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MIGRANTES

Hillary Clinton a la caza del voto latino promete reforma migratoria

El pasado 16 de octubre en una reunión en la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos, la ex secretaria de Estado del “deportador en jefe” Obama, prometió a los empresarios latinos una reforma migratoria si gana las elecciones.

Bárbara Funes

México D.F |

Jueves 22 de octubre de 2015 | Edición del día

La pre-candidata declaró “La inmigración es buena para Estados Unidos, la inmigración construye nuestro país”. Los datos duros de la realidad y de la economía respaldan esta afirmación.

De hecho, entre los trabajadores que reconstruyeron Nueva Orleans tras el huracán Katrina, la mayoría eran de origen latino.

Ahora, aun sin documentos y sin tener acceso garantizado al fondo de seguridad, se calcula que los migrantes aportan 13 mil millones de dólares al año. Si se creara una vía hacia la ciudadanía, la contribución a ese fondo alcanzaría los 20 mil millones de dólares.

En otras declaraciones recientes, Clinton afirmó que la reforma migratoria será posible si el partido demócrata domina en el congreso estadounidense. Sin embargo, entre 2009 y 2010 en ambas cámaras los demócratas tuvieron mayoría, pero no trataron la cuestión migratoria.

Clinton va por los votos de la comunidad latina, que rondan el 17% de la población del país. Los votos latinos fueron esenciales para encumbrar dos veces en el poder a Barack Obama, a cambio de promesas de una reforma migratoria…igual que las que hace ahora la ex-primera dama.

El partido demócrata tiene muy presente a los latinos cuando llegan las elecciones. Es por eso que los cinco pre-candidatos –Hillary Clinton, Bernie Sanders (senador por Vermont), Martín O’Malley (ex gobernador de Maryland), Lincoln Chafee (ex gobernador de Rhode Island), y Jim Webb (ex senador de Virginia)– postulan todos una reforma migratoria que allane el camino hacia la ciudadanía, como se expresó en el debate demócrata del pasado 13 de octubre, organizado por CCN. Pero al mismo tiempo coinciden en “salvaguardar la integridad de la frontera”.

Criminalización y deportaciones récord de migrantes

Sin embargo, más allá del discurso, lo cierto es que el gobierno de Barack Obama fue el que más golpeó a los migrantes sin papeles: más de dos millones de deportaciones en su segundo mandato, violencia policial, cárcel para niños y familias migrantes que solicitan asilo.

Incluso el 25 de julio pasado una corte federal en California dictó que el gobierno estadounidense viola un acuerdo judicial de 1997 al detener a menores de edad en centros restrictivos y exigió que se los libere, al igual que a sus madres. Pero hace pocos días, el Departamento de Justicia presentó un recurso pidiéndole al tribunal que cambie de opinión y advirtió que la liberación podría traer como consecuencia una nueva crisis. Sostuvo que en junio el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) suavizó la política de detenciones. Vil mentira: pueden estar detenidos un año o más.

Si a esto le sumamos la precarización laboral impuesta sobre la base de las condiciones de terror a que se somete a los migrantes –con salarios inferiores al mínimo, sin prestaciones y en muchos casos en condiciones de semi esclavitud- el panorama es muy sombrío.

Migración y planes imperialistas

Los planes neoliberales impuestos por Estados Unidos en la región –TLC, Iniciativa Mérida y ahora Acuerdo Transpacífico, entre otros- sumado al despliegue de militarización que conllevan, han profundizado la pobreza y la precarización de la vida en Centroamérica y México.

A esto se suma el peso agobiante de deudas externas impagables, cuyos compromisos “se honran” con el recorte de gastos sociales como salud y educación para el pueblo trabajador.

Las cadenas imperialistas se multiplican. Aplicación del Plan Frontera Sur en México, para impedir que los migrantes lleguen al gigante del norte –ordenado por Obama y ejecutado fielmente por Peña Nieto. Nuevos préstamos de los organismos internacionales a cambio de privatización y despidos, como en Honduras. Buenas relaciones con el FMI a cambio de sofocar las protestas mineras con la represión en Nicaragua. Y la lista podría no tener fin.

Son esas las causas estructurales que orillan a cientos de miles de personas –hombres, mujeres y niños- a intentar un viaje desesperado para llegar a territorio estadounidense, donde esperan, en muchos casos, escapar de una muerte segura.

La obtención de plenos derechos civiles, sociales y laborales para los migrantes en Estados Unidos se puede alcanzar, sí. Pero no de la mano de los partidos que representan los intereses de distintos sectores del capital privado internacional.

Las y los migrantes constituyen hoy un engranaje muy importante de la economía estadounidense. Sus derechos se pueden conquistar a través de la movilización en las calles, en los centros de trabajo, en los centros de estudios. A través de tejer sólidos lazos de unidad entre los migrantes de todas las nacionalidades, y conjuntando fuerzas con los trabajadores anglosajones y los afroamericanos.

Y a su vez, la lucha por los derechos de los migrantes es indisoluble de la lucha contra la injerencia imperialista en América Latina y el resto del mundo, contra los planes de austeridad que las trasnacionales y los organismos internacionales quieren imponer, contra la militarización y por el no pago de la deuda externa.

Con información de Univision, Latinpost, Proceso y Aleteia







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