Internacional

CONTRA LOS AJUSTES DE SYRIZA

Grecia: huelga del sector público paraliza tráfico aéreo

Grecia vivió este jueves la enésima huelga contra la reforma del sistema de pensiones y los recortes y ajustes que está implementando el gobierno de Syriza.

Viernes 8 de abril de 2016 | Edición del día

Foto: Twiter ‏@Lihtenvalner

El paro de 24 horas paralizó el sector público griego, al que se sumaron los medios de comunicación, los médicos privados, las ambulancias, los abogados y, por primera vez en años, los controladores aéreos.

La participación de los controladores aéreos marcó la diferencia respecto a otras movilizaciones. La cancelación de prácticamente todos vuelos tuvo un impacto que trascendió las fronteras.

Desde la medianoche del miércoles (21.00 GMT) hasta la misma hora del jueves, el tráfico aéreo ha quedado casi completamente suspendido y solo se han mantenido siete vuelos internacionales y operaciones aéreas de urgencia.

La huelga había sido convocada en esta ocasión sólo por el sindicato del sector público, ADEDY, mientras que el del privado, GSEE, anunció que próximamente hará su propio llamamiento.

"La reforma violenta y neoliberal del Gobierno de coalición de Syriza y de Griegos Independientes (ANEL), continúa la política de austeridad de los gobiernos de Nueva Democracia y de Pasok", dijo ADEDY en la convocatoria de esta huelga.

En la manifestación celebrada en el centro de Atenas participaron unas 20.000 personas, un seguimiento importante pero inferior a los entre 40.000 y 100.000 -dependiendo de las fuentes- que acudieron a la concentración celebrada en la primera huelga general de este año, celebrada en febrero.

Las imágenes, en cambio, sí fueron idénticas a las de manifestaciones anteriores: cantos, gritos y pancartas contra las sucesivas políticas de ajuste, contra el Gobierno de Alexis Tsipras y contra los acreedores internacionales que conforman la denominada cuadriga (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Mecanismo Europeo de Estabilidad y Fondo Monetario Internacional).

El principal blanco de esta protesta era la reforma de pensiones que está negociando el Gobierno con la cuadriga dentro del tercer programa de rescate.

Reosili, una funcionaria municipal de 50 años, presente en la manifestación explicó a Efe que con las medidas que quiere aprobar el Gobierno nunca podrá jubilarse, pues tiene a sus tres hijos en el paro y ni siquiera un piso en propiedad.

Aparentemente Atenas y la cuadriga han acordado que la pensión base estatal será de 384 euros, cuantía que tan solo se obtendrá después de un mínimo de 20 años trabajados. Los que hayan trabajado solo 15 años -el mínimo que regía hasta ahora para tener derecho a pensión- cobrarán 345 euros.

Sin cerrar continúan las dos principales divergencias dentro de esta parte de la negociación, es decir, los coeficientes reductores que se aplicarán a los que en el futuro se jubilen anticipadamente, y el tijeretazo que sufrirán las pensiones suplementarias.

Expertos en materia de seguridad social citados por los medios locales calculan que el recorte de estas segundas pensiones -que suponen el tercio del total de la pensión- podría alcanzar hasta el 40 %, lo que constituye un nuevo y duro ataque a las condiciones de vida de la población trabajadora griega, esta vez de la mano del gobierno de Syriza.

Las protestas del jueves también se dirigían contra el nuevo aumento de la presión fiscal que deberán afrontar los ciudadanos a cambio de que Grecia pueda recibir el aprobado de los acreedores.

Grecia se ha comprometido frente a los acreedores a acometer hasta el año 2018 una serie de medidas presupuestarias por un total de 5.400 millones de euros, lo que equivale al 3 % del Producto Interior Bruto (PIB).

De este total, 1.800 millones provienen de la reforma de la seguridad social, y el resto de la reforma del IRPF y de subidas de los impuestos indirectos.

Desde su capitulación ante la Troika a 5 meses de haber asumido la presidencia, el gobierno de Alexis Tsipras se ha transformado en un fiel aplicador del nuevo memorándum de la “cuadriga”.

Los trabajadores y trabajadoras griegas, después de un período de desconcierto ante la capitulación histórica de Syriza en el que habían depositado grandes ilusiones, están recuperando sus fuerzas y la confianza en la lucha. Todo indica que este es solo el comienzo de un año 2016 que estará marcado por nuevas jornadas de protesta y huelgas de la clase trabajadora, que marcan la reemergencia de la lucha de clases.







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