SEMANARIO

La huida de las Gallinas Verdes: la derrota del fascismo en 1934 en Brasil

Jean Ilg

BRASIL
Ilustración: Esquerda Diário

La huida de las Gallinas Verdes: la derrota del fascismo en 1934 en Brasil

Jean Ilg

Ideas de Izquierda

[Desde Brasil] Este artículo, publicado originalmente en Ideias de Esquerda de Brasil da cuenta de la historia del Frente Único que derrotó al naciente movimiento fascista en el país hermano en la primera mitad de los años ‘30 del siglo XX. Un gran ejemplo de unidad, organización y acción directa, con los métodos de lucha de la clase trabajadora, que merece ser revalorizado en la actualidad.

La Plaza de Sé es la zona cero de la ciudad de São Paulo, y ha sido el escenario de varios momentos emblemáticos en la historia del movimiento obrero brasileño. Una de los más emblemáticos, y cuya memoria debe ser recuperada como parte de un legado a revivir, es la Huida de las Gallinas Verdes, o Batalla de Sé, que tuvo lugar el 7 de octubre de 1934. Las Gallinas Verdes era el nombre por el que se conocía a los integralistas, la ultraderecha de la época. Y en la heroica batalla de Sé, fueron puestos en fuga, gracias a la acción del Frente Único Antifascista (FUA), promovido por varias organizaciones de izquierda, entre ellas la LCI (Liga Comunista Internacionalista), agrupación trotskista que jugó un papel fundamental en la lucha contra los fascistas.

El episodio de la Huida de las Gallinas Verdes fue el resultado de un acuerdo práctico entre las principales organizaciones obreras de la época para luchar contra el integralismo, en una contramanifestación convocada a la misma hora y en el mismo lugar que la manifestación integralista del 7 de octubre de 1934. La misión de los antifascistas era impedir la manifestación de los integristas por la fuerza, y para ello todas las organizaciones debían colaborar organizando grupos de defensa de los trabajadores. El mismo modelo del Frente Único de los Trabajadores, propuesto por la Internacional Comunista hasta su IV Congreso, fue probado en la práctica en esta época.

Aquel 7 de octubre fue una verdadera jornada cuya dura confrontación llevó varias horas. Por un lado los sindicatos, las organizaciones obreras y los grupos de izquierda de todo tipo, organizados en grupos de defensa, por otro, las bandas fascistas de la Acción Integralista organizada por Plínio Salgado; y, en medio de todo esto, las tropas de la Policía de São Paulo y la recién creada Policía Federal del gobierno de Getúlio Vargas.

La valentía y la determinación en esa acción que unió a los trotskistas, al PSB (Partido Socialista Brasilero) al PCB (Partido Comunista Brasilero) y a los anarquistas, impuso una gran derrota a los Integralistas y puso límites al avance del fascismo en el país. Fúlvio Abramo, militante de la desaparecida LCI y uno de los principales organizadores del Frente Único Antifascista, dice que la derrota impuesta al integralismo pudo marcar el rumbo del gobierno de Vargas:

La contramanifestación o antimanifestación del 7 de octubre de 1934, si no “liquidó” al integralismo (esto no se lo propusieron sus promotores, pues supieron valorar la relación de fuerzas en juego), impidió que la dictadura getulista los utilizara como punta de lanza de sus propios designios hegemónicos y autocráticos, al poner al descubierto la debilidad del integralismo frente a la energía del proletariado organizado. Impidió al dictador hacer uso de un instrumento de poder -el fascismo- que entonces se mostraba a nivel internacional como un terrible mecanismo para aplastar las demandas de las masas trabajadoras.

La preparación del Frente Único Antifascista

La construcción de la derrota del fascismo, a pesar de ser la tarea obligatoria de las organizaciones obreras, no era por ello sencilla de construir. En el plano internacional, Hitler acababa de ascender al gobierno de Alemania en 1933, lo cual había sido facilitado por la política del Partido Comunista que, por consejo de Moscú, se negó a unirse a la socialdemocracia para combatirlo. El contexto internacional estuvo marcado por los zigzags (sectarios y oportunistas) del Partido Comunista, cuyos efectos desastrosos permitieron el ascenso del fascismo en Alemania. Al negarse a impulsar el frente unido con la socialdemocracia para luchar contra el nazismo, en una orientación sectaria que equiparaba a la socialdemocracia con el fascismo como “enemigos similares”, el PC alemán preparó el camino para episodios lamentables como el Plebiscito Rojo en el que los comunistas votaron contra los nazis y los socialdemócratas indistintamente. La política del llamado “tercer período” de la Tercera Internacional fue discutida en la obra Revolución y contrarrevolución en Alemania de León Trotsky, libro que fue traducido en Brasil ya en 1933, iniciando el debate entre las posiciones estalinistas y trotskistas dentro de las organizaciones obreras del país.

En Brasil, estas posiciones del stalinismo también resonaron. Para el PCB, todas las demás organizaciones obreras eran “socialfascistas”. Por ello, el PCB se negó durante un tiempo (como en muchos países del mundo) a promover acciones comunes con las demás organizaciones obreras en una lucha común contra el fascismo. En su lugar, y replicando el sectarismo del caso alemán, el PCB impulsó un “Comité Antiguerra” que estaba compuesto exclusivamente por los propios frentes y organizaciones del PCB, su juventud, etc., y que se limitaba a agitar “contra la guerra y por la paz” ante la inminencia de la Segunda Guerra Mundial.

Incluso con sus vacilaciones iniciales, la participación del PCB en el Frente Único Antifascista (FUA) solo se produciría debido a la presión ejercida por la LCI, organización trotskista, y varias otras, que chocaron frontalmente con la desastrosa política sectaria del “tercer período”, que venía directamente de Moscú, y que fueron seguidas al pie de la letra por la dirección nacional del “Partidão” (mote que se le puso al PCB). Esto se tradujo en varias tensiones que se abrieron dentro del PCB, y que expresaron la imposibilidad de combinar la consecuente lucha contra el fascismo y el mantenimiento de la línea política de Stalin, tensiones que se intensificaron hasta el punto de que Hermínio Sacchetta, secretario regional del PCB en São Paulo, acabó siendo expulsado del propio PCB en los años siguientes, bajo la acusación de disidencia trotskista.

En enero de 1933, los militantes de la LCI decidieron impulsar el FUA y debatieron esta política en la Unión de Trabajadores Gráficos (UTG), un sector particularmente estratégico de la clase obrera en ese período. La UTG era un sindicato con una fuerte tradición combativa en el movimiento obrero, un sindicato de muchas luchas que estaba dirigido por trabajadores trotskistas de la LCI. Fue a partir de ella, entonces, que los trotskistas iniciaron el llamado a todos los sindicatos, organizaciones y partidos de izquierda que representaban la causa de los trabajadores para construir el Frente. Es importante decir que desde el inicio de la convocatoria del FUA hasta el momento de la batalla de Sé, la sede de la UTG, en el edificio Santa Helena, fue escenario de innumerables reuniones de la FUA y también tuvo que ser defendida físicamente de los ataques de la Acción Integralista y de la policía, debido al destacado papel que este sindicato cumplió junto a otras asociaciones, sindicatos y organizaciones antifascistas.

De febrero a junio de 1933, el Frente fue dirigido por el LCI y el PSB. El 10 de junio de 1933, el FUA celebra un acto público, al que fueron invitadas todas las organizaciones, sindicatos, grupos de inmigrantes, antifascistas, etc. La fecha fue propuesta por el Grupo Antifascista Giacomo Matteotti, para conmemorar el noveno aniversario del gran referente de la oposición parlamentaria a Mussolini. La reunión tuvo lugar en la sede de la UTG, y a ella asistieron más de 500 personas.

De febrero a junio del mismo período, los impulsores del FUA tuvieron como órgano de prensa el periódico O Homem Livre (El Hombre Libre), gracias a la colaboración de los miembros del frente y a la adhesión de periodistas afines a la causa, del periódico Diario de la noche. El periódico produjo y difundió una amplia literatura antifascista. En ese momento, O Homem Livre afirma que el evento del 10 de junio fue un éxito por lograr “un acuerdo de principio entre los grupos antifascistas italianos y brasileños y las organizaciones proletarias de diversas tendencias, sobre los métodos de lucha contra el fascismo”.

El 25 de junio se constituye el Frente Único Antifascista. Presentes: Partido Socialista Brasileño, Gremio Universitario Socialista, Unión de Trabajadores Gráficos, Legión Cívica 5 de Julio, Liga Comunista Internacionalista, Partido Socialista Italiano, Bandera del 18, Grupo Socialista Giacomo Matteotti, periódico El hombre Libre, periódico La Calle, revista El Socialismo, Grupo Italia Libera, Federación de Trabajadores de São Paulo, periódico La Linterna y periódico La Plebe.

Las tres últimas organizaciones, de tendencia anarquista, se declaran contrarias a la formación del FUA, alegando problemas de principios, pero se declaran dispuestas a luchar “individualmente” contra el fascismo en las calles. El PCB y sus diversos frentes fueron invitados pero no asistieron.

Desde entonces y hasta el momento del combate contra los fascistas, los anarquistas mantuvieron su palabra: no participaron en la organización del Frente Único Antifascista -cuando participaron en sus actividades siempre confirmaron su voto en contra de la creación del organismo- porque eran fieles al principio de no estar subordinados a ningún organismo centralizado (aunque este organismo fuera resultado de la unión común para el combate contra el fascismo).

Con el PCB, fueron necesarias muchas luchas políticas para que se unieran. La FUA entendió que la participación de todas las organizaciones de trabajadores era necesaria para esta lucha y así lo afirmó. Un médico militante del PCB, Roberto Sisson, se convirtió en el contacto del trotskista Mario Pedrosa, mientras que los militantes Arnaldo Pedroso D’Horta y Noé Gertel eran los contactos de Fúlvio Abramo. Estos jóvenes, ambo ya destacados militantes del “Partidão”, estaban presentes en las reuniones públicas del FUA hasta el episodio de la batalla de Sé, incluso cuando el PCB no formaba parte oficialmente del Frente.

El PCB se unirá al FUA el 14 de julio, en la manifestación convocada por el Frente en conmemoración del aniversario de la caída de la Bastilla. En este acto de la Liga Lombarda, presidido por Arístides Lobo, se leyó el Manifiesto del Frente Único Antifascista y tomaron la palabra las siguientes organizaciones: El Nuevo Brasil, el Frente Socialista Negro, el Sindicato de los Profesionales del Volante, Italia Libera, El Hombre Libre, el Sindicato de los Trabajadores Gráficos, la Bandera del 18, la Liga Comunista Internacionalista, y los grupos y partidos que enviaron delegados, en los que estaban Ayuda Roja y el PCB.

A principios de noviembre de 1933, solo después de muchas reticencias, el PCB acepta firmar un manifiesto junto a los trotskistas, para la convocatoria de un acto el 14 de noviembre en la sede de la Asociación de las Clases Obreras. En esta ocasión, la manifestación contó con la asistencia de 1000 personas y el Centro de Cultura Social apareció como promotor del evento. En la misma ocasión, se produce una provocación fascista. Alrededor de 200 integralistas uniformados intentaron entrar forzando las puertas, y fueron dispersados por los antifascistas que montaban guardia en las inmediaciones. La actividad se interrumpió y se transformó en una marcha. Al final de la manifestación, la policía, que observaba todo sin intervenir, atacó con disparos a unos 80 manifestantes antifascistas y detuvo a 17 personas. En el mes siguiente, en Niteroi y Bahía, se produjeron otros ataques fascistas.

En diciembre, los integralistas decidieron convocar su primera manifestación pública en el Largo de São Paulo. Con el odio extendido contra los integralistas por los atentados, e FUA convocó una contramanifestación el mismo día, en el Largo da Concórdia, con todas las organizaciones que la componían y ahora con la participación del PCB y sus grupos, además de los nuevos sindicatos que se sumaron al FUA. La Federación de Trabajadores de São Paulo, de orientación anarquista, también apoyó la manifestación. La simple convocatoria de la contramanifestación hizo que la Acción Integralista desistiera y cancelara su propio acto, tal es la fuerza del Frente Único de Trabajadores.

Ese día, el lugar de la manifestación estaba completamente ocupado por la caballería de la Fuerza Pública, prohibiendo su realización. Al día siguiente, un coronel de policía conocido como Cabanas, y también dirigente del PSB de São Paulo, escapa de un ataque a tiros en la entrada del Sindicato de Trabajadores Gráficos, donde iba a asistir a una conferencia. Minutos después, la policía invadió el sindicato, con el pretexto de que se había producido un disparo, y detuvo a todos los presentes en la sala de conferencias. Esto demuestra los vínculos entre la policía de São Paulo y la Acción Integrista.

En un manifiesto, el PCB declara su retirada del Frente Único Antifascista. En un panfleto distribuido por el Comité Antiguerra, los estalinistas afirmaban que habían permanecido durante dos horas resistiendo a la policía mientras las demás organizaciones huían. Pero la afirmación no era más que una mentira, que fue desmentida por el periódico El hombre libre.

La deserción y la crisis del PCB con la política del “tercer período”

En los primeros meses de 1934, la represión sufrida por el FUA lo sumió en una crisis, que se unió a la falta de recursos para la publicación del periódico El hombre libre. A pesar de la crisis, el Frente siguió teniendo un impacto en las bases del PCB. Los militantes del PCB participaron en las actividades del FUA, pero cuando lo hicieron, se abstuvieron de presentarse como miembros del partido, y en contra de la orientación de su dirección nacional. Tampoco fueron castigados por la dirección regional por ello, lo que sugiere la existencia de una ruptura entre Hermínio Sacchetta y la dirección nacional del PCB ya en ese momento.

El 1 de mayo de 1934, el FUA logró explotar las divisiones entre el gobierno del estado de São Paulo, el gobierno de Vargas y la Acción Integralista, y consiguió imponer políticamente al gobernador la libertad de celebrar una manifestación antifascista. El FUA ganó la mayoría de las entidades de la Coalición de Sindicatos de Trabajadores para el acto del Día de los Trabajadores, y asistieron 3 mil personas, siendo la mayor manifestación de esa festividad en muchos años, esto sin la adhesión del PCB y las organizaciones anarquistas, no obstante estar invitados.

A pesar de ello, la Acción Integralista estaba en su apogeo político, y la ola de atentados y bombardeos en diversos puntos del país había comenzado a crecer a partir de diciembre de 1933. Lo que les motiva es la desunión de las organizaciones obreras de izquierda. Uno de los principales motivos de esta desunión fue la deserción de la FUA por parte del PCB.

En su relato, Fúlvio Abramo describe que:

En la visión deformada del PCB, que veía en todo socialista, anarquista, trotskista, un peligroso agente policial y fascista, debido a la estupidez de la política del llamado “tercer período”, la lucha principal debía librarse “contra la guerra, por la paz”, y en última instancia por la alianza con la burguesía, aún a costa de renunciar a la defensa de las reivindicaciones de la clase obrera.

El PCB intenta convocar su propia manifestación, para mostrar su autosuficiencia, pero es ignorado por la gente, y los promotores del evento lo cancelan. Se profundiza la crisis entre la dirección nacional del PCB (Miranda), y el secretario regional (Sacchetta), crisis que culminaría con el retorno del PCB al FUA, y, 3 años después, con la expulsión de Hermínio Sacchetta del PCB.

En esta coyuntura, los fascistas convocaron su marcha, que tendría lugar el 7 de octubre. Inmediatamente, el Frente Único Fascista comienza a tomar forma nuevamente. Desde la sede del Sindicato de Trabajadores Gráficos, los miembros de la LCI recibieron la noticia de la marcha de la Acción Integralista, e inmediatamente comenzaron a tomar precauciones: en los dos días siguientes ya habían convocado a todas las organizaciones que en algún momento habían participado en las actividades del FUA, convocando a todos a una contramanifestación con el objetivo de disolver la manifestación convocada por la Acción Integralista.

Los anarquistas respondieron a la llamada, y el PCB volvió a la FUA, informando ambos que coordinarían sus propios grupos de defensa. Se acordó entre las organizaciones dividir los grupos de defensa, debidamente equipados, en 3 sectores en la Plaza de Sé: 1) PSB, en la vereda (bordeando la calle Santa Helena hasta la calle Wenceslau Braz); 2) PCB, en el fondo de la plaza (calle y vereda entre la salida de la calle Direita y la calle Wenceslau Braz); y 3) Trotskistas y anarquistas, en la vereda frente al edificio de la Equitativa (entre las calles Senador Feijó y Barão de Paranapiacaba). Abramo se encargó de recorrer la plaza y contactar con los distintos sectores antes de que los manifestantes acudieran a la misma (un medio para que no fueran todos vetados por la policía), y dijo que:

Tampoco se obedeció esta disposición en toda su rigidez, porque los antifascistas de cualquier tendencia no estaban interesados en obedecer esquemas ideológicos. Circularon a lo largo de toda la plaza, mostrando su solidaridad con los compañeros de las otras tendencias, sin ningún espíritu divisionista o particularista.

La derrota de la Acción Integralista

Desde la mañana, los integralistas comienzan a llegar, de 3 o 4 mil reunidos y ocupando un amplio tramo de la Avenida Brigadeiro Luiz Antonio, desde la Avenida Paulista hasta su sede, en la intersección de Brigadeiro y Riachuelo, cerca de São Francisco. Empiezan a llegar autobuses del interior, de Río de Janeiro. Cientos de integralistas fueron vistos llegando a las estaciones de tren de la región norte desde Bauru, Sorocaba, Jaú, Santos, Campinas y otras. Más tarde llegaron a 8.000.

Más de 400 hombres del batallón de infantería ocuparon el lugar, además de la Guardia Civil con ametralladoras y un Regimiento de Caballería alrededor de la plaza. Se hace un barrido policial de todos los edificios alrededor de la plaza. Los integralistas fueron animados por el contingente policial y comenzaron su acto, enviando a mujeres y niños al centro de la plaza para corear himnos y desplegar la bandera.

A estas alturas, a las 14:00 horas, los antifascistas estaban en la plaza, más o menos como se había acordado, y también hay mucha gente que ha venido a ver el acto. Los integristas entonan Anauês (saludo fascista de los Integralistas similar al de los nazis alemanes levantando la mano) y saludos fascistas, y son contestados con gritos de “fuera Gallinas verdes”, y se produce el inicio de la lucha y el caos. La policía intenta intervenir y se producen los primeros disparos, que se dicen “accidentales”. Hay una dispersión general, pero unos 10 minutos después se reanuda la manifestación, ahora sin los niños.

Con los Integralistas tomando la escalera de Sé y reiniciando su acto, los Antifascistas deciden iniciar la contramanifestación.

Fúlvio Abramo, elegido como orador, subió al pedestal del edificio de Santa Helena y comenzó: “Compañeros antifascistas, hemos venido a la plaza para no permitir que el fascismo se apodere de la calle y de nuestros destinos...”.

No pudo decir más, el tiroteo comenzó. Los proyectiles venían hacia él y golpeaban las paredes, el LCI y los miembros de la Juventud Comunista lo cubrían, devolviendo los disparos a los integralistas. Todo el mundo busca refugio de los disparos, Mario Pedrosa fue socorrido por hombres y mujeres de la LCI y JC fue herido de un disparo. El joven comunista Décio de Oliveira sufre una herida mortal en este momento. A partir de ese momento, los diferentes grupos que estaban repartidos por la región entran en confrontación directa con los integralistas.

La batalla terminó alrededor de las 17 de la tarde, y algunos grupos de integralistas resistieron hasta entonces. Después, salieron por la calle Senador Feijó hasta São Francisco, donde fueron rodeados y obligados por la policía a abandonar el acto. Por la tarde, por la noche y en los días siguientes, se recogieron camisas verdes en los lugares más alejados de la ciudad: Paraíso, Vila Mariana, Cambuci, Lapa, Pari, Braz, etc.

El valor y la firme convicción llevaron al FUA a la victoria. Aterrados, los integralistas no tuvieron más remedio que salir en estampida. El enfrentamiento pasó a la historia como “la batalla de Sé”, o “la huida de las gallinas verdes”. Al final del día, según el relato de Fúlvio, se podían ver las camisas verdes de los integralistas repartidas por la plaza de la Sé. Plínio Salgado, que no salió de la sede de Acción Integralista, recibe la noticia de la estampida. La derrota de la Acción Integralista la debilitó enormemente y quedó reducida a una participación electoral minoritaria.

Algunas conclusiones

Con este ejemplo, el trotskismo brasileño ha demostrado la total corrección de la política de Trotsky de lucha contra el nazifascismo. Y con esto la pequeña LCI entró en la historia, dejando este legado, que debe ser conocido y retomado. Es uno de los pocos ejemplos internacionales en los que los trotskistas lograron imponer a los estalinistas un Frente Único Obrero contra el nazifascismo. Otro ejemplo fue en Indochina dos grandes ejemplos del potencial que tenía la clase obrera para derrotar a la extrema derecha incluso antes de su ascenso y evitar la Segunda Guerra Mundial mediante una política de desarrollo de la lucha de clases. El estalinismo pretende presumir de haber sido un factor fundamental en la derrota del nazismo en la guerra (tema para otro artículo), pero se olvida de contar las oportunidades que tuvo de antemano, en el terreno de la lucha de clases, para ahogar a esa extrema derecha. Tampoco dice nada sobre su política traidora que lo impidió a nivel internacional, especialmente en Alemania. Estos acontecimientos fueron una parte decisiva que llevó a Trotsky y a los trotskistas a comenzar a partir de 1933 a luchar por la construcción de la Cuarta Internacional, batalla que hoy continuamos fuertemente inspirados por estos grandes ejemplos de los trotskistas de los años 30, en la lucha por su reconstrucción.

En el Brasil de Bolsonaro, uno de los principales representantes de la extrema derecha internacional, es más necesario que nunca retomar esta historia y sus lecciones, para enfrentar a esta extrema derecha sobre la base de la lucha de clases, sin ninguna ilusión de que las instituciones del régimen o la vía electoral puedan contener a estos reaccionarios.

Traducido por Javier Occhiuzzi

Textos utilizados como referencias:
A revoada dos Galinhas Verdes, Fúlvio Abramo.
Na Contracorrente da Historia, Fúlvio Abramo e Dainis Karepovs.
O que é trotskismo, José Roberto Campos.
Partido Comunista Brasileiro, Ronald Chilcote.
“Correspondência com Mário Pedrosa e de Lívio Xavier”, Solidão Revolucionária, Mário Pedrosa e as origens do trotskismo no Brasil.


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Jean Ilg

Militante del MRT, Río de Janeiro, Brasil. Estudiante de posgrado en la Universidad Federal de Río de Janeiro.