Sociedad

ENERGÍAS RENOVABLES

Energiewende: ambicioso plan de reconversión energética en Alemania

El principal país de la Unión Europea está transitando un ambicioso plan de reconversión de la matriz de generación de energía eléctrica, con todas las miradas posadas en este plan de vanguardia.

Mariano Saleh

@duroms

Sábado 23 de julio de 2016 | Edición del día

La transición energética en lleva el nombre en alemán de Energiewende. Así fue bautizado el plan que intenta resolver la crisis energética de larga data en este importante país imperialista. El gobierno se ha volcado a legislar, para dar un marco regulatorio a las llamadas energías no-convencionales como aerogeneradores, celdas fotovoltaicas, biomasa y otras, para ir eliminando paulatinamente las de petróleo y las nucleares. En seis años lograron llevar la cuota de “renovables” del 3% al 28%, y el plan contempla llegar al 60% para el 2030.

Un cambio tan rápido pudo ser realizado en parte, gracias a un sistema de libre mercado donde el usuario puede elegir el proveedor de energía. Además el usuario puede optar por ser tambien productor, y la legislación obliga a las empresas proveedoras a comprar toda la energía de fuentes renovables disponible. Es decir que los propios habitantes alemanes tienen módulos de energía solar y eólica en sus casas. Actualmente más del 50% de la energía “renovable”del sistema es doméstico.

Durante el verano hay picos en la generación que superan el 100% de la demanda y de seguir incorporando capacidad la tendencia aumentaría. Esto hace que en esos momentos, el costo de la energía llegue a precios negativos, es decir, que las empresas le deban devolver dinero a los usuarios-productores. Pero como contraparte al depender la generación de las condiciones climáticas, esto obliga a las centrales térmicas no poder salir de servicio por períodos cortos de tiempo ya que sería poco económico. La energía excedente debe ser exportada a países vecinos.

El superclásico: economía vs ecología

La mayoría de los textos aseguran que uno de los objetivos principales del Energiewende es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4). El primero se produce por la combustión de hidrocarburos y materia órganica; el segundo es producto de la descomposición de materia orgánica, y el principal aporte es por el estiércol del ganado y que contribuye 5 veces más al calentamiento global que el CO2. Una forma de aprovechar este gas es quemándolo para generar electricidad, aunque genera CO2 cómo residuo. Esta es una de las formas de generar energía de biomasa.

El plan se combina también con la no-extensión de vida de las centrales nucleares, las cuales irán siendo desmanteladas paulatinamente hasta 2022 cuando debería desactivarse la última. Actualmente, cerca del 20% de la matriz es nuclear y por lo tanto libre de CO2 que deberá ser suplantadas por otras.

Se están también construyendo centrales térmicas de carbón. Éstas utilizan lignita, que es un carbón de muy mala calidad y es el más contaminante de todos los combustibles, ya que además del dióxido de carbono dispersa polvillo y metales pesados al medioambiente. Esto ayuda a aliviar la economía nacional, al suplantar parte de los 90 mil millones de euros en importación de energía con la lignita o hulla que se obtiene en minas alemanas.

El orígen de las importaciones de países con menos restricciones ambientales como China (del cual recibe el 8%) y Estados Unidos (el 5%), ambos son los dos países con mayor emisión de gases de efecto invernadero. Es de recalcar que mientras Alemania reduce la genera de gases de efecto invernadero, la tendencia mundial es a incrementarse exponencialmente.

Alemania tiene un PBI per cápita superior a u$s 45.000, una de las principales economías mundiales y con tecnologías más avanzadas del mundo. Este plan tiene posadas todas las miradas ya que intenta resolver una crisis estructural del imperialismo en su etapa terminal. La Izquierda Diario inaugura sección para acercar los debates medioambientales del siglo XXI a los trabajadores, las mujeres y la juventud que deseen dar vuelta este superclásico en el que la ecología viene perdiendo por goleada.







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