Política

PATEANDO EL TABLERO

Hablemos de Portugal o Uruguay, ¿Y por qué no de Ecuador?

Lo que dejó el debate presidencial en torno a cómo salir de la crisis y qué hacer con la deuda y el FMI. El caso de Ecuador y las respuestas de Macri, Fernández y Del Caño.

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Jueves 17 de octubre | 10:06

Editorial de Gastón Remy en Pateando El Tablero, miércoles de 13 a 15 hs por Jujuy FM 101.7

  • En el debate presidencial hubo dos temas que los principales candidatos evitaron. Uno de ellos, Ecuador que tuvo los primeros días de octubre enormes movilizaciones del pueblo trabajador e indígena enfrentando la represión que dejó ocho muertos y cientos de heridos. El otro tema, el FMI, que exigió al gobierno ecuatoriano el paquete de ajuste que despertó el rechazo popular.
  • Más allá de nuestras preferencias políticas, el contraste estuvo claro con Nicolás Del Caño que inició el debate saludando al pueblo de Ecuador por su dura resistencia frente al ajuste del gobierno y el FMI, solicitando a los presentes un minuto de silencio por los manifestantes asesinados en las protestas. Sin embargo, el resto de los candidatos pasó por alto su pedido.
  • De Macri no podemos esperar ningún gesto dado que brindó su apoyo al presidente de Ecuador, Lenin Moreno, al mismo tiempo, que sus fuerzas de seguridad reprimían en las calles. Pero en el caso de Fernández, salvando la visita de Sergio Massa a los funcionarios de Donald Trump con quienes brindó por el intento de golpe en Venezuela, prefirió no hablar del país hermano. Finalmente, el silencio de Del Caño en honor a los muertos en Ecuador metió tanto ruido, que luego del debate y los ataques de un sector de la militancia K a la izquierda, la propia Cristina y Alberto, dos días después del debate tuvieron que hablar de Ecuador en un tweet.
  • Volviendo al debate el silencio de Fernández contrastó con sus alusiones a casos de otros países, como Portugal o Uruguay, que son utilizados para ejemplificar cómo tratar con el FMI y el pago a los acreedores de la deuda pública cumpliendo con sus demandas y requisitos, que cómo aclaramos en otras editoriales no hay forma que no sea con fuertes y prolongados ajustes sobre las mayorías. Entonces, nos preguntamos ¿Por qué hablar de Portugal o Uruguay, y no de Ecuador?
  • Tal vez, una explicación sobre el silencio en Ecuador podrían darla aquellos que delinean los contornos de algunos límites de un futuro gobierno de Fernández, al cual le atribuyen, un carácter posneoliberal. Es el caso del periodista y economista, Claudio Scaletta, quien en su artículo del domingo último en P/12 reconoce los efectos de las políticas de ajuste impuestas por el FMI que despertaron la reacción popular en Ecuador, allí destaca que “si en Argentina no hubo estallido fue porque el desarrollo de la crisis se demoró hasta 2018, pero especialmente porque la sociedad política fue capaz de darse, por el camino de la unidad opositora, el instrumento necesario para salir por la invalorable vía institucional.”
  • Descontado esta suerte de confesión del rol que jugó el PJ para permitir que Macri no caiga en las calles (aunque falta mencionar el rol de legisladores del justicialismo para que Cambiemos lograra aprobar sus leyes), desde su punto de vista, sería una irresponsabilidad solidarizarse con el pueblo trabajador, el movimiento indígena, campesino y la juventud ecuatoriana que en las calles tras 12 días logró hacer retroceder el decreto 883 que descargaba un tarifazo en los combustibles y que contempla el recorte de salarios y vacaciones a los empleados públicos, entre otros derechos, como exige el FMI; por cierto, un organismo imperialista, como el propio Scaletta tituló semanas atrás.
  • En el artículo mencionado se reconoce que la relación de fuerzas entre las clases es diferente en Argentina, respecto de Brasil; pero lo que se naturaliza en este tipo de lecturas es que esta relación de fuerzas que se abrió con la expulsión en las calles del gobierno de De la Rúa, es la que vinieron a administrar los gobiernos posteriores que sostuvieron (y profundizaron) las bases estructurales del neoliberalismo (privatizadas en los servicios públicos, el extractivismo minero y el agrobusiness, un tercio de trabajadores en negro), con algunas políticas de redistribución del ingreso; a cambio de quitar a las masas de las calles e iniciar la recomposición de las instituciones profundamente cuestionadas por el “que se vayan todos”, para finalmente posibilitar el regreso de gobiernos de derecha neoliberal.
  • El gobierno de Macri deja una crisis muy severa sobre las mayorías, aunque también grandes ganadores (bancos, privatizadas y los terratenientes), donde se vuelven a activar los limitantes estructurales del capitalismo argentino, en un contexto internacional sin las luces del boom de las materias primas que alumbraron a los gobiernos que emergieron a principios de los 2000. Con esta ausencia y, con el hecho que el peso de la deuda y los mandatos del FMI agravan la situación, podemos coincidir con Scaletta; donde no, es en transformar estos límites como un absoluto al momento de resolver de manera integral las prioridades de las mayorías.
  • Sin embargo, como demostró la historia de los levantamientos obreros y populares en América Latina contra el FMI y sus gobiernos cómplices hacia fines de la década del 90´, nada bueno puede venir de los de arriba, Ecuador no solo muestra un método de resistencia, si no también, la necesidad de la solidaridad latinoamericana que hará falta para derrotar a los gobiernos que nos quieren convencer de aceptar el mal menor como único horizonte posible. Es tiempo de pelear por otros valores, aquellos que ponen nerviosos a los poderosos.






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