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Leonel Capitano: con el tango como bandera

Con más de 20 años de trayectoria, encabeza la movida tanguera de la ciudad mientras prepara una nueva gira por Europa. La Izquierda Diario dialogó con él acerca de su nuevo disco en homenaje a Gardel, que presentará este sábado en Rosario.

Viernes 8 de junio | 18:04

La Izquierda Diario: Contanos de que se trata el trabajo que presentás el sábado y quiénes son los músicos que te acompañan.

Leonel Capitano: Bueno, el trabajo que presentamos el sábado es un disco que se llama "Orillas Gardelianas", que se podría llamar trabajo de investigación pero que yo defino como un aprendizaje de un repertorio criollo dentro de la discografía gardeliana, que hicimos naturalmente porque los tres que armamos este disco veníamos familiarizados con este repertorio desde nuestra pasión por la obra de Carlos Gardel y de la escucha de toda su discografía. Los músicos que me acompañan en este disco son de la provincia de Buenos Aires. Juan Martín Scalerandi es guitarrista de Omar Moreno Palacios, uno de los mayores referentes de la canción folklórica bonaerense, y Agustín Guerrero, conocido por su labor como enorme renovador del tango es un pibe con mucho estudio de la base del tango y de su construcción.

LID: ¿Cómo surge la idea de interpretar a Gardel, a más de 100 años de su primer tango?

LC: Es un corpus muy interesante que nos gustó mucho desde siempre. Cuando nos conocimos, además de componer tangos del nuevo siglo, decidimos hacer este disco inaugural que tiene tanto canciones criollas grabadas por Gardel -estilos como "El Sueño" o "Pobre gallo bataraz", triunfos como "La Tropilla" o valses criollos como "La pena del payador", y también tangos de aquella primera década fuerte del tango que es la década del ’20, que si bien eran tangos bien definidos en cuanto a ritmos, la temática literaria era criolla. Cuando se dice "orillero" se habla de lo que nace entre el campo y la ciudad creciente. Todavía prevalecían cercanías y modos de vida ligadas a la vida del hombre rural, y eso es lo que queremos rescatar y también revisar, ya que si bien Agustín y Juan son respetuosos de los ritmos, su forma de tocar tiene muchas cuestiones armónicas muy renovadoras y cierta modernidad dentro de ese criollismo. Gardel arranca su discografía en 1912 y en ningún momento abandonó la canción criolla. Después graba "Mi noche triste" en 1917 y allí va empezando a aumentar el flujo de tango en su discografía hasta que se convierte en su canción central. Pero bueno, en ningún momento deja de grabar canciones criollas. Incluso en 1933 graba muchísimas canciones criollas que había hecho en la etapa acústica, una etapa de grabación donde los micrófonos y los sistemas eran mucho menos evolucionados y se escuchaba bastante mal, con mucha fritura, con mucho ruido medioso, vuelve a registrar canciones que había grabado antes. Era un cantante completísimo y un artista increíble. Entonces a nosotros siempre nos gustaron esas canciones criollas, de un momento en el que todavía no se había estipulado exactamente los géneros folklóricos como los conocemos hoy, que sabemos que una zamba tiene tantos compases, una chacarera tantos otros. Era más que nada música de la provincia de Buenos Aires, por un lado, como las cifras, los estilos que son más valseados, el triunfo; canciones más cuyanas como la cueca, o también lo que se llamaba tonada salteña y, por otro lado, muchas poesías gauchescas que se llevaron a la canción, como por ejemplo las del "Viejo Pancho" -José Alonso y Trelles- que fue un gran escritor gauchesco uruguayo, que muchas de ellas se musicalizaron y Gardel las grabó.

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LID: Una propuesta muy diferente a lo que venías haciendo...

