Cultura

Hadashi no Gen, un relato sobre la masacre nuclear en Hiroshima

Ayer se cumplió un nuevo aniversario del bombardeo nuclear, realizado por Estados Unidos. Como se vió reflejada desde los ojos de los sobrevivientes.

Guillermo Alemán

Concejal del PTS-FIT en San Salvador de Jujuy

Domingo 7 de agosto de 2016 | 22:27

El 6 de Agosto de 1945, a las ocho y cuarto de una mañana despejada, el "Little Boy" (nombre clave de la bomba de uranio utilizada), era soltada por el "Enola Gay", un Súper Bombardero B-29 estadounidense. Desviado de su objetivo inicial, uno de los puentes principales de la ciudad, detona a 500 metros de altura sobre la Clínica Quirúrgica de Shima, que inmediatamente después de un intenso destello que cegó a la ciudad, encendió una intensa bola de fuego que alcanzo el millón de grados centígrados pulverizando todo lo que había debajo.

A esto le siguió una ráfaga de cientos de grados que se extendió por la ciudad dejando una estela de destrucción y hedor a muerte. El radio de total destrucción alcanzaba 1,6 kilómetros, y los incendios se extendían por más de once kilómetros cuadrados.

En cuestión de segundos, entre 70.000 y 80.000 personas habrían muerto en el acto. La población de la ciudad era de unos 255.000 habitantes de ese momento. Para finales del año 45, se contarían en más de 150.00 las víctimas fatales, por quemaduras, lesiones, y el envenenamiento por la radioactividad sin tener en cuenta la ciudad de Nagasaki que era bombardeada solo tres días después.

Según los "hibakusa" (sobrevivientes al bombardeo nuclear), que fueron callados 7 años durante la ocupación norteamericana de Japón, luego del resplandor enceguecedor, se despertaban en el suelo, con múltiples quemaduras y su ropa en harapos. Se veía a cientos de personas caminar por las calles, desfigurados por las quemaduras, buscando el río para mitigar el dolor de sus heridas donde finalmente cientos murieron ahogados.

Media hora después, caía sobre el paisaje desolado una lluvia negra, que contenía residuos nucleares. Los que habían sobrevivido a la explosión, y los que fueron a ayudar, pronto sufrieron los efectos de la radiación que prolongaba el desastre al que se enfrentaba la población de la ciudad. Muchas décadas después se seguía sufriendo por cáncer, leucemia y mal formaciones.

Un horror sin fin, difícil de describir, fue reflejado con toda su crudeza en el manga, y posterior filme, escrito por un sobreviviente del bombardeo, Keiji Nakazawa.

Keiji cuenta su experiencia personal, siendo un niño luchando por sobrevivir en el contexto de un Japón siendo derrotado, asediado por los bombarderos, la alimentación racionada, y la regimentación de la vida por el gobierno Nipón. Este espíritu de sobrevivencia es duramente puesto a prueba, al enfrentar el ataque nuclear que lo deja sólo junto a su madre embarazada en una ciudad en ruinas.

Esta nota se inspira en esta obra, recordando uno de los días más nefastos de la historia del capitalismo.

Sin hacer distinción entre civiles y militares, hombres, mujeres, niños o ancianos, Estados Unidos quería dar por terminada la guerra, como potencia imperialista hegemónica, mostrando lo que era capaz de hacer.

Su hegemonía se sustentaba en un genocidio, así como la Alemania Nazi, pretendió eliminar a los posibles opositores e "indeseables" del modelo Imperialista Alemán mediante el Holocausto, Estados Unidos por su parte no se quedaría atrás. Cerró su historial de ataques a poblaciones civiles en Europa y en Japón, "probando" los efectos de una nueva arma, la bomba atómica, en una población que al igual que Nagasaki, había sufrido pocos ataques durante los bombardeos anteriores.

Hacía ya bastante tiempo, la guerra no era más contra los gobiernos militares, sino contra las masas que viendo la ruina a la que las habían llevado sus gobiernos imperialistas, pudiesen irrumpir en la escena buscando tomar las riendas de su propio destino.

Los crímenes cometidos por las potencias capitalistas en los días de la Segunda Guerra Mundial, demostraron hasta qué punto son capaces de llegar con tal de defender sus intereses los imperialismo mundiales, sin importar si se auto titulen "democráticos" o "fascistas".

Hoy en el siglo XXI, luego de la gran crisis económica del 2008, que llevó a diferentes crisis políticas y sociales, la primavera árabe, golpes de Estados e intervenciones imperialistas en Medio Oriente que llevan a la crisis migratoria que resulta en un genocidio a mar abierto. El mundo se dirige a nuevos puntos de inflexión, que llevarán a la clase obrera a enfrentarse a sus verdugos para hacer valer su propia supervivencia, pero también es una oportunidad para pelear por un mundo que supere las miserias y tragedias perpetradas por el interés de una minoría parasitaria.

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