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Legislatura CABA: un presupuesto a la medida de los “buitres”

La Legislatura porteña votó un incremento del Presupuesto 2016 de $ 8.300 millones que incrementa los intereses de la deuda pública en $ 1.100 millones. Rechazo del Frente de Izquierda.

Viernes 19 de agosto de 2016 | Edición del día

Este jueves la Legislatura porteña aprobó una modificación del Presupuesto 2016 con un incremento de $ 8.300 millones. Los fundamentos del oficialismo se basaron en los incrementos de las paritarias, pero escondidos detrás de esta falacia se votaron también aumentos de los intereses de la deuda y nuevos subsidios a la educación privada.

El PRO contó con los votos del bloque SUMA+ y el PS, ambos referenciados en Martín Lousteau, y los diputados de Graciela Ocaña para poder aprobar su proyecto. El Frente para la Victoria se abstuvo y la izquierda fue la única en rechazarlo. El Presupuesto 2016 había sido votado en una escandalosa sesión en diciembre de 2015 a libro cerrado y sin que ningún funcionario concurra a dar explicaciones a las comisiones de la Legislatura.

Ese presupuesto ya había sido calificado por el diputado Patricio del Corro como “una declaración de guerra para los trabajadores y los sectores populares”. En el mismo, el PRO estimaba una inflación de 26 % y el dólar a $12, cuando hoy el propio índice de precios de la Ciudad ya dio a julio de este año un aumento de 32 %, mientras que el aumento interanual es de 47,2 % y el dólar está a $ 15 producto de la devaluación realizada por el macrismo.

Estas mentiras produjeron un aumento exponencial en los intereses de la deuda pública de la Ciudad. En diciembre los intereses de la deuda estaban previstos en $ 2.605 millones y con esta ampliación suman unos $ 1.100 millones más. Con esto, la Ciudad paga el porcentaje de intereses de deuda sobre el gasto total más alto en años. Un incremento fenomenal en favor de los grandes especuladores financieros, sin ir más lejos los únicos que se vieron beneficiados en estos meses del PRO en el gobierno nacional. La lluvia de inversiones se transformó en apenas en inversiones especulativas, con los grandes bancos como los grandes ganadores y con la escalofriante suma de U$S 5.885 millones fugados del país en los primeros 6 meses del año. Pareciera que el presupuesto de la Ciudad estuviera armado a la medida estos buitres.

Además, mientras el PRO argumenta que la deuda es tomada para obras de infraestructura, el porcentaje de estas erogaciones se mantuvo alrededor del 15% del gasto durante toda la gestión de Mauricio Macri. Evidentemente, la deuda se utilizó para financiar el déficit público y pagar el endeudamiento preexistente. Una vez más, un negocio redondo para los especuladores.

Las prioridades del Presupuesto de la Ciudad

El oficialismo insistió en que la ampliación era producto de los incrementos acordados en las paritarias. Este mecanismo lo intenta hacer el PRO todos los años, pero si se analiza en detalle queda al desnudo la trampa. Porque el incremento bajísimo en la paritaria acordada con Sutecba, por ejemplo, no superó el 15 % y ya el Presupuesto contemplaba una inflación de 26 %. Es decir, que en el proyecto de diciembre ya debería haber estado contemplado.

Sin embargo, el verdadero objetivo de esta trampa es otro. Al subestimar la inflación, Rodríguez Larreta también hacía lo propio con los ingresos por impuestos de la Ciudad, donde Ingresos Brutos es el eje central de la recaudación. Con este reacomodamiento, ahora puede reasignar nuevas partidas y gastar sin control lo que recaude de más el resto del año.

Nuevamente, los beneficiados de estos ingresos son siempre los mismos, los eternos ganadores de las concesiones de la Ciudad, los que siempre ganan los contratos de limpieza y seguridad privada y las empresas recolectoras de residuos. Las mismas que en este capitalismo de amigos después retribuyen a la política como quedó demostrado con los aportes de las empresas de seguridad de la Ciudad a la campaña de Mauricio Macri, donde como es ilegal que financien campañas políticas, mandan a hacer aportes a sus empleados, incumpliendo toda la normativa vigente, algo que el Jefe de Gabinete se negó a responder en la Legislatura.

Por otro lado, aparece una vez más otro beneficiario histórico de los fondos públicos: la educación privada que vuelve a ver aumentada su partida de subsidios. La misma que ya había aumentado 42 % en diciembre, superando cualquier otro gasto en materia social de la Ciudad. Se pagarán nuevos subsidios a estos capitalistas de la educación, en lugar de invertir en las necesitadas escuelas de la zona sur o darle vacantes a los 11.000 chicos que este año no pudieron entrar a la escuela pública.

Esto fue denunciado en la sesión por Patricio del Corro, diputado del Frente de Izquierda, para quien “el dinero que requieren no es para efectuar las obras previstas en leyes que ya votó esta Legislatura pero que el PRO se niega a implementar. No quieren ampliar la partida para urbanizar la villa 31, ni la 20, ni la 1.11.14, ni la 21 o la 24. Tampoco para construir el Hospital de Lugano, viviendas sociales o nuevos Centros Integrales de la Mujer para mejorar las condiciones de existencia de las mujeres víctimas de violencia que hoy subsisten en los pocos refugios que hay en la Ciudad. El Frente de Izquierda rechazó este presupuesto de ajuste y reclama para las partidas de salarios de los trabajadores municipales, de educación y salud, una readecuación permanente acorde a la verdadera inflación”.

La matriz del Presupuesto de la Ciudad está hecha para garantizar fabulosas ganancias al capital financiero e inmobiliario y el PRO no ofrecen ninguna otra alternativa para hacerse de recursos más que endeudarse y vender tierras públicas, como se vio con la votación de la Agencia de Bienes, a pesar del rechazo de los vecinos.

La Ciudad tiene un esquema impositivo regresivo apoyado en la recaudación de Ingresos Brutos. Para que se empiece a atender las necesidades de sus trabajadores, habría que imponer impuestos al capital financiero, por ejemplo, gravando con tasas especiales a la propiedad y a los ingresos de las actividades financieras. Lo mismo aplica para los especuladores inmobiliarios, como pueden ser impuestos a las viviendas ociosas. Es necesario rediscutir todo y elaborar un nuevo presupuesto con eje en los intereses de las mayorías trabajadoras de la Ciudad y no de los grandes especuladores.







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