Géneros y Sexualidades

POR CORREO

Este 8 de marzo Rosario marcha en el día de la mujer trabajadora

Julia López

Estudiante de Derecho | CeProDH

Sábado 7 de marzo de 2015 | Edición del día

“Quien es feminista y no es socialista carece de estrategia"

La intendenta de Rosario Mónica Fein tiene el descaro de afirmar que en Santa Fe se avanzó en los derechos de las mujeres. La realidad la desmiente: la provincia tiene una de las tasas más altas de femicidios en todo el país. Cada semana hay 200 denuncias por violencia de género que duermen en los cajones de tribunales, y cada tres horas una mujer es internada por las consecuencias del aborto clandestino.

Leo los titulares del diario local La Capital en su página web y por un momento pienso: otra vez se equivocaron y cargaron las noticias del lunes o martes. Pero no. Otra vez leo que una mujer fue apuñalada por su marido. Presto atención y esta vez el cuchillo no se lo clavó en el estómago, sino que le atravesó el cuello. Con un escalofrío se me vienen las cifras a la cabeza: cada 30 horas una mujer es víctima de un femicidio. No es el cuchillo del lunes o del martes. Es el de todos los días.

Ese cuchillo también es el de la clandestinidad del aborto. Es el Código Civil y la sotana de la Iglesia. Es el cuchillo que corta el deseo, porque toda sexualidad que esté fuera de los márgenes heteronormativos y monogámicos debe sufrir el puñal de muerte. Es la mano que se desliza sin consentimiento por el cuerpo de la mujer.

Es también, y aunque el feminismo corporativo quiera negarlo, la dictadura patronal. Es la máquina que se traga el cuerpo del compañero llevándolo a la muerte, como Daniel Aguilar. La pluma del patrón que firmó el despido dejando una familia en la calle, como a Lucas Castillo. Es la amenaza del gobierno a nuestras maestras que enseñan luchando. Y la impunidad policial que dispara a matar a las y los jóvenes, matando también a sus familias. Son las madres coraje las que pelean contra el gatillo fácil, como Elsa y María Elena. Porque hablamos de opresión y explotación compañeras. De un sistema patriarcal que se enraizó en la era del capital.

Pero hoy, como desde hace años, decimos: si nos tocan a una nos organizamos miles. Ya va más de un siglo que las mujeres nos encontramos el día 8 de marzo en las calles de todo el mundo. Y no es costumbre, no nos acostumbramos ni naturalizamos la violencia machista. No es el calendario, aunque recordemos a esas valientes obreras que tomaron las calles por sus derechos y marcaron la historia. Nos encontramos por los dolores que nos quedan. Por las batallas que continúan abiertas: por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito; contra los femicidios; por los derechos de las mujeres trabajadoras. Porque seguimos exigiendo nuestro derecho al pan y también a las rosas.

El lunes 9 de marzo en Rosario, el punto de encuentro es en la Plaza San Martin, a las 17:30. Desde Pan y Rosas tenemos el orgullo de marchar con docentes, estudiantes secundarias, terciarias y universitarias, trabajadoras de la salud, la educación y de las fábricas, amas de casa y familiares de trabajadores de Liliana. Estarán las candidatas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores: Julia Tessio, Virginia Grisolia, Mérida Doussou, Constanza Villanueva (PTS), María Elena Molina (PO) y Daniela Vergara(IS). Marcharemos junto a familiares de víctima del gatillo fácil.

Es necesario mostrar en las calles la fuerza del movimiento de mujeres que pelea de forma independiente del gobierno y la oposición patronal por conquistar los derechos que nos niegan. Ante la hipocresía del gobierno "socialista" de Fein, que tuvo en su gabinete durante casi cuatro años al padre de un reconocido proxeneta local, que administraba una red de prostitución vía la web "Supergatitas": la página web tenía domicilio legal en la casa del funcionario de Fein, Néstor José Trigueros. Contra la misoginia de Miguel Del Sel y el derechista Carlos Reutemann, antiabortista, opositor al matrimonio igualitario y responsable de los asesinatos de los luchadores del 19 y 20 de diciembre en la provincia, entre ellos, dos mujeres.

León Trotsky, ese gran revolucionario universal, dejó escrito antes de morir una esperanza vital: "La vida es bella, que las futuras generaciones la libren de todo mal y opresión". Esa era su lucha, la lucha por el socialismo para lo cual consideraba imperioso "aprender a mirar la vida a través de los ojos de las mujeres". Porque esa lucha por la liberación de las mujeres está entrelazada hasta su última célula con la lucha por el socialismo, y viceversa, que es nuestra lucha.







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