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La batalla salarios versus inflación: ¿quién le gana a quién?

Prat Gay dijo que los salarios le ganarán a la inflación. Empresas reconocen caída del poder de compra del salario y dicen que darán bono de fin de año. Artilugios para consolidar el ajuste.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 28 de septiembre de 2016 | Edición del día

Semanas atrás Alfonso de Prat Gay, ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, afirmó que "Con la baja de la inflación se mejorará el poder adquisitivo del salario". ¿Será verdad?

El argumento de Prat Gay es que en los meses venideros, a medida que baje la inflación, como ocurrió en agosto, las subas salariales van a superar los aumentos de precios.

Frente al reclamo de gremios que pactaron aumentos salariales menores a la inflación, el ministro hizo esa afirmación en función de rechazar la reapertura de las paritarias.

Las empresas reconocen la pérdida de poder de compra del salario y para evitar conflictos dicen que otorgarán un bono de fin de año.

Tanto desde el gobierno como desde las patronales, se pretende cerrar un capítulo en el que el salario perdió alrededor de 10 % de su poder de compra desde la asunción de Cambiemos hasta junio de este año.

El resultado del primer semestre

Desde que asumió el gobierno de Cambiemos hasta junio de este año (último mes para el que existen datos de variación salarial), la evolución comparativa de los salarios y la inflación, arroja como resultado que claramente los trabajadores vienen perdiendo frente a las empresas.

El gráfico siguiente muestra en tonos marrones y rojos las variaciones de los salarios de acuerdo a distintos registros estatales. En tonos azules se exhiben las variaciones de la inflación según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el estimado en el Congreso por la oposición patronal y, por último, desde mayo se presenta el nuevo IPC publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Como se puede observar, todos los meses desde diciembre los salarios variaron por detrás de la inflación. Hay sólo dos excepciones. Una ocurre en el mes de febrero cuando la Remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) creció 4,4 % superando al IPC CABA (4,0 %), no obstante está debajo del IPC Congreso (4,8 %). La otra excepción se presenta en marzo, mes en el cual el Índice de salarios públicos (Indec) sube sorpresivamente 6,9 %. Es probable que en este último caso incida la aplicación de uno de los tramos de la paritaria docente.

Pero la verdadera dimensión del golpe al salario se puede ver al contemplar ese período de manera conjunta. En la variación acumulada entre el último día de noviembre de 2015 y junio de 2016 (los detalles se pueden ver en el cuadro presentado más abajo) los salarios crecieron en los siguientes porcentajes:

  •   Sistema Integral Previsional Argentino (SIPA) – Ministerio de Trabajo: 19,4 %
  •   Índice de salarios privados (Indec): 18,6 %
  •   Índice de salarios públicos (Indec): 17,0 %
  •   Ripte: 17,7 %

    Es decir, todos los indicadores muestran alzas de salarios por debajo del 20 %. Por el contrario, la inflación en ese mismo período acumuló incrementos por encima del 30 %, como se muestra a continuación:

  •   IPC CABA: 34,1 %
  •   IPC Congreso: 32,2 %

    Para el caso del IPC Indec no se puede conocer el acumulado debido a que el “apagón estadístico” para reordenar la manipulación que realizaba el kirchnerismo implicó que se volvieran a publicar datos de inflación recién desde el mes de mayo.

    Con esas variaciones de salarios e inflación existe una retracción del salario real de entre 9,7 % y 10,9 % para las trabajadoras y trabajadores del sector privado, según el índice de variación salarial que se utilice, y de 11,5 % en el ámbito público.

    Desde el gobierno ni siquiera se molestan en negar esta brutal pérdida del poder de compra del salario, aunque tratan de suavizar discursivamente sus efectos. La admisión descarada de ese ataque al salario se vincula con mostrar resultados como ofrenda a las ganancias empresarias.

    El segundo semestre llegó sin que se produjeran grandes cambios en la dinámica recesiva de la economía a causa de la pérdida del poder de compra del salario que se refleja en caída del consumo.

    El gobierno repite insistentemente que hay desaceleración de la inflación, que rondaría el 1,5 % en los próximos meses, y los salarios aumentarán a un ritmo de 2,5 % mensual, hacia fin de año, por lo cual los trabajadores recuperarán poder de compra.

    Mirando hacia diciembre

    No está descartado un nuevo rebrote inflacionario. Lo alerta incluso un funcionario como el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Por lo cual, los supuestos del gobierno difícilmente se cumplirán.

    Pero además estos postulados son engañosos: aun cumpliéndose, finalizado el año, el salario igual terminará perdiendo frente a la inflación.

