Economía

Europa a la japonesa

El Banco Central Europeo inicia la compra de deuda privada y baja los tipos de interés al mínimo. Economistas señalan que Europa está frente a una década perdida, que las nuevas medidas requieren un amplio acuerdo político y que sólo sirven como anticipo de acciones más ambiciosas.

Martes 9 de septiembre de 2014 | Edición del día

Tras un discurso inesperadamente audaz en la Conferencia de Bancos Centrales en Estados Unidos y luego de las resoluciones del BCE, Mario Draghi pasó a la acción comprando activos privados. Esto indica que la economía europea está mal y también que el BCE estaría dispuesto a un cambio de políticas para enfrentar la situación. Las políticas de ajuste estructural combinadas con austeridad que reinaron desde 2010, debilitaron la demanda, provocaron el retroceso de la inflación y estarían empujando a la Eurozona hacia una nueva etapa recesiva. Draghi admite ahora que Europa está ante un problema de demanda y aunque sin abandonar el reclamo por las “reformas estructurales”, pide el retorno de la política fiscal y las inversiones. La salida de la crisis que muchos suponían hace algunos meses era sólo una ilusión. Según el columnista El País, Claudi Pérez, luego de cuatro años, Europa sigue ahogada en deudas y “la Eurozona se enfrenta a una década perdida a la japonesa (en el mejor de los casos) con una tercera recesión en ciernes, la deflación al acecho, el paro en niveles insoportables y el hartazgo social”.

Depresión

Joseph Stiglitz dice que Europa se encuentra frente a una “depresión”. El economista Brad DeLong sube la apuesta y habla de “Gran depresión”. Según Claudi Pérez, muchos indicadores como en primer lugar la renta per cápita, el desempleo o la deuda, están igual o peor que cuando empezó la crisis. Kennet Rogoff de Harvard asegura que si bien la acción del BCE es necesaria, a esta altura la política monetaria no sería suficiente y “no es más que un puente que debe permitir llegar a algo más ambicioso”. El diario The New York Times señala que el BCE dio los primeros pasos hacia las compras de activos en gran escala mediante una versión más suave de la llamada flexibilización cuantitativa de la Reserva Federal Norteamericana (Fed). La flexibilización de la Fed se basó en gran parte en la compra de deuda del gobierno en forma de letras y Bonos del Tesoro, mientras el BCE se dirige a un núcleo más reducido de activos. El esfuerzo será de este modo mucho más modesto, al menos al principio. Sin embargo, las especulaciones son que luego de este paso, el BCE podría embarcarse en un programa de compra masiva de deuda pública al estilo de los denominados QE de la Fed. Rogoff insiste en la necesidad de que países como Francia e Italia continúen aplicando reformas estructurales esto es, reducciones de los beneficios de lo que queda del llamado “Estado de Bienestar”. Pero como eso implica recesión y paro, es Alemania la que debe moverse y permitir una expansión fiscal e inversiones, asegura Rogoff. El economista Barry Einchengreen, de Berkeley, agrega que el problema es que lo que necesita Europa siempre difiere de lo que “la política alemana es capaz de aceptar” y agrega que “Los planes de Draghi van bien dirigidos, pero requieren un amplio acuerdo político. Y Europa aún tiene que demostrar que es capaz de lograrlo”.







Temas relacionados

Depresión   /    Japón   /    Europa   /    Economía Internacional   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO