Internacional

GOLPE INSTITUCIONAL EN EL SENADO

En la víspera del golpe, Dilma apela a la Corte y la CUT hace un paro inservible

En las vísperas del golpe, Dilma apela a la Corte Suprema golpista mientras la CUT hace un paro que no sirvió para nada. Los poderes judicial y legislativo lanzan las últimas empalizadas para rubricar el impeachment hoy en el Senado, tras lavar la cara del golpe con la remoción de Cunha y Delcídio.

André Augusto

Natal | @AcierAndy

Miércoles 11 de mayo de 2016 | 12:34

En una sesión rápida y casi sin debate alguno, el Senado aprobó en la noche del martes la impugnación del mandato del senador Delcídio do Amaral (ex PT de Mato Grosso do Sul) por quiebre del decoro parlamentario, con 74 votos a favor y 1 abstención.

Continuando la lavada de cara del golpe institucional de la derecha con la remoción de los reaccionarios y corruptos Eduardo Cunha y Delcídio do Amaral, los poderes judicial y legislativo lanzan las últimas empalizadas para rubricar el impeachment en el Senado en el día de hoy. Dilma y el PT apuestan nuevamente a una fortaleza enemiga, el Supremo Tribunal Federal, para su salvación.

La votación express revela el estado de ánimo de los protagonistas del golpe en el Supremo Tribunal Federal (STF) y en el parlamento: agilidad en los trámites para evitar sobresaltos “a la Maranhão”. Se trata de rubricar el golpe y afianzar institucionalmente todos los métodos con los que fue llevado a cabo.

Delaciones premiadas (“ley del arrepentido”), traslados coercitivos, escuchas telefónicas, prisión preventiva: toda una serie de medidas reaccionarias de la operación Lava Jato, que investiga los esquemas de corrupción en Petrobras, que violan los derechos democráticos más elementales que ya son violados en las favelas y periferias del país, amasadas bajo la batuta del imperialismo, que entrenó cuidadosamente al juez a cargo, Sérgio Moro.

Este verdadero estado de excepción jucidial-parlamentario en Brasil contribuye al giro a la derecha en Latinoamérica. Sacando a Dilma, inicialmente por 180 días, asumirá Michel Temer, un Mauricio Macri brasilero, pero sin la legitimidad del voto de millones de electores, birlado por la Cámara de Diputados, el Senado y el STF.

Temer se apoyará en el espectáculo de reaccionarismo parlamentario para componer una verdadera CEOcracia: un gabinete lleno de banqueros y empresarios para atacar a los trabajadores de forma más dura que la que ya venía haciendo Dilma y el PT.

La Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), la mayor cámara patronal del país, la Confederación Nacional de la Industria y los monopolios extranjeros a través de la prensa, ya informaron su programa: abrir aun más el país al capital imperialista, privatizar “lo máximo posible” y flexibilizar las leyes laborales.

El poder judicial, sin embargo, ni siquiera considera perder protagonismo en la coyuntura posterior al golpe en el Senado: se vino fortaleciendo para preservar su papel de árbitro de la situación política nacional y de violador serial de todos los mínimos derechos garantizados por la Constitución, que vulnera según sus caprichos de poder. Sigue Dante Alighieri. “perder tiempo desagrada quien conoce su valor”. Sin perderlo, los golpistas del STF junto con la fiscalía (MPF) y a la Policía Federal, se preparan para enfrentar las luchas de resistencia. Si el poder judicial impuso con un sector de los poderosos la excepción que ya se vive en morros y favelas, tomará medidas más duras con los trabajadores para limitar el potencial explosivo de un gobierno de Temer.

El gobierno, para salvarse, sigue apelando a los golpistas que ayudó a fortalecer. Hoy entró por medio de la AGU (organismo de defensa jurídica del gobierno) con un pedido de anulación del proceso de impeachment en el STF. Alimenta aun más la confianza en el golpismo judicial. Para disminuir la cantidad de asediadores, el PT decide abrir los portones de la fortaleza desde adentro. Las burocracias petistas, mientras tanto, son responsables por frenar a los trabajadores que quieren luchar contra los ajustes y el golpe con sus propios métodos.