LC: Una cosa completamente distinta. Para mí se da algo en este nuevo disco que incluso es un lugar complicado para mí de asumir, porque yo vengo expresando un tango que no podría ser concebido sin la poesía actual y sin lo que yo tengo para expresar y decir… un tango que tiene características sociales y un emerger territorial muy fuerte, ya que los que hacen tango hoy en día ocupan lugares de gestión en proyectos culturales y la gran mayoría de las producciones son independientes. Este repertorio criollo entra un poco en conflicto con lo que es esta urgencia de lo que necesitamos decir hoy y, como digo en mi tango "Soy", poner la vida como garantía. Para cada una de las cosas que escribo puedo poner mi vida como garantía, y no pasa lo mismo con este repertorio: no asumimos el mensaje de lo que se expresa más que como intérpretes, como reflejo de la cultura de un tiempo. El repertorio expresa matrices fuertes del patriarcado, la estigmatización de la mujer y también la imposición del coraje sobre el hombre, y nosotros hablamos de esto en el concierto. Hablamos de que pese a que lo mostramos y lo exponemos, no es la intención reproducir ese esquema sino ponerlo en cuestión. Incluso en los comienzos estábamos muy convencidos de que estaba bien lo que hacíamos, pero hoy en día me pasa que tengo que cantar esas partes y, sinceramente, me repelen. Hay un montón de expresiones que están buenísimas para ponerlas sobre la mesa, y verlas y pensarlas. Es bastante complicado el abordaje interpretativo, porque la gente que me va a escuchar sabe que voy a hacerme cargo de un mensaje, que me presento como cantautor, y no como un mero intérprete.

LID: ¿Qué representa hoy en día tu lema “la canción como arma y el tango como bandera”?

LC: Yo sostengo que estamos en una batalla extremadamente desigual por las ideas, por los mecanismos de difusión que tienen las ideas. La canción y el arte tienen la posibilidad de transcurrir por una vía o por un espacio que puede llegar a ser un poco más penetrante de acuerdo a cómo se lo ejerza. El tango fue vapuleado por los mecanismos de difusión y por la industria del entretenimiento, y estuvo sumido en un ostracismo total por lo menos durante dos décadas, y de dos décadas más de crisis como expresión de la música de un pueblo. En este siglo, los que tomamos el tango lo hacemos porque además de que nos gusta es una forma de expresión que nos permite una gran libertad que es la del no condicionamiento. Para hacer un disco de tango no tenemos que responder a determinados parámetros para poder estar en determinadas bateas o ser vendidos en determinados espacios. Lo podemos hacer libremente. Entonces, el tango hoy es un género que está siendo tomado por aquellos que quieren ejercer esa libertad, la libertad de expresarse desde el arte, justamente porque está por fuera del mercado, incluso contraponiéndose a otra cara del tango, el "tango for export", tango para el turista, estereotipado, sin mensaje profundo; o lo que fue en su momento el electrotango, que fue una estandarización de laboratorio de rasgos superficiales del género. Hoy en el tango se producen fenónemos únicos. Antes del año 2000 la población de mujeres en orquestas y grupos de tango, dejando de lado a las cantantes que también representaban el objeto deseado desde una concepción machista, era de un uno por ciento, y quince años después pasó a ser de un treinta por ciento. Los músicos de tango en la ciudad de Rosario se organizan colectivamente, existen cooperativas que conciben el tango desde un lugar de comunidad… cosas que van contra la especulación que puede tener un músico que pretende triunfar o tener éxito mediático. Son cosas que se están dando desde el tango y los que hacemos tango nos sentimos muy cómodos de expresarnos desde ahí, creemos en el mensaje de la canción, la música y la letra llegando a penetrar en forma simultánea.

"Orillas Gardelianas", con Agustín Guerrero en piano, Juan Martín Scalerandi en guitarra y la voz de Leonel Capitano se presenta este sábado 9 de Junio a las 19.30 horas en la Sociedad Mutual de Empleados Públicos (San Lorenzo 1543 - Rosario) con entrada libre y gratuita.







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