Política

ESCENARIO BONAERENSE

Elecciones: adelantar o no adelantar, esa es la cuestión

Desde diciembre del año pasado Vidal viene amenazando con la posibilidad de adelantar las estratégicas elecciones bonaerenses. Recientemente, Macri ha girado 10 mil millones para desandar las amenazas de la gobernadora. El peronismo kirchnerista apura el paso pero se desdobla entre Barones y porteños.

Walter Moretti

@patamoretti

Lunes 21 de enero | 08:01

Imagen: internet

Ni bien se aseguró la votación del presupuesto provincial y la meta de endeudamiento que pretendía con la complicidad, de una forma u otra, de todo el peronismo incluidos los K, Vidal se lanzó a ocupar la escena bonaerense con la amenaza de adelantar para mediados de junio las elecciones en la provincia. Para sustentar el supuesto adelantamiento, la gobernadora obtuvo un primer respaldo de la Comisión Bicameral que surgió de la propia rosca anterior a la aprobación del presupuesto y del endeudamiento, a los fines de asegurarse el respaldo de los legisladores provinciales de Massa, quien pretendía desdoblar las elecciones municipales con el objetivo de mantener la intendencia de Tigre. Pero el tiro le salió por la culata, la Bicameral rechazó el pedido del tigrense (además. su actual intendente y exdelfín, Zamora, ya comunicó que posiblemente jugaría con Cristina Kirchner) y a su vez, terminó habilitando políticamente el juego de Vidal, más allá de que las resoluciones de la Bicameral no sean vinculantes.

Asimismo, María Eugenia Vidal consiguió la luz verde de la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires y hasta se animó a no concurrir a la primera cumbre del PRO. Pero…

Votos o pesos

Cuando uno se pregunta que hay detrás de la jugada de Vidal encuentra dos respuestas posibles.

Una, adelantar las elecciones para separarse del desgaste político de Macri y hacer pesar su mejor imagen para garantizarse la reelección. Otra explicación es que la amenaza no sea más que un chantaje para arrancarle al gobierno nacional los fondos que le permitiera hacer frente al paquete que le tiro el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne en su carrera para cumplir con el “déficit cero” que le exige el FMI.

Como parte del acuerdo con el resto de los gobernadores, Vidal recibió la orden de hacerse cargo de los subsidios al transporte, de la tarifa social eléctrica entre otros “regalitos”. Además, la actualización del Fondo del Conurbano nunca llegó. Todo esto, junto al mayor peso de la deuda complicó las perspectivas financieras y económicas de la gobernadora para este 2019.

Si se daría la primera razón, Macri no podría hacer mucho ante su imagen que sigue en deterioro. Pero, por las dudas que las amenazas de Vidal tuvieran que ver con un chantaje luego de ser la quien recibió la cabeza del león del ajuste, Macri acaba de resolver un auxilio de 10 mil millones de pesos que saldrían de los fondos del Anses a una tasa anual del 12 % y un plazo de cuatro años para su pago. Una vez más los jubilados pagarán las maniobras del gobierno.

Con este auxilio, Macri juega sus fichas para garantizar que Vidal no se baje del recauchutado bote de Cambiemos y jugarse todo por el todo en elecciones unificadas.

Las próximas semanas develarán el secreto y mostrarán hasta donde llegan los crujidos en la alianza cambiemita.

Peronismo: “Barones o porteños”

La jugada de Vidal hizo apurar al peronismo kirchnerista en la definición de su candidato a la gobernación; cumbres y reuniones de todo tipo afloraron en los primeros días del año y seguramente seguirán durante febrero.

Pero en cuanto quisieron acelerar la marcha, empezó a crujir la trenza que Máximo Kirchner había tejido con los intendentes ante la discusión del presupuesto a fines de noviembre pasado. En esta rosca los kirchneristas no sólo se comprometían a dar quórum y silenciar el apoyo de los intendentes al proyecto de Vidal, sino que Máximo se garantizaba la candidatura a primer diputado a cambio de que alguno de los Barones del PJ provincial ocuparía la candidatura a gobernador.

Todo parecía marchar sobre ruedas hasta que Cristina Fernández largó a la cancha a Axel Kicillof como posible candidato a gobernador y esto generó la levantisca de los intendentes que se dividen entre Verónica Magario y Martín Insaurralde. Aunque este último ya salió a cubrirse que solo se postularía como candidato en caso de que las elecciones finalmente se realicen de forma unificada con las nacionales para poder cobijarse bajo el paraguas de Cristina Kirchner; pero de todas formas pareciera ser que al intendente de Lomas de Zamora todavía sufre del trauma de haberse convertido en el paladín de la derrota en el 2013.

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Los intendentes furiosos salieron al cruce de la apuesta de la "Jefa" diciendo que “el candidato tiene que ser un bonaerense y no un porteño que no conoce la provincia”. Como si este fuese el gran problema, los intendentes y Kicillof son lo mismo más allá de su domicilio: los primeros fueron los dadores voluntarios de gobernabilidad a Vidal mientras el exministro de economía del kirchnerismo asegura respetar la rentabilidad de las patronales y está dispuesto a “renegociar” con el FMI una deuda cuyos vencimientos en los próximos 4 años (2019-2023) alcanzaría los 57 mil millones de dólares. Un verdadero saqueo que unos u otros están dispuestos a cumplir a rajatabla con Madame Lagarde y el FMI.

Alquimias y realidad

La jugarreta de Vidal, más allá de como termine, está inscripta en la política del establishment que ya quiere meternos en la discusión electoral. Para esto cuentan con la traidora tregua que le brindan todas las centrales sindicales y sus sindicatos, y con el propio kirchnerismo que se pasó todo el 2018 diciendo que “hay 2019”, es decir esperar las elecciones para derrotar a Macri. Mientras, la amplia mayoría cada vez se encuentra más agobiada por el ajuste, el aumento del costo de vida y la inflación que seguirá golpeando fuerte en el 2019.

Remitiéndonos a la PBA, este año el pago de intereses de la deuda provincial será el doble al del año pasado, de 28 mil millones de pesos han pasado a 56 mil y este pago a los acreedores externos recaerán con mayor ajuste para los trabajadores provinciales y los sectores pobres de la provincia que ya vienen siendo castigados por la desocupación y la inflación, que golpea con mayor fuerza en los alimentos.

La jugarreta de Vidal, más allá de como termine, está inscripta en la política del establishment que ya quiere meternos en la discusión electoral.

La lucha docente puede convertirse en un primer test para enfrentar la política de Vidal, siempre y cuando los docentes aprovechen la vuelta en febrero para comenzar a organizarla por abajo y evitar que una vez más Baradel y las conducciones del Frente Gremial Docente no la lleven nuevamente al callejón sin salida, imponiéndole un verdadero plan de lucha.

Para terminar, se me viene a la cabeza una vieja frase de Lenin: la democracia (para ricos) no es más que el envoltorio de la dictadura del capital. Las alquimias que vemos por arriba entre el personal político de los capitalistas no es más que la discusión de quienes serán los verdugos para seguir aplicando el saqueo que el FMI viene imponiendo. A ellos los enfrentaremos desarrollando la lucha de clases. Por ejemplo seguiremos la lucha por alcanzar la reinstalación de los trabajadores y trabajadoras de Siam que la patronal sigue impidiendo a pesar de todos los fallos favorable de la justicia, y seguiremos enfrentando cada ataque impulsando la coordinación de las luchas.

A su vez, también lo haremos en su terreno, el electoral, fortaleciendo el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), como única alternativa de independencia de clase y anticapitalista.

A partir de hoy, nos volveremos a encontrar todas las semanas.

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