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Las perspectivas de la economía mundial, según la mirada de un liberal

Esta semana, días antes del terrible atentado contra los periodistas franceses, Martin Wolf, el principal editor económico del Financial Times, dio su visión sobre las perspectivas económicas mundiales para 2015. Aquí las repasamos y hacemos algunos comentarios.

Sábado 10 de enero de 2015 | Edición del día

Presentándolas como consejos para los astrólogos, algo muy común en los economistas burgueses, quienes suelen asociar a la economía a las denominadas ciencias ocultas. No se asuste, es una brutal confirmación de adónde ha ido a parar la economía en manos del elenco de profesionales al servicio del capital. Las llamadas “ciencias económicas” han perdido el rigor científico tal como ya alertara Carlos Marx en su crítica de la economía política a mediados del siglo XIX. Aquí Wolf a su manera nos lo recuerda.

Para este analista, a pesar de los sacudones en Europa, la caída del petróleo y de las materias primas que arrastran a las monedas de varios países, vendría un panorama tranquilizador, “la economía mundial es muy probable que crezca. Ya que después de todo, ha crecido cada año desde la Segunda Guerra Mundial, con la única excepción de 2009, año de la crisis financiera mundial, cuando se contrajo un 2 por ciento. El FMI cree que la economía mundial crecerá a casi el 4 por ciento, a PPC (a paridad de poder de compra) en 2015”.

En cuanto a las regiones, plantea que atraviesan distintas dinámicas y más bien observa continuidades, “también podemos estar bastante seguros de que las economías emergentes (subdesarrollados o semicoloniales para los marxistas) crecerán más rápido que la de altos ingresos y que las economías emergentes de Asia crecerán más rápido que todas”. Aunque observa ciertos cambios, “el crecimiento asiático se está desacelerando, en gran parte debido a la desaceleración de China. Sin embargo, todavía se espera que se ejecute a una tasa anual de más del 6 por ciento”.

Las diferencias en los ritmos de crecimiento espera que sea de cerca del 5 por ciento anual en los emergentes, mientras tanto las economías de altos ingresos crecerían a un poco más del 2 por ciento. Pero también hay diferencias entre los de grandes ingresos, “se puede apostar a que los Estados Unidos van a crecer más rápido que Europa y Japón en los años venideros. Esto es en parte debido a su mejor demografía y en parte debido a un progreso más rápido de la técnica”.

Aspectos positivos y negativos para el nuevo año

Más adelante se pregunta en qué aspectos específicos se pueden hacer pronósticos hacia 2015. Y los divide en aspectos positivos y negativos. En relación a los primeros, afirma que “las economías con cantidades excepcionales de holgura pueden crecer más rápido de lo normal. Entre las economías de altos ingresos, las que tienen más holgura son las de la zona euro "periférica". Estas economías podrían ahora seguir creciendo con relativa rapidez”.

Aunque también para Wolf ayuda la persistentemente baja inflación. Pero aclara, “el factor positivo más importante de todo es la disminución de los precios del petróleo. Un interesante blog para el FMI sostiene que la producción mundial podría ser de entre 0.3 por ciento y 0.7 por ciento mayor en 2015 como resultado. Los precios más bajos del petróleo ayudan al reducir la inflación y el aumento de los ingresos reales de los consumidores. Si los precios se mantienen bajos, este beneficio puede durar por un tiempo”.

Al momento de considerar posibles aspectos negativos, Wolf destaca, “la experiencia sugiere que una gran crisis financiera es el evento económico que más puede perturbar el crecimiento mundial. Los riesgos obvios parecen ser una crisis financiera en China, un colapso de la zona euro, o una severa crisis en economías emergentes como el dólar se fortalece, las tasas de interés en Estados Unidos suben y el capital huye. Cualquiera de estos parece concebible”.

Y agrega, “el mayor peligro parece ser la desintegración de la eurozona. Este es un proyecto político cuyo sustento político es frágil. La supervivencia es probable. Pero no es cierta”. Recordemos que a partir de la posibilidad de que en Grecia gane las elecciones del 25 de enero, la fuerza de izquierda, Zyriza, ha despertado una ola de intimidaciones de las principales potencias y sus analistas que atemorizan con la posible catástrofe en caso de que decidan salirse del euro. Aunque el principal líder de esta fuerza, Alexis Tsipras, aclaró que no abandonarían el euro, sino buscarían una renegociación en mejores términos de los planes de austeridad.

La cuestión geopolítica y la economía

Wolf señala también que “otra fuente de posible perturbación grave sería una conmoción geopolítica. Pero tendría que ser una grande. La guerra de Yom Kippur de 1973 y el ataque de Irak contra Irán en 1980 estuvieron estrechamente asociados con las crisis del petróleo disruptivas. Sin embargo, los ataques terroristas más recientes no han hecho ningún daño significativo a la economía global. Pero el conflicto directo entre las grandes potencias no ha ocurrido desde la guerra de Corea. Los resultados económicos de las guerras de poder resultaron manejables durante la guerra fría. Uno tiene que esperar lo mismo de la nueva guerra fría entre Rusia y Occidente”.

Aunque es cierto que hasta ahora no hemos vivido grandes acontecimientos como los de la “crisis del petróleo” del 72-73, en los últimos años se vienen sucediendo una serie de nuevas tensiones entre que involucran a las grandes potencias. Por mencionar a algunos, las “primaveras árabes”, el conflicto en Medio Oriente palestino-israelí y desde la invasión a Irak el conflicto con Irán, Siria, etc. también en Ucrania-Rusia, China y Japón, en los cuales están presentes grandes potencias, como Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, entre otras, que pujan por mantener o mejorar su posición de negocios en el reparto de las áreas de influencia y de dominio mundial, cuestión que preanuncia grandes confrontaciones.

Por último, Wolf retoma el problema de la deficiencia crónica de la demanda –según su propia denominación– y lo asocia a las bajas tasas de interés (a partir de la crisis de 2008), resaltando que la economía mundial necesita sobre todo de la intervención de los bancos centrales para administrar ese problema. Sobre estos temas hemos discutido en varios artículos de este diario. Aprovechamos para recordarle al lector los bancos centrales administrando las tasas de interés, en especial la actuación de la Reserva Federal de los Estados Unidos, se han transformado en una especie de reguladores a nivel mundial de las burbujas de especulación (punto com, inmobiliarias, petroleras, commodities, etc.), burbujas que el propio capital ha generado como respuesta a la crisis de acumulación y valorización, que en el fondo afloran profundamente ligadas a los problemas geopolíticos.

En la reciente crisis del rublo se puso en evidencia el conjunto de intereses contrapuestos entre las grandes potencias y las contradicciones económicas, incluso como se utilizan fenómenos económicos como la baja del precio del petróleo para presionar sobre los estados, como es el caso con Rusia por parte de Estados Unidos. De esta manera, indagar en la profunda relación entre la política y la economía –a diferencia de los liberales– evita mantenerse con escenarios tranquilizadores, cuando la realidad de los últimos tiempos empieza a demostrar lo contrario. No hay otra forma de prepararse para los grandes acontecimientos, excepto nos conformemos con esperar al devenir de los astros.







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