Sociedad

“GUERRA SANTA”

Los Gladiadores de la Iglesia Universal: soldaditos de plomo de la ultraderecha

La evangelista “Iglesia Universal” (que cumplió un rol central en el triunfo de Bolsonaro) lleva años formando bandas de adolescentes varones que se proponen “hacer la obra de Dios y deshacer las obras del mal”.

Daniel Satur

@saturnetroc

Viernes 2 de noviembre | 18:19

Un video que se viralizó por estas horas por redes sociales muestra imágenes de la formación del ejército de los “Gladiadores del Altar”, una banda militaroide de jóvenes varones imbuida de cierto misticismo guerrero.

Sin dudas la formación de esas “milicias” y la viralización de esas imágenes en Argentina no serían tan atendibles de no estar en la agenda pública el ascenso y triunfo electoral de Jair Bolsonaro en Brasil, cuna de la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Como es de público conocimiento, esa secta fundamentalista cristiana resultó ser un factor gravitante para el batacazo electoral del nuevo presidente brasileño.

Pero los Gladiadores del Altar llevan años formándose en los templos que “La Universal” tiene en Brasil, Argentina, Colombia, Perú y otros países latinoamericanos más.

Guerra santa

En el video recientemente viralizado (que en verdad es de 2015) se escucha a una locutora decir que los jóvenes Gladiadores del Altar son hombres que “renunciarán a muchas cosas para ser preparados por Dios. Formaremos una nueva generación de pastores guerreros, determinados a hacer la obra de Dios y deshacer las obras del mal. Ellos harán que el Infierno tiemble. Gladiadores, aquellos cuya fuerza está en su espíritu…”.

  •  ¡Atención Gradiadores! - dicen los obispos en plena ceremonia
  •  ¡Altar, altar, altar! – responden al unísono decenas de muchachos vestidos con pantalones de gabardina, remeras de algodón estampadas con los escudos del “ejército” y mocasines que, al marchar con paso militar, generan un repiqueteo latoso en pleno templo.
  •  Ustedes son jóvenes que han atendido al llamado de nuestro supremo General, el Señor Jesucristo. Jóvenes que dicen “si Dios me usa para su obra” yo quiero llevar la palabra de mi Dios – arengan los obispos.

    En Argentina el lanzamiento del “Proyecto Gladiadores del Altar” se produjo hace ya más de tres años, en el marco de la “Vigilia de los Fuertes” (una de las ceremonias a las que les ponen títulos más que marketineros). Y fue contemporáneo con el lanzamiento en el resto de los países.

    Si bien en sus transmisiones televisivas la Iglesia Universal no lo difunde tanto y cuesta bastante obtener información sobre cómo se construye actualmente esa “milicia” en Argentina, lo cierto es que el proyecto militarista para la “guerra santa” no solo se basa en difundir ofensivamente la “palabra” dictada por los obispos portuñoles. También es la forma de convertir a esos jóvenes en una fuerza de choque entrenada para aportar en lo que, según ellos, Dios necesite para su plan.

    En medio de una crisis económica cada vez más profunda y de la aparición en varios países de líderes políticos burgueses que hacen del mesianismo un estilo y de la violencia contra la población trabajadora y las minorías sociales un programa, estos embriones fundamentalistas no deberían dejar de ser seguidos con atención.

    Sectas que prometen mágicamente el fin de los sufrimientos económicos y de las penurias sociales (si te sumás a ellos, “parás de sufrir”) crecen mucho más cuando hay un caldo de cultivo donde la miseria masiva y la descomposición social son parte de los “modelos” político-económicos hegemónicos.

    Eso sí, esas sectas atienden y contienen a los pobres. Pero quienes las dirigen son multimillonarios.

    Jugosa (y peligrosa) farsa televisada

    El primer templo de la Iglesia Universal del Reino de Dios en Argentina fue montado en 1990 en un excine de la calle Lavalle en la Ciudad de Buenos Aires. Hoy tienen decenas de templos en toda la Capital, el Gran Buenos Aires y las ciudades más importantes de todas las provincias argentinas.

    Según ellos mismos se definen, esta secta es actualmente “la mayor responsable por el crecimiento evangélico del mundo”. En Argentina ya cuentan con miles de fieles.

    La faceta más visible y tal vez más bizarra de “La Universal” es su presencia pública (a costa de desembolsar miles de millones de pesos) a través de largas emisiones de radio y TV durante las madrugadas.

    Sin embargo esa agresiva campaña comunicacional es una de sus estrategias más planificadas y sobre la que vuelcan grandes recursos, copando la señal de masivos medios propios o de espacios alquilados en medios más masivos aún.

    América, Canal 9 y otros canales, lejos de renegar del fundamentalismo universal, reciben exorbitantes sumas de dinero para que sus señales sean gobernadas durante la madrugada por el bolsonarismo evangélico.

    Eso sí, los obispos prohíben que haya cualquier tipo de filmación en sus ceremonias que no sean las imágenes que la propia Iglesia registra y difunde. Y aunque el periodismo se los pida formalmente, no dan ni dejan dar a nadie entrevistas en nombre de la secta.

    Los mandamases de la Iglesia acopian de forma frenética, permanente y sistemática grandes recursos económicos a partir del convencimiento a sus fieles de que “toda la riqueza de este mundo es de Dios” y, por ende, hay que dársela sin contemplaciones a sus representantes en la tierra. Es decir a ellos.

    Así, llegan a quedarse con herencias, fortunas familiares y ahorros personales de almas en pena que, a cambio de (incomprobables) curas físicas y la calma coyuntural de algunos males mundanos, dejan todo por la promesa de salvación eterna.

    Pero aún entregando todo, los fieles deben pagar a precios nada baratos hasta las pequeñas cruces de madera berreta “cargadas” del perdón divino y el agua vertida en botellitas de plástico que supuestamente fue juntada en algún río de Medio Oriente.

    De acuerdo a diversas investigaciones de los últimos años, expastores de La Universal han confesado que la estructura de recaudación es semejante a la de cualquier empresa multinacional, con metas específicas por templo, por ciudad y por país. Los gerentes obispos son responsables de cumplirlas al punto que, de no hacerlo, pueden sufrir hasta el destierro.

    Huelga decir que muchos de los fanatizados fieles evangélicos no son otra cosa que excreyentes católicos apostólicos y romanos o bien hijos desencantados de familias bautizadas por curas. Por eso, mientras encubre sus propios escándalos de abusos sexuales masivos y corruptelas varias, la institución comandada por Francisco encara su propia "lucha" contra la secta evangélica.

    A la luz del fenomenal éxito económico de “La Universal”, queda claro que el odio de la Iglesia católica para con ese otro culto cristiano no se debe solamente a una competencia de captación de almas en pena.

    Entrada de los Gladiadores en un templo de Brasil







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