Cultura

CULTURA

Iluminaciones en el rock: homenaje a Spinetta y su guitarra negra

Spinetta fue, ante todo, un artista, y si tuviese que seguir analizando, un poeta. Reconocer cada una de las aristas que envuelven a este genio es indispensable para disfrutar su legado. El libro de poemas “Guitarra negra” es el registro más puro y concreto que nos queda de su producción poética.

Facundo Tisera

@facu.tisera.11

Miércoles 23 de enero | 23:47

Si decimos que Los Gatos, de la mano de Litto Nebbia, crearon el rock en castellano, y que el trío Manal agregó blues y existencialismo a las letras, podemos decir también que Luis Alberto Spinetta y su conjunto Almendra dotaron de poesía a la naciente música popular. Y es que cuando hablamos de Luis, no puede resultarnos ajeno el hecho de que sus letras le dan a la música un salto estilístico distinto. En lo personal, no diría que fue el mejor letrista del rock nacional simplemente porque lo que él hacía era otra cosa. Fue un distinto y su obra es una experiencia que sobrepasa lo estrictamente musical.

“Guitarra negra” es un libro de poemas cuya primera edición data de 1978. Se compone de siete partes principales y una última titulada “escorias diferenciales del alma de la letra poética”.

No es ningún secreto: Spinetta fue un poeta surrealista. Desde muy chico se vio influenciado por la obra de Bretón y compañía, llegando incluso a editar un disco –tal vez el mejor de su carrera- en honor al poeta francés Antonin Artaud. Cuentan los libros del rock que la presentación de “Artaud” tuvo lugar un domingo de 1973, por la mañana, en el teatro Astral. Allí Luis eligió como teloneras dos películas significativas: “El gabinete del doctor Caligari” de Robert Wiene y “Un perro andaluz” de Buñuel y Dalí, clásicos del cine mudo que Spinetta decidió acompañar con el disco “The dark side of the moon”, de Pink Floyd. Para terminar de colorear el ambiente surrealista de la sala se repartió un manifiesto de su autoría titulado “Rock: Música dura, la suicidada por la sociedad” en clara vinculación con el libro de Artaud “Van Gogh, el suicidado por la sociedad”.

“El rock es el instinto de vivir,
y en ese descaro,
y en ese compromiso.”
Manifiesto, Luis Alberto Spinetta

Volviendo a sus poemas, leerlos es una experiencia muy distinta a escuchar sus canciones. Es un error creer que la poesía pueden ser letras de canciones sin música. La construcción interna es distinta, la apuesta estética es otra y el trabajo detallado sobre la palabra y el fonema son distintos. El gran acierto de Spinetta fue lograr que algunos pasajes de sus canciones se mixturen como pocas veces con el trabajo literario que hay en su producción. “Guitarra negra” es un buen libro para entender un poco más la apuesta artística del autor.

“estas remembranzas
están impregnadas de ti
porque dormiste
cuando intenté rodearme con tu noche.”
La mujer inocente

Las poesías de este volumen son dispares. Algunas de ellas se sostienen en imágenes mínimas muy bien logradas que provocan un salto de significantes hacia lo profundo del simbolismo. Otras, sin embargo, pecan de un cierto exceso de narrativa que rompe con el efecto. Como quiera que sea, es un libro que ningún amante de la obra spinetteana puede dejar de leer, ya que si bien su producción musical es de una calidad distinta, también creo injusto comparar su producción poética con grandes como Rimbaud, Baudelaire o Pizarnik. Por otro lado, es verdad que el libro cuenta con fragmentos interesantes que podrían estar dentro de cualquier antología poética contemporánea.

“La luz está muda, ahora
cuando resuena sin estrellas
y el campo se vuelve un papel orgánico
para desmenuzar la pequeña historia
del miedo a lo inmenso.”
Parte cuarta, IV

No deja de ser, de todas formas, un camino, una faceta más para explorar en el fenómeno Spinetta. Si considero que Luis Alberto es uno de los mejores artistas que tuvimos es porque todo el tiempo me da la impresión de que su arte no se agota en lo concreto. Siempre nos queda la sensación de que hay un salto hacia un más allá al cual no estamos seguros de llegar, y que, si acaso lo lográramos, la meta se volvería a correr delante nuestro. Por eso es insuficiente hablar de Spinetta como músico, porque su obra nos obliga a cuestionarnos todo el tiempo las certezas mentirosas con las que nos conformamos y creemos entender el mundo.

“aún si no tuviéramos bocas
estaríamos comiendo carne apenas con los párpados.”
Desaceleración, II

Guitarra negra, como toda obra poética, nos va a abrir una ventana hacia lo esencial que hay en el sujeto, y si ese sujeto, además, es Spinetta, yo no dejaría de leerla.







Temas relacionados

#CampoFuera   /    #Pastillas   /    Litto Nebbia   /    Reseñas   /    Luis Alberto Spinetta   /    Poesía   /    Literatura   /    Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO