2016 | Edición del día

Lejos de la carrera tranquila que una vez soñaron en Washington, las primarias del martes 19 en Nueva York llegan en medio de una campaña electoral atravesada por la crisis y descontento con las elites política y financiera. Esta crisis se ha manifestado en debates cruzados, acusaciones en ambos partidos, sorpresas electorales y amenazas de convenciones amañadas.

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La batalla de Nueva York

La primaria del 19 en Nueva York se transformó en una fecha decisiva para demócratas y republicanos. Los candidatos que encabezan el conteo de delegados en los dos partidos, Trump en el Republicano y Clinton en el Demócrata, aspiran a consolidarse.

Las encuestas ubican a Donald Trump, que es local en Nueva York y cuenta el apoyo del poderoso exalcalde Rudolph Giuliani, con el 52 % de los votos republicanos. Lo siguen el gobernador de Ohio (sí, todavía sigue en carrera) John Kasich con el 23 % y el senador texano Ted Cruz con el 17 %. A pesar del bajo porcentaje, Cruz sigue no tan de lejos a Trump en la cuenta total de delegados y de hecho se ha transformado en un obstáculo para el multimillonario.

Para la interna demócrata, las encuestas pronostican una victoria de Hillary Clinton con el 53 % de los votos, sobre Bernie Sanders con el 41 %. Sin embargo, nadie se atreve a garantizar ese resultado, después de varias sorpresas y la victoria de Sanders en las últimas siete primarias.

Convención demócrata, ¿alfombra roja a la nominación de Clinton?

A medida que se acercan las convenciones y ninguno de los candidatos se impone de forma decisiva, crece el debate sobre los mecanismos de cada partido para elegir su candidato.

Entre los demócratas, y a pesar de las tibias y escasas críticas de Bernie Sanders, muchos de sus seguidores empezaron a cuestionar el sistema de los “superdelegados”. Un conductor de radio partidario de Sanders lo resumió muy bien: “Un voto de la gente del 1 % vale lo mismo que 10.105 votos de la gente del 99 %”.

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En el partido Demócrata, existen delegados con mandato votado (en las primarias) y delegados “sin mandato”, conocidos como superdelegados. Los “superdelegados” son legisladores, funcionarios del partido, expresidentes y figuras prominentes y representan el 15 % de la convención.

Esta “maniobra”, contemplada en el reglamento del partido, genera mucha bronca (con razón) entre los seguidores de Sanders. En los lechos, el mecanismo de los “superdelegados” puede neutralizar la victoria de un candidato sobre el otro, en las primarias donde votan los afiliados y votantes registrados.

Desde el comienzo de la carrera, los “superdelegados” han comprometido su apoyo a Hillary Clinton, favorita del establishment del partido. Sin embargo, esto no ha sido garantía para imponerse como favorita entre los votantes. Al contrario, aunque todos se apresuran a coronarla, la exsecretaria de Estado no ha conseguido agrandar la diferencia (eso espera en Nueva York) sin recurrir a los “superdelegados”.

Convención republicana, ¿maniobras para destronar a Trump?

El descontento de sectores de la base partidaria sobre los mecanismos de elección del candidato no se limita a los demócratas, confirmando que la crisis con las elites no es solo por izquierda.

A medida que se acerca la convención republicana, crece el temor del establishment republicano por una eventual nominación de Donald Trump. Aunque no ha conseguido la mayoría de los delegados que necesita para resultar nominado sin votación, Trump ya lanzó acusaciones contra el Comité Nacional Republicano.

“El sistema está amañado. Me han llamado para que deje de decirlo pero les he dicho que estoy diciendo la verdad, que no me importa”, aseguró el multimillonario. Trump se dio el lujo incluso de hablar del sistema de elección demócrata y dijo sobre Sanders, “Lo veo ganar, ganar y ganar”, y agregó, “después me doy cuenta de que no tiene posibilidad alguna de ser nominado. Es porque el sistema está corrupto y es aún peor del lado republicano”.

Hace algunas semanas se empezó a escuchar el rumor de que la dirección del partido republicano se preparaba para una convención abierta. ¿A qué se refieren? Si ningún candidato alcanza los 1.237 delegados necesarios para la nominación, se realiza una convención abierta, donde los delegados deben volver a votar por un candidato.

Una vez realizada la primera votación, si no hay mayoría, se realiza una segunda. Los delegados ya no están comprometidos a votar al candidato para el cual tienen mandato. Los delegados pueden cambiar su voto, pero esos cambios no se dan una convención libre y democrática. Entran en juego maniobras y presiones de la maquinaria del partido. Algo de esto se vio, de forma ilustrativa y algo premonitoria, en la última temporada de House of Cards.

En una convención negociada o abierta, la dirección del partido hará sus propias apuestas. Los nombres que se rumorean incluyen a Mitt Romney (que había negado su candidatura hace unas semanas), Condoleezza Rice (exsecretaria de estado de G. W. Bush), Paul Ryan (jefe de la mayoría republicana y presidente del Congreso), Marco Rubio y Chris Christie (ambos se bajaron de la carrera 2016).







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