Cultura

EFEMÉRIDE // A 76 años del asesinato de León Trotsky

Fragmentos en la vida de un Revolucionario

Miércoles 31 de agosto de 2016 | 10:28

“Cada página demandaba al menos dos horas de trabajo. A veces, pasaba allí semanas enteras, con la espalda doblada, y solo me levantaba de la mesa para ir a las reuniones y ocupaciones de los círculos. Pero qué satisfacción se sentía cuando llegaban los informes de fábricas contando cómo las misteriosas hojas con las letras color violeta habían sido ávidamente leídas, transmitidas y ardientemente discutidas por los obreros. Se representaban al autor de las proclamas como un potente y misterioso personaje que penetraba en todas las fábricas, sabía lo que pasaba en las corporaciones y que estaba en condiciones de responder a los acontecimientos, al día siguiente por medio de nuevas hojas” (Mi Vida-Intento Autobiográfico)

Que animal extraordinario el reno, con su resistencia a la fatiga y al hambre llevando al revolucionario lejos de Siberia, por la virgen soledad de la nieve, entre abetos y restos de animales. Allí va, deslizándose sobre la historia, esquivando árboles, enfrentando el polvo de nieve que le inunda los ojos y al bosque en su espesa penumbra. Logra llegar a los Urales y en su pecho deja escapar un grito de alegría y libertad.

Yace olvidado, quizás reluce en algún museo. El tren blindado, opaco, con óxido del tiempo, estrellas tatuadas, rieles que lo admiraron pesado, allá en su bravura llevando al camarada hacia el futuro, al camarada montándolo para sus discursos que no se oxidan que volaron por los aires del tiempo, posado el tren no se olvida que recorrió los pueblos hastiados de nieve y que llevó en su sangre férrea la fuerza de la historia.

Lee, por su ventana entra el sol, lee en este tiempo, sentado en México,en Francia, en Rusia,en el mundo, entrando todo el sol, pensando el futuro, en lo hermoso de la vida, en la liberación de la humanidad, en su plenitud. Lee y las letras no se esfuman ni el papel pierde su color, no tiene tiempo , no hay humedad que lo penetre, las letras brillan y lee convencido, el diario no trae noticias del pasado, imprime el vigor de las palabras revolucionarias, palabras que no se borran, impresas contra la opresión, incólumes frente al olvido, destinadas al mañana.







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