Géneros y Sexualidades

SE TENIA QUE DECIR

Haters y violencia en redes sociales: el informe que analiza agresiones a mujeres políticas

"Violencia contra las Mujeres y Disidencias en Política a través de Redes Sociales" es el título que le dio al informe el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). Hablamos con una de sus coordinadoras y analizamos los resultados.

Sol Bajar

@Sol_Bajar

Miércoles 26 de agosto | 15:21

En Argentina, la idea de reformar la ley de Protección Integral de las Mujeres, para incorporar la tipificación de "violencia política", como uno de los diversos tipos de violencia contra mujeres que ahora ya reconoce la legislación, tuvo como intención rechazar el desprecio o el intento de anular "la participación femenina en la vida política".

Pero una reforma a esta ley, la ley 26.485, no alcanzó para que los ataques proliferen contra las 22 candidatas que en 2019 se postularon para cargos nacionales. Lo confirmó esta semana el primer informe nacional que analiza esta situación bajo el título de "Violencia contra las Mujeres y Disidencias en Política a través de Redes Sociales".

La investigación, de la que participaron varias organizaciones, como el Observatorio Julieta Lanteri de FUNDECO, el Observatorio Electoral de COPPPAL y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), logró hacer una aproximación a partir del análisis de la campaña electoral en Twitter, Facebook e Instagram durante el año pasado.

Ximena Cardozo Ramírez, del área de política de ELA, cuenta a La Izquierda Diario que la investigación partió de definir a la "violencia de género en redes sociales" como aquellos actos de violencia de género cometidos, instigados o agravados, en parte o totalmente por el abuso de las tecnologías de la infornación y la comunicación, plataformas de redes sociales y correo electrónico, que causan daño psicológico y emocional, refuerzan los prejuicios, dañan la reputación, causan pérdidas económicas, plantean barreras a la participación en la vida pública y pueden conducir a formas de violencia sexual y otras fornas de violencia física".

Ximena Cardozo Ramírez, área de política de ELA

Ximena también cuenta que la investigación se basó en el monitoreo de los perfiles e interacciones de las candidatas a cargos legislativos en 2019 y en la observacion cuantitativa y cualitativa de las interacciones y comentarios que recibían en las redes sociales: más de 400 mil posteos para determinar los tipos de agresiones que recibieron las candidatas.

Una cuestión clave que demostró el informe, que nos facilitaron desde ELA, es que esos ataques no sólo apuntan contra la persona en particular: también tienen la intencionalidad dar "un mensaje aleccionador" para el conjunto de las mujeres y disidencias, poniendo de relieve que más allá de las personas destinatarias concretas, elegidas por su pertenencia de género como blanco de los ataques, esa violencia opera como un disciplinador de todas las identidades feminizadas y/o disidentes en general: es un mensaje para todas ellas.

De acuerdo al infiorme, figuras como María Eugenia Vidal, Silvia Lospenatto. Cristinta Fernández de Kirchner, Victoria Donda y Myriam Bregman están entre las más mencionadas, y no precisamente por los acalorados y muchas veces interesantes debates, mucho políticos y muchos también ligados a los reclamos del movimiento feminista, que incluso han protagonizado varias de ellas.

Por el contratio, el estudio permitió concluir a las investigadoras que, en el ámbito de la política, los ataques contra las mujeres, travestis y trans contienen además "un mensaje aleccionador, que va más allá de sus destinatarias concretas".

Dimensiones

De acuerdo al estudio, las cuatro principales dimensiones de la violencia machista en el ámbito político son las expresiones discriminatorias, el acoso, el desprestigio y las amenazas, que tambien surgen de ese análisis cualitativo y cuantitativo realizado sobre casi 400 mil tweets publicados entre el cierre de las listas y la elección general de 2019, todos vinculados a las cuentas oficiales de las candidaturas monitoreadas.

De eso modo fiue que, por ejemplo, identificaron 16.748 mensajes que contenían agresiones o referencias a mensajes con contenido de violencia machista en la política: un 54% de las agresiones que sufrieron las candidatas fueron expresiones discriminatorias, mientras que el 25% fue encuadrado en la categoría de acoso. Otro 16% fueron amenazas y un 5% campañas de desprestigio.

De las "expresiones discriminatorias", las investigadoras cuentan que el 39% se vincula con roles y mandatos de género, el 34% con el menosprecio de capacidades y el 27% son alusiones al cuerpo y a la sexualidad.

En esta categoría, se destacaron entre otros los comentarios sobre el cuerpo y la sexualidad algunos como "gorda", "fea", "puta"; sobre sus roles y mandatos de género, otros como "mala madre", "infértil", etc; sobre el menosprecio de sus capacidades, otros como "pendeja", "boluda", "inútil". ¿Serán mensajes ajenos a los que escuchan las trabajadoras en las líneas de producción? ¿O a los que promoeven las principales marcas de belleza? ¿O al mensaje que promueven desde algunos programas ante la negativa a aceptar una una invitación en boliche?

Otro dato que señala Ximena es que "las candidatas argentinas reciben mucho nivel de violencia por su condicion de género, mas allá de la violencia que existeTe de por sí en internet. Si esas candidatas eran además eran mujeres jóvenes, con identidades travestis, trans, o se manifestaban a favor de la legalización del aborto, recibían adempas mayor violencia en los comentarios".

Las investigadoras también destacan que en general, los comentarios sobre roles, mandatos y estereotipos de género tienen el objeto de señalar que las mujeres deben volver al "espacio privado", como el hogar o la cocina; por lo que redundan calificativos como "feminazi", para menospreciar y negativizar al feminismo o a quien reclama o ejerce o defiende sus derechos.

Para las investigadoras, "estos comentarios también expresan formas de violencia machista, ya que reproduce las relaciones desiguales de poder, sujetando a las mujeres a lo que el patriarcado espera de ellas aún si se animan a entrar en política".

Los agravios por características físicas, "objetivan su presencia en el ámbito público a partir de su acercamiento o distancia respecto de los ideales hegemónicos de belleza”", señalan, al tiempo que advierten que ese tipo de violencia invisibiliza o desvaloriza las capacidades y habilidades políticas de las mujeres, travestis y trans.

También, como novedoso, el estudio incluye como parte de las campañas de desprestigio contra las mujeres, travestis y trans, el llamado mansplaining: la innecesaria y no solocitada explicación por parte de un varón a una mujer, bajo el prejuicio de que ignora lo que se le está explicando. Opera por debajo "un menosprecio hacia las capacidades cognitivas de las mujeres", seala el estudio.

Finalmente, el estudio concluye, entre otras cosas, que estas expresiones de violencia machista en redes sociales tienen un doble fin: desgastar y desalentar la participación de las mujeres en la competencia electoral y, al mismo tiempo, disciplinar al colectivo de mujeres y disidencias, "mostrando que la política sigue siendo un espacio de varones, y por lo tanto patriarcal”.

"Si bien se puede profundizar en cuanto a las diferencias en cuanto a los mensajes violentos que pueden recibir mujeres políticas de los distintos partidos, es importante remarcar que la violencia de género en el ámbito de la política, la viven las mujeres de todos los partidos porque tiene que ver con una cuestión de género: una mujer que decide participar en ámbitos de discusión pública, y en este caso sobre política, pero ya sea en un sindicato, en un partido, en un centro de estudiantes, incomoda porque se está saliendo de los mandatos en los cuales el patriarcado nos ubica", afirma Ximena Cardozo Ramírez.

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