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ARRIBAS, HOMBRE DE CONFIANZA DE MACRI

Jefe de inteligencia implicado en turbia triangulación por el pase de Calleri

El empresario Gustavo Arribas, titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y amigo de Macri desde sus años en Boca, está en la mira por promover la transferencia de Johnatan Calleri vía triangulación y sociedad con fondos de inversión. Negocios sucios, pelota manchada.

Viernes 8 de enero de 2016 | Edición del día

Imagen: sitio En Orsai

De acuerdo a información emitida por la Unidad antilavado (UIF), Gustavo Arribas fue -hasta poco antes de asumir como director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE)- el principal promotor de la cuestionada operación de venta del delantero xeneize Johnatan Calleri a Deportivo Maldonado; un humilde club uruguayo transformado en Sociedad Anónima Deportiva, la forma que encontraron los fondos de inversión y grupos empresarios para triangular pases.

El escribano y empresario que actualmente dirige a los espías tiene una larga trayectoria de negocios en el fútbol y particularmente en Boca. Allí es donde forjó una amistad inquebrantable con el actual presidente Mauricio Macri. Entre otras “célebres” operaciones en el mercado de pases del fútbol está la también polémica venta de Carlos Tévez de Boca al Corinthians en 2005, en otro movimiento oscuro y millonario con intervención del empresario iraní Kia Joorabchian vía el fondo Media Sports Investments (MSI).

En el último tiempo, Arribas intervino en la venta del jugador de Estudiantes Gerónimo Rulli: en Julio de 2014 fue comprado por la misma Sociedad Anónima Deportiva uruguaya que gestiona al Deportivo Maldonado (club sin ningún renombre ni historia destacada en el fútbol rioplatense) desde la cual operan los inversionistas Malcolm Caine y Graham Shear. Una vez que Rulli abandonó el plantel del “Pincha” ni siquiera posó para una foto con la camiseta de Maldonado; directamente recaló en la Real Sociedad de la Liga española. El único rol del Deportivo Maldonado es facilitar la pantalla para encubrir los negociados del grupo inversor, entidades muy afectas a los sentimientos de Gustavo Arribas, aún más que los colores azul y oro del Boca Juniors en el que participó durante largos años.

Operación Calleri

La operación por la venta de Calleri era calcada de la realizada con Rulli: Boca vendería al jugador al Maldonado para –desde allí- exportarlo al Inter de Milán. El rol de Arribas, intermediario en el primer movimiento del triángulo. Sin embargo, trascendieron temores por parte de la dirigencia del Inter italiano (debido a los cimbronazos en el universo del fútbol a partir del FIFA-gate) y la transferencia se congeló. Los derechos de Calleri pasaban a pertenecer a la sociedad anónima y no a Boca: la dirigencia del Inter por el momento teme encender las alarmas de una FIFA que está bajo la lupa del Departamento de Justicia de EE.UU.

Desde hace unos meses trascendieron documentos que se hicieron conocidos como “Football Leaks” que dan cuenta de operaciones de este estilo en el fútbol portugués y particularmente denuncian los movimientos de triangulación del grupo Doyen Sports Investments (DSI) con sede en Malta. Una serie de clubes comenzaron a ser sancionados por sus federaciones por pases con cláusulas poco claras, como sucedió en la Federación Holandesa con el FC Twente por la cesión de derechos de varios jugadores del club al grupo DSI. Ahora el Twente está inhabilitado de participar en competencias europeas por tres temporadas. Un club como el Inter no se puede arriesgar.

Aunque desde la AFI aclaran que Arribas se desvinculó de la operación Calleri días antes de asumir como director, el hombre de confianza de Macri vuelve a estar en la mira; la semana pasada estuvo implicado en la alteración de datos en un parte de la AFI sobre el accidente vial en el que fallecieron 43 gendarmes. Ahora trasciende su papel en la transferencia más polémica del momento.

Los lazos entre Boca Juniors y los organismos de inteligencia forjados por el macrismo no se agotan en Arribas: Darío Richarte formó parte de los servicios durante el gobierno de De La Rúa (nada menos) y hoy es uno de los vocales del nuevo mandato de Angelici, quien también había sonado como candidato a jefe de espías pero prefirió mantenerse en el club.

Ayer en horas de la tarde se concretó el pase de Calleri al Bologna de la liga italiana: la operación es la misma a la que no se animó el Inter. Los amigos y socios de Arribas cerraron el negocio deseado. Otra vez negocios sucios, pelota manchada.







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