Mundo Obrero

CONFLICTO EN LAN

Escándalo en el Ministerio de Trabajo: “Ya te mandé a la Poli”

Un funcionario de Carlos Tomada, molesto con delegados de base, los sacó con la policía del edificio ministerial.

Eduardo Lusa Saab

Delegado Latam Argentina

Viernes 10 de abril de 2015 | Edición del día

Se sabe ya. El Ministerio de Trabajo es un lugar frío para los trabajadores. Para los demás, abogados, funcionarios, patrones y caciques sindicales, todo es más ameno. Hay postales y momentos donde las “formas” se conectan plenamente con el contenido clasista. En este caso, la postal adquiere carácter ministerial y se dio puertas adentro, en los pasillos del Ministerio de Tomada.

La audiencia en cuestión estaba acordada a propósito del conflicto en LAN donde los trabajadores de tierra se vienen negando a los planes de la empresa de terciarizar a su personal haciendo que este preste servicio para TAM. Sucede que aquel conflicto surgió en protesta contra un acta firmada a espalda de los trabajadores donde el sindicato APA (oficialista), acepto todas las pretensiones de la empresa. Los Delegados de Aeroparque, cuyo método es el de la consulta y debate en asamblea, eran la tercera posición que realmente llevaba la postura de los laburantes. Al darse por enterados que la postura de los trabajadores estaría presente de la negociación, sindicato y empresa con el apoyo del Ministerio dieron por suspendida la audiencia. El vencimiento de la Conciliación obligatoria imponía que los delegados de base plantearan una simple exposición sentando postura en contra de una maniobra tan burda. Fue entonces, cuando sin mediar palabra de uno y otro lado, el funcionario Roque Villegas destinado a la aérea de “conciliaciones” amenazo con sacarnos con la fuerza pública. La desproporcionada amenaza del funcionario fue recriminada por los delegados y entonces las cosas pasaron a peor: “ya te mande la poli”. El funcionario cumplió su palabra y los delegados fueron retirados del Ministerio escoltados por la “poli” de Tomada.

Mucho se viene debatiendo en el país acerca de las políticas “inclusivas” y “el rol de la paritarias” en la esfera ministerial conducida por Tomada. Los detractores, en su mayoría retrucan por derecha bregando por una vuelta a una orientación más decididamente neoliberal.

Pero aquel debate, a menudo y adrede, se plantea en términos incompletos. En la compleja maraña del relato se omite definir el carácter patronal del proyecto K. Podríamos desde variados ángulos económicos demostrar patente nuestra afirmación de que este es un estado que presta servicio a los que “se la llevan en pala”. Pero en esta ocasión basta con el botón de muestra del Ministerio de Trabajo y el trato que sus funcionarios guardan con aquellos trabajadores que tienen la osadía de representar por vía de la asamblea el interés genuino de los trabajadores. En el caso del conflicto en LAN el Ministerio se niega a que conste en acta el rechazo de las bases a las actas firmadas y el retroceso de los planes empresarios.

Sucede que estos funcionarios no toleran la democracia de asamblea. Temen a los nuevos referentes, que alejado de las cúpulas sindicales, deposita toda su perspectiva en el protagonismo de las bases. Estos funcionarios prefieren a los sindicalistas dóciles de birome rápida y suelen enervarse cuando insistimos en que “la última palabra” la tiene la asamblea. Son los pichones de Tomada que ponen en el grito en el cielo cuando le obligamos a borrar de las actas aquella frase engañosa de “paz social” por tiempo indefinido. El Ministerio es frio para los trabajadores que trabajan. Allí el obrero damnificado tiene las de perder. Porque el Ministerio arbitra para la patronal y la corporación sindical, nunca jamás, para los trabajadores.

En medio del incidente, en las oficinas de al lado, unos muchachos del Hipermercado esperan. De la sala salen los caciques sindicales, el abogado bronceado de la empresa y el funcionario. Todos, en santa alianza, intentan persuadir a los muchachos del Híper para que se bajen del conflicto. El Ministerio es frío para los trabajadores que trabajan. Peor aún, para quienes deciden pelearla.

Mientras el ascensor se impregnaba de gorras y patovas, recordé aquella escucha entre Pedraza y Tomada. En todos estos años la “escuela” de Tomada formó a cientos de funcionarios dóciles con los poderosos y embriagados de impunidad. El abuso de poder de quienes mandan la “poli” dentro de un ministerio público será recordado por todos aquellos trabajadores que han pasado sus días de perro en el Ministerio y que no obstante ello, tienen la convicción de que será puertas afuera donde finalmente se defina la contienda.







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