Juventud

CÓRDOBA / GATILLO FÁCIL

Lorena Barraza: “Hay que convertir cada lágrima en lucha”

La hermana de Ezequiel Barraza, asesinado en 2014 por la policía de Córdoba, deja su mensaje para los familiares y amigos de Franco Amaya, y para todos los jóvenes víctimas de la violencia policial.

Viernes 3 de marzo de 2017 | 12:24

El pasado miércoles 22 de febrero, la policía de Córdoba mató a otro joven, esta vez en la ciudad de Carlos Paz. Franco Amaya tenía 18 años. Sus amigos y familiares lo despidieron esa tarde con una gran movilización frente a la comisaría. Luego, cuando comenzaba a desconcentrarse la marcha, efectivos de civil volvieron a actuar de manera salvaje reprimiendo, golpeando y encarcelando a diez de los manifestantes, aprovechando la retirada de los medios presentes. Con la herida aún abierta por la pérdida de Franco, decenas de amigos y familiares esperaron largas horas frente a la comisaría hasta que liberaron a los jóvenes detenidos, golpeados e imputados por “daño calificado”.

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La Izquierda Diario dialogó con Lorena Barraza, hermana de Ezequiel Barraza, asesinado en 2014 por la policía cordobesa. En esta nota, deja su mensaje para los familiares y amigos de Franco, y para todos los jóvenes, las mujeres, trabajadores e inmigrantes, que sufren día a día el abuso y la violencia policial.

¿Qué mensaje tenés para la madre y la familia de Franco?

“Yo quiero decirle a los familiares de Franco que yo soy Lorena Barraza, una de las primeras que salió a gritar en el 2014: ¡Basta de gatillo fácil! ¡Ni un pibe menos en nuestras calles!

A mi hermano lo asesinaron el 24 de marzo del 2014. Multibaleado y linchado por un policía de civil. Hoy, quiero decirle a la familia de Franco, que esa bronca y esa impotencia que sienten hoy, la conviertan en lucha. Que no están solos.

En Argentina estamos haciendo marchas nacionales contra el gatillo fácil. En Córdoba, cada año la Marcha de la Gorra nos encuentra a miles en las calles. Tenemos que seguir de pie, la policía sigue actuando con impunidad. Que sepan, les digo, que van a tener represión. Yo he sufrido muchísima represión. Pero así mismo esa bronca y esa impotencia la convierto en lucha. No bajo los brazos. Y mi lucha hoy en día es por los que no están y por los que quedan. Ayudando a los pibes del barrio, con el comedor, el merendero. Posibilidades que Ezequiel no tuvo, y otros pibes más. Es una lucha del día a día.

La lucho y la enfrento, no les tengo miedo. Porque si me tocan un hijo, como me ha pasado, que me lo han metido preso, lo han golpeado, yo eso lo convierto en más coraje. La bronca que ellos usan para detener a los chicos, yo la convierto en coraje.
Por eso yo me convertí en una guerrera.

Porque todos somos víctimas de este aparato represivo. Somos las mujeres, porque es un aparato machista y por eso hay tantos femicidios. Son las trans asesinadas, son las mujeres y los pibes desaparecidos como Facundo y Yamila.

Y por cada pibe de mi barrio, que con este Código de Convivencia, que no cambió nada, lo único que hace el Estado es marginarlos y limitarlos más. Porque yo digo que mi barrio no es marginal. Los marginales son los ricos, los capitalistas que ponen márgenes a su barrio. Ellos son la “zona roja” porque están manchados con sangre. Y en nuestro barrio lo que nosotros queremos es ayuda, y solidaridad. Basta de portación de rostro, basta de estar reprimiendo a nuestros pibes.

Este aparato represivo que es asesino, narco, machista y corrupto, tiene una impunidad garantizada por el Poder Judicial, el cual pertenece al Estado. Por eso decimos basta de impunidad y salimos a las calles.

Quiero decirles, que no se sientan solos. Tienen todo mi apoyo, todo el apoyo de las madres de la Coordinadora, también. Hay muchas organizaciones que pelean por los pibes día a día. Para que ya dejen de asesinarlos, de armar causas contra ellos.

Porque detrás de cada pibe hay una historia. Una historia del por qué. Por qué hacen esto o lo otro. Además ya no pueden ni andar en moto, no pueden caminar tranquilos. O como le pasó a Ismael sosa, que no pudo disfrutar de un recital de la Renga que había venido a ver desde Buenos Aires, y también fue asesinado acá, en esta provincia, por la policía.

Por todo eso, y como dice mi gran amiga, Vivi: cada lágrima nuestra hay que convertirla en lucha. Porque las calles son nuestras, no tuyas, yuta.”







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