Mundo Obrero

TRABAJO EN CÁRCELES

Huelga de brazos caídos de mujeres presas en el penal de Ezeiza

En el Complejo Federal IV de esa localidad bonaerense se está realizando esta medida de fuerza debido a la reducción de las horas de trabajo.

Mariano Alvarellos Diez

Estudiante de Derecho de la UBA / Miembro del CeProDH

Sábado 1ro de octubre de 2016 | Edición del día

Batucadas, huelga de brazos caídos y huelga de hambre. Con esas medidas alrededor de 500 mujeres presas enfrentan la avanzada de la Jefa de Trabajo del Encope (Ente de Cooperación Financiera y Técnica del Servicio Penitenciario Federal), que busca la reducción de las 200 horas de trabajo mensuales.

Todo el penal se encuentra parado por mujeres que, en la gran mayoría de los casos, son sostenes de familia a través de los salarios que obtienen desde los talleres de Tejidos, Costura, Carpintería, Encuadernación, Jardinería, Lavadero y Fajina (limpieza, que es el puesto mayoritario), entre otros. Desde un comunicado emitido por la Red de Cooperativas de Liberados/as explican que este paro “significa que ninguna presa sale de su pabellón para realizar actividades, ya sean laborales, o de educación. A esto se suma el rechazo de retirar la comida del carro, hecho que simboliza al interior de un penal una acción colectiva contra el Servicio Penitenciario y en especial hacia la gestión de gobierno de la cárcel”.

Este conflicto comenzó en abril de este año, cuando el Encope anunció la reducción del cobro de 200 a 170 horas mensuales de trabajo. Según el comunicado, “tras algunas negociaciones con la jefa de Trabajo de la Unidad, se llegó al acuerdo de firmar por las 170 horas y cobrar 200 horas en mano. El primer mes se respetó el acuerdo, pero en los meses subsiguientes, la Jefa de Trabajo comenzó a pasar 170, 160 hs. hasta que la semana pasada, a las mujeres que se dedican a la fajina (limpieza) del penal, les pasaron 140 horas mensuales”.

De abril a esta parte, la Procuración Penitenciaria de la Nación presentó un habeas corpus colectivo en los juzgados de Lomas de Zamora, que fue rechazado y apelado, y aún se encuentra sin resolución. No obstante ello, las medidas continúan con su avanzada, a lo cual desde la Red de Cooperativas sostienen que “la reducción de las horas de trabajo no solo vulnera e impide el acceso pleno al derecho al trabajo, sino que las consecuencias tienen efectos concretos en las vidas de las mujeres y sus familiares”.

En diálogo con La Mar En Coche (FM La Tribu), María Medrano, abogada de la Asociación Civil Yo No Fui, explicó el régimen laboral del penal: “En el caso del complejo IV un porcentaje bastante alto de mujeres trabajan y cobran un ingreso que es el equivalente al ingreso mínimo, vital y móvil. Muchas mujeres que antes de estar presas antes no tenían trabajo, es la primera vez que conocen el trabajo formal y registrado. Esas mujeres mantienen a sus familias con el trabajo de la unidad, entonces para ellas implica no solamente que están vulnerando un derecho, sino que además tiene una implicancia concreta y cotidiana sobre sus cuerpos y los cuerpos de sus familias“.

Comunicada con La cocina del miedo, que se emite por la misma radio, Fiorella, detenida del penal sostuvo que “en este cierre que tuvimos fue de 164 horas, no llegamos ni a los $4.000 (…), el valor de la hora es 34 pesos y se saca la cuenta a 164 horas que cerramos nosotras ahí sale la plata, un porcentaje va a jubilación y tantas cosas. Ahora para este mes, para el otro cierre de planilla nos dicen que la hora va a valer 37 pesos, pero no sabemos cuánto nos quieren bajar, porque le suben un peso pero cada vez bajan más la cantidad. No estamos saliendo a los talleres hasta que nos digan que nos van a pagar las 200 horas. Y hasta ahora no tuvimos respuesta, eso estamos esperando, se supone que el lunes nos tienen que dar una respuesta”.

Además de la huelga de brazos caídos y las recurrentes batucadas en los pabellones, es menester destacar que el sector de las fajineras, el mayoritario del penal, se encuentra hace más de 10 días en huelga de hambre, debido a que son las más afectadas por la medida dispuesta por el Servicio Penitenciario.

Desde la agrupación Limando Rejas junto a representantes de los pabellones, se presentó ante el Ministerio de Justicia una nota acompañada de firmas de las detenidas, en la cual se destacaba que: “las personas presas también somos trabajadoras, por lo que tenemos los mismos derechos laborales que el resto de la sociedad, sin embargo esto no está siendo respetado. Es necesario aclarar que el trabajo intramuros se organiza en el mismo horario en el que desempeñamos el resto de nuestras actividades, como estudiar, presentarnos de comparendo en los juzgados, recibir visitas, acudir al médico, y otras cuestiones básicas. Sin embargo, al descontarnos parte de nuestros ingresos, nos ponen en la disyuntiva de elegir entre ejercer un derecho u otro, poniéndonos entre la espada y la pared de elegir entre ejercer un derecho u otro, como por ejemplo optar por estudiar para avanzar en el régimen de progresividad o trabajar para cubrir nuestras necesidades básicas y las de nuestras familias que cuentan con nuestra ayuda para subsistir". Al momento, el Ministerio no ha emitido respuesta alguna, negándose a buscar una solución al conflicto sin afectar las condiciones de las presas.

Esta situación se suma a la requisa ilegal realizada en el Centro Universitario Devoto hace unas semanas, y al proyecto de reforma de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad impulsado por el Frente Renovador y el gobierno nacional, con fuertes tintes reaccionarios. En un marco de ajuste nacional, el macrismo busca empeorar las condiciones de los detenidos dándole libertades al Servicio Penitenciario Federal (cuya cúpula entera está en funciones desde la última dictadura militar) a través del recorte de salarios, aumento de la represión y avanzadas contra derechos como el trabajo y el estudio.

A días de la presentación del informe anual de la Comisión Provincial por la Memoria, en la cual participó el vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, que sostuvo que el suyo es “un gobierno que escucha, que no niega la realidad sino que la acepta, porque esa es la única alternativa para cambiarla”, estos indicios no hacen más que demostrar en qué sentido piensa el macrismo “cambiar” la realidad.







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