Política

OPINION

En la crisis, brotes verdes

Con el decreto sobre la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad interior y la militarización de los barrios, el macrismo se prepara para la profundización de la crisis. La tarea estratégica de enfrentar el fortalecimiento del aparato represivo del Estado.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Jueves 26 de julio de 2018 | Edición del día

Corría diciembre de 2017. Mientras en Plaza Congreso miles de personas se movilizaban contra el saqueo a los jubilados, las famosas placas de Crónica TV anunciaban que finalmente habían llegado los “brotes verdes”.

La ironía hacía referencia, por supuesto, al fuerte operativo de Gendarmería que por orden del Gobierno nacional había saturado la zona y reprimía a los manifestantes. El objetivo era claro: intentar abrirle paso, a los tiros, al plan macrista de avanzar con nuevas reformas a favor del gran capital.

Entre esa fecha y el presente, “pasaron cosas”. Pero algo se mantiene igual: la decisión del Gobierno nacional de buscar avanzar con medidas impopulares, si es necesario, con represión. Que tenga la fuerza necesaria para hacerlo, está por verse.

Cuesta abajo

Las novedades de los últimos días confirmaron que el macrismo cuenta para sus planes con el apoyo de una minoría de la sociedad. Distintos estudios, entre ellos uno de la Universidad de San Andrés, muestran datos como aquel que señala que desde las elecciones de octubre del año pasado la aprobación de Mauricio Macri no para de caer: hasta el momento bajó 29 puntos hasta llegar a un modesto 37 %.

A su vez, la consultora Ipsos arrojó también otro dato importante: Argentina es el país latinoamericano que más rechaza al Fondo Monetario Internacional, con cifras que llegan al 75 %.

Las causas del desprestigio oficial son comprensibles. En el terreno económico, el macrismo falló en todas sus promesas y pronósticos. No solo perdieron el control sobre la inflación, que superará el 30 % este año, sino que además esta semana se conocieron los datos que muestran que la actividad económica se derrumba, con un descenso del 5,8 % interanual en mayo. Con sus efectos sobre el salario y el empleo, aumentará la pobreza.

Las expectativas a futuro, de las que supo valerse tiempo atrás el macrismo, también están en baja: el pesimismo crece, y los próximos meses de estanflación no ayudarán precisamente a llevar la flecha en un sentido contrario.

Por si fuera poco, las banderas de la transparencia, con las cuales el macrismo hizo su campaña electoral contra la corrupción del kirchnerismo, se siguen manchando. Si bien los escándalos se acumularon en grandes cantidades desde los Panama Papers en adelante, lo nuevo es que en las últimas semanas llegaron a la “intocable” María Eugenia Vidal, con la investigación que develó el mecanismo de aportantes truchos para financiar la campaña electoral de Cambiemos.

Si no hay globos, que haya represión

Imposibilitado de convencer sobre las bondades del FMI con las recetas de marketing de Durán Barba, el macrismo prepara entonces mayores dosis de represión para controlar la situación, en el marco de la crisis y el ajuste.

Como denuncian múltiples organismos de derechos humanos, desde ese ángulo debe entenderse el decreto que permite la intervención de las fuerzas armadas en seguridad interior. Mientras que por un lado preparan el terreno para su accionar en la represión de la protesta social, por el otro liberan a otras fuerzas de seguridad (al relevarlas) para militarizar zonas calientes como el conurbano bonaerense. Este miércoles el diario Clarín informó también que está en curso un plan para saturar con 12.000 policías más el Gran Buenos Aires.

A días de cumplirse el primer aniversario de la represión tras la cual murió Santiago Maldonado, la Gendarmería, que es responsable de su crimen, está llamada por el Gobierno nacional a tomar un rol más relevante en la crisis.

En este marco, las batallas contra el fortalecimiento del aparato represivo del Estado cobran un rol estratégico. Combatir la infinidad de mentiras y operaciones de inteligencia con las cuales el Gobierno, las fuerzas de seguridad, los servicios y sus medios afines quisieron tapar la responsabilidad de Gendarmería en el caso Maldonado, es una tarea de primer orden para poner en evidencia que el pueblo trabajador tiene en esta y todas las fuerzas de seguridad un enemigo irreconciliable.

No es casual que nuevamente los discursos sobre la “inseguridad” ya estén de vuelta a la orden del día para justificar con engaños el rol en las calles de las fuerzas de represión.

El 1º de agosto debemos ser miles en Plaza de Mayo acompañando la lucha contra la impunidad por el crimen de Santiago. Sabiendo también que a esa misma Gendarmería enfrentaremos nuevamente en las luchas contra el ajuste, así como a otras fuerzas como Prefectura: sin ir más lejos, este miércoles los aceiteros denunciaron que la multinacional Bunge no solo los despide sino que también ese brazo represivo del Estado ingresó a la planta para "custodiarla".

En el mismo sentido, rechazar el discurso oficial sobre las Fuerzas Armadas. Este miércoles, el presidente Macri insistió con que "no se puede seguir planteando todo en función de un episodio trágico y lamentable que pasó hace 50 años".

Contra esa operación, los diputados del PTS-Frente de Izquierda Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra presentaron en la Cámara de Diputados un proyecto de ley para derogar el decreto de Macri, pero también para que “el ministerio de Defensa diga cuántos integrantes de las tres fuerzas de seguridad que provienen de la dictadura siguen en funciones en la actualidad. Ya en 2014 un informe que pedimos al entonces Jefe de Gabinete arrojaba números escandalosos: aún miles de efectivos que actuaron durante la última dictadura militar cumplen funciones en las fuerzas represivas”.

Esto demuestra que Milani no fue una excepción, y que el kichnerismo no fue lo que dijo ser. Así como el nombramiento del general con pasado en la dictadura desnudó el doble discurso sobre los derechos humanos, el Frente para la Victoria en el Gobierno también prestó grandes favores a la represión con el fortalecimiento de otras fuerzas de seguridad como Gendarmería. Los obreros de Lear y miles de otros luchadores reprimidos por esa fuerza por entonces al mando del ex carapintada Sergio Berni, puedan dar cuenta de ello.

Para coronar esta política, el Frente para la Victoria se presentó a elecciones en 2015 con un candidato presidencial, Daniel Scioli, que también propuso en su campaña blindar las fronteras con las Fuerzas Armadas “contra el narcotráfico”.

Por estos y otros motivos, este jueves, el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia marcha llamando a la mayor unidad de acción en las calles para derrotar el decreto de Macri sobre el rol de las fuerzas armadas en seguridad interior, pero a la vez participa de forma independiente del kirchnerismo, que busca generar falsas ilusiones en fuerzas armadas que no sean “represivas”.

El Frente de Izquierda, luego de ser parte de la acción del ENMVyJ, también marchará hacia el ministerio de Defensa con una columna propia.







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