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Hospital Garrahan: contra los despidos y el ajuste en la salud pública

Entrevista a Sergio Herrera, enfermero del hospital porteño que fue recientemente cesanteado.

Jueves 31 de mayo | 14:09

Sergio Herrera es enfermero, vive con su pareja que se encuentra desempleada y es madre de 2 hijas. Si bien tiene la suerte de contar con su casa propia y no pagar alquiler, este mes por el avance de los tarifazos en la boleta de la luz le llegaron $4000.

Refiere provenir “de una familia muy humilde, migrantes que vinieron sin oficio o sin un peso a Buenos Aires. Mi viejo trabajó en las minas de Zapla y de estibador en el puerto”, por lo que conoce lo que implica despertarse a primeras horas del día e ir a trabajar para ser el sostén de familia.

Sergio tiene 50 años y lleva 28 años desempeñándose como enfermero en el Garrahan. Conoce a la mayoría de los sectores, se ha especializado en diálisis peritoneal, tratamiento de cáncer y ha trabajado con equipos sofisticados.

Fue delegado de la Junta Interna del hospital desde 2001 a 2008, como relata “fueron tiempos difíciles porque se venía de 14 años de congelamiento salarial” y durante ése período defendió a sus compañeros contra despidos o recortes de salario, a quienes se los persiguió políticamente y el Ministro de Salud kirchnerista de aquél entonces, Ginés García, los llamó “terroristas sanitarios” sólo por defender la salud pública.

En aquellos años, los trabajadores del hospital contaron con el apoyo de organizaciones sociales y de trabajadores de otros lugares y con un fuerte apoyo de los padres de los niños que allí se atendieron. Fueron años complicados de mucha persecución no sólo en el Garrahan, sino también en el Hospital Posadas y en el Casino de Puerto Madero, que luchaba por una jornada laboral de 6 horas e insalubridad.

Sergio siempre acercó su solidaridad a diferentes luchas, como en la estación pidiendo justicia por Darío y Maxi o con los trabajadores del Ferrocarril Roca después de la muerte de Mariano Ferreyra. De distinto signo político, con la economía mundial a favor o llamando al FMI para hacer un salvataje, los gobiernos burgueses intentan desmembrar cualquier instancia de organización de los trabajadores, recurren a los despidos y además, el ajuste que pretenden imponer sólo es posible si va de la mano de la represión.

A partir de sus palabras, Sergio manifiesta que su experiencia le enseñó que “es en las calles donde se refleja que no nos podemos quedar quietos, que hay que luchar, porque es acá donde se hace público los problemas de los sectores populares y trabajadores”. Así se demostró en la acción de la semana pasada que se realizó en el Garrahan, donde hubo un fuerte repudio a su despido y además, se sumaron trabajadores de los hospitales Curie, Ferrer, IREP, Udaondo y Muñiz que están a la cabeza contra el proyecto “5x1”, que no garantiza ni las condiciones para los pacientes ni los puestos de trabajo. Se sumaron los trabajadores del turno franquero del Garrahan, quienes también vienen luchando contra la insalubridad por las jornadas extensas de 14 horas de trabajo. La unidad de los trabajadores se hizo presente en ésa jornada.

Los medios en cambio son los encargados de tapar, los que nos difaman dice, los que nos ignoran o nos hacen pensar y creer que somos culpables de vivir estas políticas de hambre.

Por otro lado, Sergio reflexiona y comenta que las políticas del FMI son las que nos quieren hacer pasar hambre “a ellos no les conviene que nosotros tengamos dignidad ni que tampoco exijamos más de los que nos quieren dar, porque sino sus ganancias bajan, la luz, el gas, no vienen en cuotas, ¿por qué no se bajan los salarios los funcionarios como los diputados?”. Pagar la deuda al FMI implica que el ajuste pase por las espaldas del pueblo trabajador. Ya los vemos con los tarifazos de los servicios públicos, como el aumento de luz, de gas y próximamente del boleto de colectivo.

Aunque Sergio entiende que a pesar de los ataques acaecidos, es fundamental sostener esta lucha e intentar poner un freno a las políticas de ajuste, “si nos bajamos de la lucha sería permitirles pensar que tienen el poder sobre nosotros mismos, la dirección del hospital vienen con la idea de más aprietes y despidos.”
A esto se añade que los directivos del consejo de administración cobran abultados sueldos que rondan los $130.000, mientras que quienes sostienen la salud pública, o los despiden o se firman paritarias a la baja de un miserable 12 %.

Además, su recorrido previo en instancias de organización le ha demostrado que la fuerza reside en los mismos trabajadores, relata a su vez “me reencontré con mis compañeros para lucharla, me siento fuerte y el apoyo de la gente que me quiere es lo más importante en estos momentos”.

Por otro lado, la salud pública es sostenida principalmente por los trabajadores, están a diario cuidando de los pacientes y conocen cómo es la estadía en el hospital, suelen estar sobrecargados de tareas, ya que la precarización y flexibilización laboral se han tornado moneda corriente. Las palabras de Sergio son claras en este sentido “nosotros somos los que defendemos el hospital, hacemos lo que nos gusta y queremos lo mejor de la salud para brindar y defendemos a los chicos que es lo más importante que tiene un pueblo”. Igualmente, llama a todos sus compañeros del Garrahan a que sean parte de esta lucha y se pueda torcer el brazo a las autoridades hospitalarias, la que es indiferente a que su familia quede en la calle."Un abrazo a los compañeros y no aflojemos nunca" finalizó.







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