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Jornadas de Educación Sexual: denuncia desde el Frente de Izquierda

El Gobierno porteño vuelve a colocarlas en agenda pero deja a merced de cada escuela su implementación sin destinar el presupuesto para garantizar este derecho.Desde el Frente de Izquierda de Myriam Bregman denuncian la grave situación en las escuelas.

Marilina Arias

Docente CABA Miembro del Consejo Directivo de Ademys

Jueves 29 de junio de 2017 | 08:11

Finalmente el 29 de Junio se desarrollarán en las escuelas junto a las familias las jornadas sobre ESI con eje en violencia de género. La Ministra Acuña había anunciado su suspensión como "castigo" a los docentes en repuesta a los días de paros nacionales que se realizaron por la paritaria y las condiciones de trabajo. Tuvo que dar marcha atrás con esta decisión; ampliamente repudiada en el movimiento de mujeres, las organizaciones docentes, estudiantiles y la propia comunidad educativa. Es que la noticia se dio el mismo mes en que aumentaron los casos de femicidios en Argentina, a 1 cada 18hs.

La resolución expresa en definitiva una relación de fuerzas impuesta por un movimiento de mujeres de miles en las calles que desde el 2015 exigen respuesta de los diferentes gobiernos a la problemática de la violencia contra las mujeres. No alcanza con la foto, decíamos muchas en ese momento. Y claro que no alcanza, si luego de la foto tanto el gobierno de Cristina como el de Mauricio Macri posteriormente, no han dado respuesta a una problemática cada vez más agravante.

Los docentes y candidatos del Frente de Izquierda denuncian la falta de presupuesto y capacitación destinado a garantizar este derecho en todos los niveles y establecimientos educativos. En los documentos que se enviaron a las escuelas el Gobierno reconoce que “En la Ciudad de Buenos Aires, la Educación Sexual Integral (ESI) se ha implementado de manera heterogénea. A casi once años de sancionada la Ley 2110/06”. Once años tardó el macrismo en darse cuenta que en las escuelas no se aplicaba una ley tan elemental!!!

Y como si esto fuera poco en dicho material explicitan lo que venimos denunciando hace años: su implementación siempre queda a la merced de lo que pueda hacer cada escuela y cada docente arreglándose ante las dificultades que se presenten para su aplicación “es importante buscar soluciones para superarlas: consultar con colegas, buscar materiales para información personal y para uso en el aula, proponer el trabajo en pareja pedagógica, buscar apoyo en distintas propuestas de capacitación, etcétera.” ¿El rol del estado, el gobierno, el Ministerio de Educación? ¿La capacitación en servicio para los docentes de todos los niveles educativos? Bien, gracias.

Datos que preocupan

Según el Informe sobre Educación Sexual Integral en CABA del 2016 basado en encuestas a estudiantes de nivel medio la mayoría de los que recibieron ESI en la secundaria lo hicieron con contenidos vinculados a funcionamiento del aparato reproductivo (95%), métodos anticonceptivos (94%) y prevención de enfermedades de transmisión sexual (92%). Esto da cuenta de una mirada reducida centrada en la cuestión reproductiva, desde un enfoque biológico. La mayoría de los que recibieron ESI en la secundaria no lo hicieron con contenidos vinculados a Igualdad entre varones y mujeres ( 59% respondió NO), Respeto a la Diversidad Sexual (78% respondió NO), Prevención Situaciones de Violencia hacia las Mujeres (82% respondió NO), Prevención de Situaciones de Abuso/Acoso (89% respondió NO).

Con respecto a la carga horaria, el 63% recibió menos de 10 hs cátedra de ESI. Lo cual se corresponde con menos de 2hs por año escolar o ciclo lectivo y un tercio directamente reconoció no haber recibido Educación Sexual. Resulta realmente preocupante que mientras las cifras por femicidios aumentan a 1 mujer muerta cada 18hs, el 82% de los jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires reconozca no haber recibido contenidos para prevenir la violencia hacia las mujeres.

En las escuelas históricamente se naturalizaron y reprodujeron mandatos sociales establecidos. Pero gracias a la fuerza de los movimientos de mujeres se lograron poner en cuestionamiento problematizando los estereotipos sociales sobre la construcción de las sexualidades y también el origen de la discriminación de género. La sanción de la Ley de Educación Sexual Integral en 2006 es producto de esa lucha histórica.

Sin embargo, esta ley cuenta desde sus inicios con limitaciones. Toda la potencialidad que tenía fue limitada constantemente por los gobiernos e instituciones como la Iglesia. Pero si la ley no se aplicó durante todos estos años como derecho constituido de todos los estudiantes en todos los niveles educativos fue por exclusiva responsabilidad de los Gobiernos. Así como la Ley para la erradicación de la violencia de género contó con menos del 4 pesos de presupuesto destinado por mujer víctima de violencia, en CABA se invirtió el 0.001% del presupuesto para aplicar la ley de educación sexual. Mientras tanto este año se destinaron $1.249.988 para "comprender" el vínculo de la Ciudad con las mascotas. Pareciera un chiste de mal gusto no solo hacia los docentes, sino las miles de familias y estudiantes de las escuelas que ven vulnerado su derecho a acceder a una educación sexual integral que permita abordar las distintas problemáticas que atraviesan la vida de las escuelas.

De qué hablamos cuando hablamos de "Educación sexual y de violencia de género" en las escuelas

Podemos decir que la violencia de género, extendida en las escuelas y en la relación con las familias y la sociedad, atraviesa la labor educativa. Son innumerables las problemáticas que se presentan en la vida de nuestros estudiantes desde el embarazo adolescente, los trastornos alimenticios, los noviazgos violentos, los abusos intrafamiliares, los cortes y daños corporales autoprovocados, la discriminación de género, la desaparición de chicas bajo redes de trata. Suceden a diario y ameritan una atención especial. En cada uno de estos casos hay derechos vulnerados en los que la vida de nuestros alumnos se ponen en peligro.

Sin embargo, apostamos a que la escuela puede transformarse en un espacio que nos permita hacer cuestionamientos, informarnos, saber por qué surge y cuáles son sus consecuencias y hasta organizarnos para cambiar esta realidad. Para ello es imprescindible que los planes de estudio puedan integrar debates sobre estos temas y que exista capacitación en servicio y un presupuesto acorde a la altura de una problemática social de esta magnitud.

Pero también existe una larga experiencia que nos muestra la salida. La pelea contra los códigos de vestimenta retrógrados que llevan adelante estudiantes junto a sus docentes y la lucha ante cada caso de desaparición de alumnas donde estudiantes, docentes y familias se organizar para exigir su aparición son enormes ejemplos de cuál es el camino a seguir.

Por eso desde Pan y Rosas junto a nuestros referentes del Frente de Izquierda impulsamos la organización y la movilización en las calles y exigimos la aprobación inmediata del Plan nacional de emergencia contra la violencia hacia las mujeres que propone Myriam Bregman, que se garantice el derecho a la Educación Sexual laica en todas las escuelas y niveles, que se apruebe el Proyecto de Ley por la interrupción voluntaria del embarazo (link http://www.pts.org.ar/Bregman-dio-el-apoyo-del-Frente-de-Izquierda-al-proyecto-de-legalizacion-del-aborto) y la definitiva separación de la Iglesia y el Estado.







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