Mundo Obrero

NO LOS FRENÓ LA PANDEMIA

“Las escuelas del barrio estamos organizando un roperito para las familias que la están pasando mal”

En la zona norte de Rosario un grupo de escuela puso en marcha la solidaridad ante la crítica situación que se vive en el barrio. Desde abajo la comunidad da respuestas frente a gobiernos que subsidian a Techint o Clarín, pero no garantizan comida, ropa ni vivienda digna.

Martes 26 de mayo | Edición del día

La Izquierda Diario dialogó con Manuel, docente de la escuela 539 y 133, quién comentó cómo surgió esta iniciativa: “Nuestra comunidad está carente de un montón de cosas, pero con la cuestión del coronavirus, sus carencias y necesidades se fortalecieron. A partir de esta situación, tuvimos que salir a dar una mano”.

Para estos trabajadores el inicio de la cuarentena confirmó lo que ellos ya anticipaban. Mantener el vínculo pedagógico era imposible porque allí no existe la conectividad ni los soportes, tuvieron que hacerse cargo de otras urgencias que afectaban a las familias. El hambre, la falta de acceso a servicios básicos y la falta de ropa de invierno es la moneda corriente en barrios como Zona Cero y Nuevo Alberdi.

“Empezamos un grupo de docentes juntando ropa para una de las familias que peor la estaba pasando. Ahí surge la idea de hacerlo más extensivo y empezamos a tocar puertas para ver quién nos puede dar un espacio porque se viene el frío y las lluvias, sumado a que las familias no pueden trabajar por la cuarentena, no pueden con las changas que hacen habitualmente garantizar un plato de comida, ropa de invierno, etc.”, relató Manuel, quien más adelante agregó: “Empezamos a armar volantes de lo que hacíamos para llegar a más gente. Ya abrimos 12 veces el roperito, pero aun así no alcanza porque la necesidad es inmensa. Es mucha la necesidad de zapatillas, frazadas, ropa de abrigo”.

Esta experiencia que comenzó con un grupo de docentes hoy alcanza a todas las escuelas del barrio: la 133, 1400, 1226 y 539. Además de docentes, en la organización están involucradas varias familias de la comunidad y merenderos.

Esta situación contrasta con la actuación de Perotti y el gobierno provincial. En una provincia con enormes riquezas los alimentos llegan a los comedores a cuentagotas, no cubriendo las necesidades nutricionales de los chicos y sus familias como denunciaron referentes del Frente de Izquierda. En muchas escuelas no hay comedor pero la comunidad se vio muy afectada por la crisis, cuestión que los colocó en una situación de necesidad en la que no tienen respuesta. Un ejemplo de esto es la escuela 448 de Villa Gobernador Gálvez donde los profesores se organizaron para recolectar donaciones y armar bolsones para las familias.

Sin duda el caso más dramático es el de las y los reemplazantes que hace dos meses que no tienen respuesta al reclamo de trabajo y salario que vienen haciendo. En la educación existen reemplazantes que están pasando hambre a la par de docentes que están sobre cargados de trabajo, precarizando aún más su labor y consecuentemente una degradación de la calidad educativa. Tampoco hay soporte, ni acceso a internet para buena parte de los estudiantes.

El panorama a nivel nacional no es mejor. El IFE apenas si cubre lo perdido por las familias que no pueden trabajar, y encima, cuatro millones quedaron afuera. Ni siquiera garantizaron agua (en responsabilidad conjunta con Rodríguez Larreta) en las villas para ayudar a prevenir los contagios como el caso de la ex Villa 31. Pero hay algunos que siempre ganan. El gobierno les otorgó subsidios a empresas insospechadas de tener problemas económicos como Clarín, Techint, Ledesma, McDonalds o la Sociedad Rural.

Mientras los gobiernos condenan a la precariedad a millones, poniendo en riesgo sus vidas, surgen estas experiencias de solidaridad que muestran que en manos de los trabajadores todos los problemas estructurales serían la prioridad a resolver.

La conducción de Amsafe y Sadop se mantienen en una enorme pasividad. En una reunión semanas atrás se comprometieron ante el gobierno a no hacer protestas. Es por ello que luego de dos meses no hubo ni siquiera asambleas para debatir qué actitud tomar ante esta crisis.

Experiencias como estas deberían generalizarse. Sería muy importante si seccionales combativas como Amsafe Rosario tomaran estos ejemplos para impulsarlos en todo el departamento y fortalecer un sector independiente en esta crisis







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