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Lear: la Gendarmería no quiere que filmen “Carancho 2"

En la novena jornada de lucha, los trabajadores de Lear volvieron a congregar la atención de los medios. Y otra vez los gendarmes quisieron evitar la cobertura periodística. Parece que no quieren actuar en "Carancho 2".

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Jueves 18 de septiembre de 2014 | 16:59

No es novedoso, es cierto. Ya lo habían hecho en otras oportunidades. Por ejemplo el día que la Gendarmería arrancó violentamente de su auto a la nieta restituida María Victoria Moyano, para llevarla detenida en medio de la caravana solidaria por los despedidos de Lear. Ese día los gendarmes, que ya eran caranchos, golpearon a varios periodistas y trabajadores de prensa que querían reflejar las detenciones y golpes.

La lucha de Lear ha continuado, indomable, sobre la Autopista Panamericana. Cada Jornada de Lucha congregó la atención de los medios, que reflejaron los choques entre los trabajadores y manifestantes de un lado, y las fuerzas de Sergio Berni del otro. En esta novena jornada, además de la represión a los trabajadores y a manifestantes, los gendarmes volvieron a apuntar a quienes estaban reflejando la medida.

A las 8 am, decía José Fulgonio, el movilero del opositor Canal 13, "Gendarmería se mueve alrededor de las cámaras, una situación insólita. Paradójicamente el cordón más grande que hizo Gendarmería es para mantener separados a los medios de comunicación”. Empiezan los choques y empujones, los gendarmes tiran gases a los manifestantes. El movilero relata: "Empezó una corrida, nos dicen que le están pegando a camarógrafos. La Gendarmería está ocupada en que los medios de comunicación no pasen al sector de la manifestación. Mientras se mantiene un triple cordón de Gendarmería para evitar las cámaras, ahora otros gendarme empezaron a avanzar por atrás, hacia los manifestantes, con la intención de sacarlos por la siguiente salida de la autopista. Mientras tanto nuestros compañeros nos denuncian que les pegan los gendarmes. Se puede ver al diputado Christian Castillo que pasa afectado por los gases."

Castillo denuncia ante los medios: "Nos tiraron gas pimienta sin ninguna necesidad. Tampoco dejaron pasar a los medios de comunicación. Es una barbaridad lo que hicieron. Lo peor es que muchos trabajadores despedidos y el Gobierno no hace nada. No le hace frente a la empresa buitre ni al SMATA."

Desde el piso, Marcelo Bonelli no puede con la contradicción entre su rechazo al gobierno pero también a las movilizaciones obreras: "Los operativos que hace Berni, más allá del show, no son muy efectivos". Alquien, desde el control del canal, parece dar con el título más apropiado: “La Panamericana no tiene paz”.

Los trabajadores de prensa de otro canal, CN23 (oficialista), también sufren el embate de los gendarmes. El periodista Rodrigo Frazinelli se queja: "inentendible cómo trabajó Gendarmería".

Adrián Salonia, movilero de C5N (nunca una a favor de los trabajadores), cubre la acción. A las 815 dice que "la Gendarmería realizó un cordón para que no grabemos. Los trabajadores ya se encuentran cortados los carriles. Vemos a los dirigentes de izquierda que están avanzando. Ahora la Gendarmería descontrolada, trata de sacarnos de acá... están agrediendo a periodistas... Colegas están denunciando que un periodista fue agredido y el helicóptero está sobrevolando con Sergio Berni”.

En Canal 26 se ven imágenes a la Gendarmería agrediendo también a periodistas. Desde el piso, el conductor Eduardo Serenelini, lejos de solidarizarse con sus “colegas”, intenta deslegitimar la protesta: "Estamos viendo más organización política que otra cosa..."

Siguen los forcejeos. "Me está empujando un gendarme", denuncia Salonia en C5N. Se corta la imagen de la cámara.

Los cronistas, fotógrafos y camarógrafos independientes y de La Izquierda Diario se han llevado casi siempre la peor parte. Vale como ejemplo el caso del militar infiltrado Roberto Galeano que, descubierto por LID, quiso romper la cámara de nuestros compañeros. Luego, las imágenes del “gendarme carancho” trascendieron las fronteras, y causaron la indignación y la ironía de millones.

¿Habrán estado preparando otra actuación como la del comandante (y comediante) Juan Alberto Torales, y no querían que sea filmada?

El ensañamiento del gobierno y la Gendarmería con los cronistas no es más que otro reflejo de la trascendencia del conflicto de Lear, sin dudas el más importante de los últimos tiempos. Quieren que las cámaras no puedan filmar la histórica lucha de estos trabajadores. Ni la actitud servil del gobierno y sus fuerzas de seguridad con una multinacional que deja familias en la calle.







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