Internacional

HUNGRIA

Huelga de hambre de refugiados contra malos tratos en Hungría

Lunes 13 de marzo de 2017 | 11:59

El gobierno húngaro del derechista Orbán viene tomando numerosas medidas antinmigración, como la detención de refugiados, el cobro de “fianzas” y la represión policial en una frontera amurallada.

Un número indeterminado de refugiados internados en un centro de acogida en Hungría ha iniciado hoy una huelga de hambre para denunciar que están retenidos y que no se les está dando un trato adecuado.

"Hace seis meses que estamos aquí y no sabemos qué pasará con nosotros", afirman los refugiados en un comunicado recogido por el portal informativo Hvg.

En esa nota, los solicitantes de asilo aseguran que vienen huyendo "de la guerra y la muerte" y que al llegar a Hungría han sido retenidos en el centro de acogida cerrado de Békéscsaba, en el sur del país. Los refugiados aseguran que muchos de ellos sufren enfermedades psíquicas y físicas que necesitarían tratamiento y que los médicos sólo les dan sedantes.

El centro de Békéscsaba tiene capacidad para 200 personas, aunque actualmente sólo acoge a entre 40 o 50 refugiados, de los que no sabe cuántos se unieron a la huelga de hambre. Los solicitantes de asilo también aseguran que llegaron a Hungría "en busca de la seguridad y estabilidad" y que el Gobierno los ha detenido.

Además, en estos días salió a la luz que el gobierno húngaro cobra 1200 euros a cada refugiado, bajo el insólito concepto de "fianza", para ser trasladado a campos más “abiertos” que resultan ser muy igual de miserables que el resto.

Hungría ha sido muy criticada por diferentes ONG y por ACNUR por la controvertida legislación aprobada el pasado 7 de marzo, aunque aún no entró en vigor, que permite retener a los refugiados que entran en el país mientras se tramita su petición de asilo. Naciones Unidas ha advertido al Gobierno de Orbán que la iniciativa viola las obligaciones de ese país con las leyes internacionales y europeas.

La dura política antiinmigración del primer ministro Viktor Orbán también impulsó un referéndum el 2 de octubre de 2016, para que los húngaros muestren su opinión sobre el sistema de cuotas de reubicación obligatoria de refugiados decidido por la Unión europea, de la que es miembro desde 2004. En este plebiscito, si bien la mitad de la población no concurrió a votar, de los que sí fueron, el 98% votó por la política xenófoba de rechazar la acogida de refugiados.







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