La CUT y la CTB, en la jornada de paro nacional, “organizaron ejemplarmente” un fiasco que no sirvió de absolutamente nada. Solo algunas rutas cortadas, con centenas o incluso decenas de personas. Los grandes centros de la economía, como las automotrices y las metalúrgicas, siguieron funcionando normalmente, y como resultado los principales batallones de la clase trabajadora no ejercieron sus métodos de lucha.

No sorprende, con los “esfuerzos” que la burocracia sindical petistas limitados a convocar por whatsapp a lo sumo, un paro abstracto que no fue preparado desde las bases en cada lugar de trabajo. Burócratas en oficio: le tienen más miedo a la radicalización de sus bases contra los ajustes y el golpe que de ser atropellados por la derecha, cuya ofensiva auxiliaron aislando, fragmentando y traicionando cada lucha.

El gobierno “progresista” de Lula y Dilma muestra que el mal menor siempre es el camino más corto al mal peor. Tuvo su mandado acortado por un golpe de la derecha a la que alimentó y con la que gobernó, confía en parlamentarios y jueces que hacen el juego del golpe y silencia a las bases obreras en las fábricas y centros de la economía.

Sin embargo, en las bases la dinámica está lejos de una adhesión pacífica a la ofensiva de la derecha: las fuerzas de los trabajadores están intactas. Después de la derrota, el PT tendrá contradicciones para contener las luchas sin demostrar “voluntad” para pararlas “desde adentro” mientras Temer entrará débil para atacar, por más que los medios y casi todo el arco partidario del país esté de su lado en el primer momento. Es prácticamente nula la posibilidad de que se apliquen ataques de magnitud sin mucha resistencia a cada medida de un gobierno estigmatizado por el golpe. Observando otro aspecto de Dante, “la voluntad se eleva con más fuerza cuanto más se intenta ahogarla”.

El escenario estratégico con el que se encontrará el gobierno golpista de Temer es de fuerte lucha de clases desde el momento cero, pues si pospone los ataques serán los medios, los tucanos los que lo criticarán. Está entre la cruz del ajuste y la espada de la resistencia obrera y juvenil. A las grandes tomas de escuelas por parte de los estudiantes secundarios de Rio de Janeiro, de Ceará y de San Pablo, se suman las universidades: los estudiantes de la Universidad de Campinas (Unicamp) votaron la huelga general y ocuparon el Rectorado. Los trabajadores de la Universidad de San Pablo inician su huelga por tiempo indeterminado mañana (12). Los trabajadores de Mercedes Benz y de Ford pararon y los choferes de Rio de Janeiro demostrarn su fuerza bloqueando la salida de micros en una importante empresa. No será de inmediato, pero la tendencia a luchas simultaneas –que tienen que pasar por encima de las burocracias traidoras y conciliadoras, que después de una década se hicieron opositoras- es que se fundan, a alta temperatura, en la caldera del combate a los ataques de los gobiernos.

De la fuerza de esas luchas contra el golpe y los ataques es de donde se podrá imponer el cuestionamiento a toda esta democracia “del soborno y de la bala”. Para los marxistas revolucionarios, es una obligación concluir que ningún combate a la corrupción y a la impunidad capitalista puede venir de las manos del poder judicial y de la operación Lava Jato, y es de primer orden combatir su fortalecimiento reaccionario, al contrario de lo que consideran el PSTU y el PSOL, que aplauden a los jueces del STF y quieren una “Lava Jato hasta el final”. Por eso defendemos una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que imponga por la lucha de los trabajadores que todos los jueces sean elegidos por el voto popular, revocables y reciban el mismo salario que una maestra, lo mismo para los políticos de alto escalafón, que haga que los capitaslitas paguen por la crisis, expulse al imperialismo y contribuya a que los trabajadores vean los límites de cualquier “democracia” conviviendo con la Fiesp, con los ruralistas, con las bancadas de la Iglesia, y pasen a defender una forma superior de gobierno, un gobierno de trabajadores anticapitalista.







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