Sociedad

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Las mentiras de Vidal en su guerra contra la educación pública

Lejos quedaron las promesas de Macri y la gobernadora bonaerense, llenándose la boca con la calidad de la educación pública y el acceso de todos en igualdad de condiciones.

María Díaz Reck

Docente y congresal de Suteba La Plata

Jueves 16 de febrero de 2017 | 17:08

La propuesta del “aumento” del 18 % en cuatro cuotas mientras la inflación del año pasado llegó al 40 % y este año se proyecta un 25 %, es una verdadera provocación. Mientras ofrece migajas a los que día a día bancan la educación pública, el Gobierno autoriza el aumento del 148 % de las tarifas a Edenor y perdona la deuda de $ 70 mil millones al Correo Argentino de la familia Macri.

En la Provincia que gobierna María Eugenia Vidal la paritaria docente es central. No sólo porque busca ser utilizada como “testigo” para el resto de las trabajadoras y los trabajadores del país, sino también porque el ajuste sobre la docencia buscará ser mostrado por el Gobierno como un trofeo ante el establishment que reclama reducción del gasto público.

Un ataque a toda la educación pública

El año pasado el gobierno de Vidal, con el aval del Frente Renovador de Massa y del PJ, redujo el presupuesto para Educación en un 3,2 %. Este recorte implica, por ejemplo, la no construcción de 998 escuelas secundarias o de 1.764 jardines de infantes en toda la Provincia.

Como plantea una investigación publicada por el sitio PuntoDocente, el presupuesto de 2017 para Educación es el más bajo en 23 años.

Durante los ocho años de gobierno de Daniel Scioli el presupuesto educativo fue cayendo paulatinamente (en 2008 fue del 33,2 % y en 2015 llegó a bajar al 27,8 %).Con el gobierno de Vidal vuelve a caer y ese ajuste repercute en las condiciones en las que los casi cuatro millones de niñas y niños estudian en las escuelas públicas bonaerenses.

Las guerras de Vidal

Con su estilo pulcro, Vidal prepara una guerra sucia. Trascendió que la Gobernadora prepara un dossier con estadísticas que le permitirá mostrar lo que en el Gobierno consideran como “el fracaso del sistema educativo”. La “primicia” de este trabajo la tuvieron los intendentes de Cambiemos, en el foro que realizaron esta semana, donde Vidal adelantó algunas cuestiones.

Uno de los puntos que toman es que en los últimos diez años la escuela pública perdió 50 mil alumnos, mientras que la privada sumó 100 mil nuevos inscriptos. Vidal responsabiliza a los sindicatos y a los miles de docentes que hacen paro de la crisis y el vaciamiento de la escuela pública.

Para esa misión cuenta con grandes aliados. Clarín, por ejemplo. El diario responsable de cientos de despidos a los trabajadores de AGR y el vaciamiento de la planta, se dedica día a día a hacer periodismo de guerra contra los docentes y el conjunto de los trabajadores.

Días atrás Clarín publicó una nota que daba cuenta de los “miles de docentes” que no están frente al aula. Y vale recordar que el año pasado el medio periodístico de Noble y Magnetto fue un claro impulsor del “Operativo Aprender”, repudiado por una inmensa cantidad de personal docente de todo el país.

Las cuentas que no hacen

Lo que no cuentan Vidal ni su ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, son los días de clase que se pierden, por ejemplo, debido a los graves problemas de infraestructura.

Los carteles en las puertas de las escuelas anunciando que no hay clases por falta de luz o de agua (y en invierno de gas) son postales comunes en el territorio bonaerense. Los techos se caen o se vuelan en las escuelas, hay paredes electrificadas, desborde de cloacas y miles de aulas se inundan.

Mientras María Eugenia Vidal se toma su helicóptero que sale millones de pesos por mes, hay miles de docentes que se toman su colectivo pagando su boleto, llegan a sus escuelas sin estufa, sirven la comida (con sólo $ 12, 50 por estudiante) a las niñas y los niños que comen en los comedores y defienden la educación pública.

Y por si fuera poco, al tiempo que acusan a la docencia de vaciar la escuela pública, siguen destinando millones a subsidiar la escuela privada. Se calculan en unos $ 15.000 millones, además de lo “ahorrado” en exenciones impositivas a escuelas católicas.

La batalla por la educación pública y el salario

En las escuelas se extiende la bronca y el descontento. Es necesario preparar muy bien la batalla en defensa de la educación pública y por todas las demandas. Esta preparación implica construir la mayor unidad contra los ataques del gobierno, pero sin depositar ninguna confianza en dirigentes como Roberto Baradel, que siempre estuvieron dispuestos a entregar la lucha en la mesa de negociación.

De hecho, aunque Vidal despotrique contra los sindicatos, debería reconocerle a la dirigencia de Suteba, de FEB, de Sadop y de otros gremios que vienen conteniendo y desmovilizando desde hace mucho tiempo toda la bronca y la disposición a la lucha de miles y miles de docentes bonaerenses que no quieren resignarse a perder más conquistas.

Para mencionar un ejemplo reciente, en Misiones la conducción celeste (kirchnerista) de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM) acordó con el gobierno un mísero aumento del 13 %. La Celeste condena a los docentes misioneros a vivir con un salario de hambre de $ 9.672 a partir de febrero y se apresura a cerrar la paritaria cuando está planteado unificar la lucha a nivel nacional.

Hay que impulsar la organización desde la base en las escuelas, con asambleas masivas y votando mandatos que le impongan a las conducciones de los sindicatos el inicio de un verdadero plan de lucha, con paros y movilizaciones, que no se detenga hasta obtener todas las demandas.







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