Sociedad

DERECHOS HUMANOS

Huelga de hambre y protesta en la cárcel de Villa Devoto

En la unidad federal de la Ciudad de Buenos Aires los internos rechazan las duras leyes que propone el macrismo. Una huelga de hambre por tiempo indeterminado a la que se sumarían más cárceles.

Alan Gerónimo

@Gero_chamorro

Martes 13 de diciembre de 2016 | 13:45

1 / 3

Como ya se había informado, ayer a las 8 de la mañana comenzó una huelga de hambre en la cárcel ubicada en el barrio porteño de Villa Devoto. El motivo es el rechazo a la implementación de la Ley 24.660 (con media sanción en Diputados) que prohíbe las salidas transitorias y la libertad condicional. El proyecto de ley fue impulsado por el diputado de la UCR Luis Petric y tanto dentro como fuera de los penales ya se lo bautizó como “reformas Blumberg II”. Se trata de una serie de normativas que, incluso, chocan con la misma Constitución Nacional y con tratados de derecho internacional a los que Argentina adhiere.

Ayer en Devoto la jornada tuvo su momento más activo alrededor de las 20, cuando los internos realizaron un “ruidazo” y colgaron mantas encendidas desde las ventanas de los pabellones, iluminando partes de una cárcel que se encuentra en pésimas condiciones. La movida duró aproximadamente media hora.

Los gritos de los internos hacían tronar el cielo de Devoto. Sólo piden las condiciones mínimas sobre el trato de reclusos en materia de derechos humanos. El gobierno de Cambiemos con este tipo de iniciativas legislativas no respeta siquiera aquellos que se comprometió a cumplir en varios ámbitos políticos y diplomáticos.

“No queremos morir acá adentro” era uno de los principales gritos que se escuchaban. Es que en los pabellones de “la villa” las condiciones son realmente inhumanas. En una sociedad divida en clases, las cárceles reproducen esa división. Así, mientras los poderosos y ricos tienen la “desgracia” de estar en pabellones VIP, miles y miles de pobres viven hacinados en condiciones donde la supervivencia es una lucha diaria, con reclusos que se mueren por enfermedades curables, que no tienen comida en condiciones y donde el agua potable es beneficio de pocos.

Anoche, luego a las 23:30, en Devoto hubo un segundo “ruidazo” y de nuevo se encendieron mantas. El hecho duró hasta ya entrado este martes y los gritos contra el Servicio Penitenciario Federal (SPF) eran un verdadero descargo ante tantas atrocidades perpetradas por esta institución del Estado.

Según la información recogida por este diario de diversas fuentes, la medida tomada en el penal de Villa Devoto se podría extender a otros penales y unidades penitenciarias de la Provincia de Buenos Aires y de otras provincias. Por estas horas la deliberación y la voluntad de protestar masivamente ya se extiende entre presas y presos de Ezeiza, La Plata, Olmos, Florencio Varela, Batan, Bahía Blanca, San Martín y Campana.

No es ningún secreto que miles de personas en este país sufren todo tipo de atropellos y humillaciones en las cárceles. Los distintos servicios penitenciarios (el Federal y los provinciales) ejercen un brutal control y manejo en los pabellones, donde se degrada, maltrata y hasta asesina a los reclusos, en un régimen donde un 60 % de quienes están tras las rejas aún esperan que se determine si son culpables o no, ya que están sin condena.

Además, es común el maltrato a familiares de los presos cuando realizan las visitas a la cárcel y hasta tienen que pagar coimas por cualquier “beneficio” extra que se le pueda dar al preso.

La huelga de hambre es una de las primeras medidas que toman los reclusos de Villa Devoto. Mañana a las 17, en la Plaza de los dos Congresos, familiares y exdetenidos harán una concentración para pedir que el Senado no vote la reforma de la Ley 24.660. Y pedirán mejores condiciones en las cárceles.

Durante décadas las políticas carcelarias en Argentina (como en el resto de América Latina y gran parte del mundo) estuvieron marcadas por el aumento del punitivismo y del poder coercitivo del Estado. Esas políticas se expresan, por un lado, en la realidad que viven miles de presas y presos, y por el otro en funcionarios, diputados, senadores y voceros de las grandes corporaciones mediáticas que estigmatizan al pueblo trabajador, destilan xenofobia y benefician a los grandes empresarios. Obviamente, en este contexto, todo preso es político.







Temas relacionados

Cárcel de Devoto   /    Presos   /    Cárceles   /    Servicio Penitenciario Federal   /    Ciudad de Buenos Aires   /    Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO