Juventud

A 43 AÑOS DE SU DESAPARICIÓN

La noche de los lápices: imágenes de una juventud que se ligó a las luchas obreras

En memoria de las compañeras y compañeros víctimas de La noche de los lápices, comparto algunos recuerdos del proceso estudiantil de los años previos al golpe que se ligó a las luchas obrera regionales y a las coordinadoras interfabriles.

Walter Moretti

@patamoretti

Miércoles 18 de septiembre | 11:18

A la mayoría de sus víctimas las conocí al calor de la lucha por el boleto estudiantil de 1975, con ellos compartimos las inolvidables tertulias de rateos escolares y militantes en el viejo Bar Don Julio, vivimos nuestros primeros amores y desengaños, pasamos tardes de sol haciendo de las plazas platenses lugares de debate y recreación de pibitos que recién empezábamos nuestra vida adulta y militante. Yo era el único trosco y la mayoría de elles peronistas, pero nos unía ser parte de la misma generación que comenzaba a florecer y que los militares quisieron cortar de raíz. A 43 años sigo exigiendo juicio y castigo a todos los responsables, para ellos la cárcel común y efectiva.

Amigos, más allá de las diferencias que mantuvimos, siempre estarán en mis recuerdos, en mi corazón y en la lucha contra este sistema de explotación y opresión y por una nueva sociedad socialista

La lucha secundaria de La Plata por el boleto estudiantil empezó en los primeros meses del 75. Fue un proceso de movilizaciones que fue in crescendo hasta la famosa concentración frente al Ministerio de Obras Públicas de septiembre del 76 que es donde siempre se recuerda La Noche de los Lápices.

Éramos miles de estudiantes, apareció la cana con los caballos. Nos defendimos como pudimos. Cayeron unos cristales, los caballos se pusieron locos y hubo toda una corrida por una parte de la ciudad que tenía las calles adoquinadas. Nos cagaron a fustazos, algunos se caían y los agarraban, otros zafaban. fue un hito de la lucha secundaria que a su vez se daba en un momento en el que La Plata concentraba el surgimiento de luchas obreras, de luchas interfabriles.

Compartimos esos años con los compañeros de La Noche de los Lápices y con decenas de compañeras y compañeros que éramos parte de la Coordinadora por el boleto secundario.

Yo iba al colegio industrial, estaba en tercer año y era delegado. Era el más pibito. Yo me auto consideraba trotskista porque compraba unos fascículos de una revista que salía semanalmente que se llamaba Historia de las revoluciones. En uno de los primeros fascículos vino la Revolución China y los cuatro capítulos posteriores estaban dedicados a la Revolución Rusa. Traían unos afiches en blanco y negro enormes, con las figuras de los líderes. Salió Lenin y después Trotsky con una foto de joven, del primer exilio. Y a mi me impactó primero la foto y después un artículo que traía en un recuadro, una explicación elemental de la Teoría de la Revolución Permanente. Entonces entre lo que pude leer de lo que estaba en ese recuadro y la foto yo me empecé a definir como trotskista. Todos los que eran más grandes que yo, los dirigentes del centro de estudiantes y el activismo que era de los últimos año me respetaban mucho porque era un pulguita que se metía por todos lados y me decían “El trotskito”.

Así me ligué a la Juventud Socialista de Avanzada cuando terminaban las clases en el año 74. Seguí en una relativa relación y los primeros meses del 75 fueron una especie de bautismo de fuego. Yo era un pendejito medio hipón y se me abrieron todas las contradicciones ante el régimen partidario en una situación como aquella.

El golpe de estado vino a cerrarme a los golpes aquella contradicción. Sufrí rápidamente mi primera gran crisis, con el golpe quede aislado del partido, en ese entonces era una suerte de aspirante. Recién años después volvía a militar de la mano de Titin Moreira.

En el 75 fuimos con los compañeros de la Coordinadora por el Boleto Estudiantil a la avenida Circunvalación de La Plata a recibir la movilización que venía desde Ensenada caminando. Estaba el Astillero junto con Propulsora y otros sectores de trabajadores de otras fábricas, era una marcha multitudinaria y mi emoción era enorme. La columna entró a La Plata como parte de las Jornadas de Julio y fue hacia la puerta de la CGT regional donde se realizaba un acto exigiendo “14250 o Paro Nacional”. En un momento desde dentro de la UOCRA empezó un contra ataque de la patota y de los fachos. Se generó toda una batahola que se extendió por gran parte del centro de La Plata, centralmente en lo que era el viejo barrio universitario donde ahora tiene justamente el partido un local hermoso de los compañeros de la juventud de La plata.

La Plata era una ciudad con una vida cultural hermosa. A mi no me gustaba ir a bailar porque si me acostaba tarde no podía recorrer las plazas donde siempre había música y había eventos, debates, pero siempre estábamos atentos a los contra ataques de la CNU, de los fachos en general, de la Triple A que ya empezaba a golpear. Por ejemplo los de la CNU paraban siempre en un bar que se llamaba Juan Tenorio que estaba enfrente de Plaza Italia. Por ahí no podíamos ni aparecer porque te corrían, te cagaban a trompadas. Todo eso fue in crescendo y en el mismo 75, hacia finales de noviembre, está la Masacre de La Plata que también apuntó contra jóvenes militantes del PST. Empieza una situación de mayores ataques a la vanguardia y a la juventud militantes.

Ya en el 76, el mismo día del golpe empieza con el Astillero cercado y los trabajadores entraban y había una lista que separaba a los que serían detenidos. En septiembre tiene lugar lo que se conoce como La Noche de los Lápices, fue el momento de un golpe represivo con saña y con un claro mensaje contra la juventud.

La Plata era un centro con miles y miles de estudiantes y jóvenes que la convertían en un "polvorín" de mucha militancia, con una gran vida política y también artística y cultural. Por eso la represión puso particularmente la mira contra aquella hermosa ciudad.

Hoy me emociono mucho cuando veo tantos compañeres militantes y simpatizantes del partido que rondan la edad que yo tenía en aquellos años. Sin duda alguna elles van a tener por delante una nueva experiencia de la clase obrera con el peronismo en el poder. Esta vez nos preparamos para vencer.







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