    Realizando una proyección, dando por válidos los supuestos que dice el gobierno (inflación 1,5 % mensual y salarios 2,5 %), vemos que la situación no mejora mucho para trabajadoras y trabajadores.

    Como se observa en el cuadro siguiente, proyectando hacia diciembre de 2016 las variaciones que dice el oficialismo (lo sombreado en violeta son los números de Prat Gay), en cualquiera de los indicadores, la variación salarial se ubicaría por debajo de 40 % de aumento (e incluso cercana al 35 %) en relación al 30 de noviembre de 2015 mientras la inflación alcanzará el 44 % en cualquiera de las dos referencias utilizadas.

    Visto de otro modo, a través de índices de salarios e inflación, donde todas las variables son ubicadas en un mismo punto de partida en noviembre de 2015 (igual a 100), siguiendo su evolución durante este año, se puede ver que el punto de llegada en diciembre de 2016 será muy distinto (siempre respetando las suposiciones de Prat Gay).

    Contradiciendo lo que dice Prat Gay, con este punto de llegada, aunque se amortiguará la caída en comparación con junio, en diciembre de 2016 el salario real igual habrá perdido, según se detalla a continuación:

  •   SIPA – Ministerio de Trabajo: - 4,1 %
  •   Índice de salarios privados (Indec): - 4,7 %
  •   Índice de salarios públicos (Indec): - 6 %
  •   Ripte: - 5,4 %.

    El sentido del reclamo de la reapertura de paritarias es revertir esta pérdida del salario real y lograr que el poder adquisitivo recobre al menos al nivel de noviembre de 2015, que de ningún modo es un punto ideal, sino una referencia previa antes del ajuste que inició Cambiemos.

    ¿Y lo perdido durante el año?

    Suponiendo que hay reapertura de paritarias y en diciembre de 2016 todos los salarios recobran el nivel de noviembre de 2015 (algo para lo que están trabajando en contra el gobierno, las patronales y la tregua de la cúpula de la CGT), aun así las empresas sacaron ventaja durante el año ¿Cómo es esto? Veamos.

    En todos los meses previos trabajadoras y trabajadores estuvieron impedidos de mantener sus consumos. Tomando como parámetro mes a mes el costo de la canasta de consumo de un matrimonio que tiene dos hijos y alquila (estimada por la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires) y el salario promedio neto del sector privado registrado (con datos del SIPA publicados por el Ministerio de Trabajo) vemos el consumo relegado cada mes.

    Por ejemplo, en junio de este año la canasta costaba $ 19.899 mientras el salario promedio neto alcanzó $15.245. Suponiendo un solo ingreso familiar, la diferencia fue $ 4.654 en detrimento del consumo familiar. Lo mismo ocurrió cada mes desde noviembre (de más está decir que no es novedosa esta situación recurrente donde el salario no alcanza a la canasta de consumo mínima, lo mismo ocurría durante el gobierno kirchnerista).

    Desde diciembre último y hasta junio, ese salario acumuló una insuficiencia de $ 25.037. Es una medida de lo que se dejó de consumir por no alcanzar el nivel de la canasta familiar.

    Es claro que no todas las familias obreras tienen el mismo nivel de consumo (a lo que hay que agregarle las diferencias por región del país) ni obtienen el salario promedio (que en este caso es para el sector registrado o en “blanco” no reflejando la realidad del sector no registrado –en “negro”- que cobra salarios menores), pero el ejemplo grafica como mes a mes trabajadoras y trabajadores se vieron obligados a retraer sus consumos.

    La reapertura de paritarias podría poner hipotéticamente, en el mejor de los casos, el poder de compra del salario de diciembre de 2016 al mismo nivel que tenía en noviembre de 2015 (previo a la asunción de Cambiemos).

    E incluso, si agudizamos la imaginación, ubicarlo en un nivel igual al costo que tenga la canasta de consumo de fin de año. En tal caso, está familia hipotética en diciembre alcanzaría a cubrir sus gastos. Pero hacia atrás nunca logró cubrir los gastos y hacia adelante tampoco lo podría hacer.

    Defender el salario

    Estos ejemplos buscan aportar a explicar el porqué del planteo de reapertura de paritarias para que la inflación no se coma el salario debe ir acompañado del reclamo de un bono de fin de año (que en este caso debería ser por lo menos de $ 25.037 para resarcir el consumo perdido entre noviembre del año pasado y junio del corriente, más lo que se pierda hasta diciembre), un salario mínimo igual a la canasta básica (en agosto llegó a $20.445, siguiendo el caso tomado de la Ciudad de Buenos Aires) y la indexación automática de los salarios mes a mes en función de la inflación.

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