Economía

40 empresas extranjeras se fueron del país desde 2010

¿Fuga de explotadores?

Un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) dado a conocer en estos días destaca el proceso de abandono del país por parte de empresas extranjeras, la mayoría de Estados Unidos y europeas. Entre las causas, aducen un mal “clima de negocios” y restricciones para llevarse los dólares del país. Y cuando no, problemas con los “recursos humanos”. ¿Qué hay de cierto?

Pablo Anino

@PabloAnino

Viernes 19 de septiembre de 2014 | Edición del día

El lunes 11 de agosto la multinacional “buitre” Donnelley dejó una nota en los portones de la fábrica anunciando que se iba del país y arrojaba a 400 familias en la calle. En esa misiva les indicaba a los trabajadores que se dirigieran al juez de la quiebra para cobrar las indemnizaciones.

En asamblea los trabajadores decidieron ingresar a la fábrica, que hoy funciona bajo gestión obrera. La lucha sigue por la estatización para que la producción sea destinada a satisfacer necesidades sociales. ¨Nosotros podríamos garantizar que a ningún chico le falte un libro”, dicen los trabajadores¨.

El caso de la “buitre” Donnelley no es el único. Si bien no todas abandonan el país dejando una nota, según el informe de la consultora DNI, que dirige Marcelo Elizondo, desde 2010 “40 empresas extranjeras anunciaron que interrumpen procesos de producción, venden sus activos, desmantelan plantas, finalizan sus operaciones, decidieron salir de Argentina o están instrumentando esa decisión, o cierran definitivamente sus negocios en el país.” (Cronista, 18/9).

Para Elizondo el proceso de retiro de empresas comenzó luego de la devaluación de 2002, pero se agudizó desde 2010. Los cambios regulatorios, inflación, dificultades para importar, la brecha cambiaria, alta presión tributaria y la obligación de pedir autorización para girar utilidades a sus casas centrales, están entre las causas de la fuga de compañías del país.

Además de Repsol, de retiro obligado luego de saquear los recursos petroleros, también se fugaron empresas de indumentaria como Armani, Zegna, Escada y Kenzo, Yves Saint Laurent, Louis Vuitton y Polo Ralph Lauren. En la lista figuran las petroleras Exxon y Apache (absorbida por YPF) y autopartistas como Visteon Corporation, que huyó de Quilmes.

El informe presenta bajo la forma de “análisis” todos los reclamos de las patronales para mejorar sus negocios. Si no lo consiguen, la no tan solapada amenaza es la fuga. Además, no se olvida de mencionar los terribles problemas con los “recursos humanos” y el ausentismo de los trabajadores. Claman por mejorar las condiciones de explotación de los asalariados.

Al mismo tiempo presionan al gobierno para que mejore el “clima de negocios”. Pero lo cierto es que bombardeo declamativo entre las patronales y el oficialismo gobernante, como el que se vivió estos días con el debate de la ley de abastecimiento, cambia totalmente cuando del terreno discursivo se pasa al de los hechos. El kirchnerismo cambió Repsol por Chevron con un acuerdo que se podría calificar de “nuevo pacto colonial” por las enormes concesiones que contiene. Ahora va alrescate de Impsa del Grupo Pescarmona. El año pasado Cristina Kirchner festejó desde EE.UU. las inversiones de Monsanto.

En 2012, más allá del supuesto proceso de fuga de explotadores imperialistas, entre las 500 grandes empresas del país, 321 eran extranjeras, explicando el 80% del valor agregado de la producción y obteniendo resultados operativos (¡ganancias!) de 35,4% de ese valor. El dominio extranjero de la economía nacional es apabullante. El gobierno fue el mejor garante para que todos estos años las patronales, imperialistas y de la burguesía nacional, se la “lleven en pala”. Los trabajadores de Donnelley nos dejan un gran ejemplo frente a las amenazas patronales.







Temas relacionados

Economía Nacional   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO