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Los Gobiernos de Estados Unidos y Alemania dan su aval al golpe en Brasil

Fitzpatrick, embajador de EE.UU. en la OEA, negó la existencia de un golpe en Brasil. Alemania, por su parte, sostuvo la misma posición y la continuidad de relaciones diplomáticas con Temer.

André Augusto

Natal | @AcierAndy

Sábado 21 de mayo de 2016 | Edición del día

El embajador de los Estados Unidos en la OEA (Organización de Estados Americanos) rechazó este jueves 19, en una plenaria de la entidad, la posición de países miembros como Venezuela, Bolivia y Nicaragua sobre la existencia de un golpe en curso en Brasil. Por su parte, el gobierno alemán señaló que no hubo golpe y continuará manteniendo relaciones diplomáticas con el gobierno de Temer.

Fue la primera vez que el gobierno norteamericano rechazó claramente la postura de que el proceso de impeachment que apartó a Dilma Rousseff de la presidencia haya sido un golpe como Dilma viene declarando. Hasta ahora la posición de los Estados Unido venía siendo de cautela, pero siempre reiterando que el proceso contra la presidenta respetaba las normas democráticas.

La intervención del embajador norteamericano, Michael Fitzpatrick, fue una respuesta al pronunciamiento de los representantes de Bolivia, Nicaragua y Venezuela que se refirieron al impeachment como un golpe. Sirvió también de apoyo la declaración enviada por el nuevo jefe de Itamaraty (Relaciones Exteriores), el tucano José Serra, condenando el eje de los cincos países integrados por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua “rechazando declaraciones que difunden falsedades” sobre un golpe. Los Estados Unidos fueron el único país en dicha reunión que rechazó con vehemencia esa tesis, destacando que es en Venezuela donde la democracia está en riesgo. La semana pasada, el gobierno venezolano, que enfrentó protestas de la oposición, mandó de regreso a su embajador en Brasilia en un gesto de repudio al impeachment.

Según Fitzpatrick no quedan dudas de que en Brasil “existe un claro respeto por las instituciones democráticas, una clara separación de poderes, rige el Estado de Derecho y hay una solución pacífica de las disputas. Nada parecido con el caso de Venezuela y esa es nuestra preocupación” (…) No creemos que sea un golpe suave o de otro tipo. Lo que ocurrió en Brasil siguió el proceso legal constitucional respetando completamente la democracia”, afirmó.

En América Latina, el gobierno chileno manifestó “preocupación”; Uruguay se negó a reconocer a Temer. Solo el gobierno de Mauricio Macri en Argentina había manifestado su apoyo a Brasil, afirmando que “confía en las instituciones del país”. Nicolás del Caño, dirigente del PTS en el Frente de Izquierda y principal personalidad de la izquierda argentina, repudió las declaraciones de Macri y denunció más de una vez el golpe institucional de la derecha.

El gobierno alemán se pronuncia a favor del golpe de la derecha

En Berlín, la crisis política en Brasil fue un tema de la rueda de prensa que ofreció el gobierno federal alemán el pasado jueves (19). Al ser consultado por un reportero si hubo un golpe en Brasil, Martin Schäfer, portavoz del Ministerio de Exterior de Alemania, respondió que no y agregó que el gobierno no se deja llevar por “juegos de palabras y formulaciones simples de ese tipo”.

Reiteró que todo ocurrió de forma constitucional y afirmó que luego de la asunción del exvicepresidente Michel Temer a la presidencia interina, todo debe continuar según lo establece la Constitución, destacando que el proceso de impeachment aún no ha concluido.

“Tenemos certeza de que un país fuerte, una democracia como Brasil, logrará superar esta crisis. Mantenemos relaciones diplomáticas con Brasil y está claro que también cooperaremos con este gobierno [interino]", concluyó Schäfer. Steffen Seibert, portavoz de la canciller Angela Merkel, también destacó que Brasil es un importante socio estratégico da Alemania, "el más importante de América Latina", con el cual el país europeo mantiene relaciones económicas y políticas "muy próximas".

Intereses imperialistas en el golpe de la derecha

A pesar de no haberse pronunciado, Obama y Merkel a través de sus portavoces dejaron en claro, una semana después de la votación en el Senado, que dan el visto bueno del imperialismo al golpe en Brasil. Incluso no siendo el gobierno de Temer el actor ideal para avanzar en los ataques y recortes al presupuesto público, la flexibilización de las leyes laborales y la apertura al mercado, ya que no cuenta con la legitimidad del voto, los jefes del capital extranjero buscan sacar provecho de todo lo que el gobierno golpista pueda avanzar, reservándose la defensa de la convocatoria a elecciones generales en caso de que sea necesario desviar procesos de masas, como plantean distintos diarios financieros.

Por parte de los Estados Unidos se trata de algo de mayor alcance. Desde el punto de vista político, Obama quiere aprovechar el giro a la derecha de la superestructura de América Latina y el fin de ciclo de los gobiernos llamados “progresistas” para recuperar el terreno perdido en la ultima década, en la que la política externa de Estados Unidos estuvo concentrada en Oriente Medio y la región, considerada históricamente como su “patio trasero”, se abría a nuevos socios comerciales, principalmente China. Aunque Perú, Chile y Colombia se hayan alineado al imperialismo yanki, el triunfo de la derecha en las elecciones legislativas en Venezuela, la derrota de Evo Morales en el plebiscito en Bolivia, la crisis brasilera y el triunfo de Mauricio Macri en las presidenciales argentinas marcan la oportunidad para reordenar la región a tono con el Consenso de Washington de los años 80.

El embajador Fitzpatrick fue denunciado por Wikileaks como espía de la CIA en América Latina. En un documento fechado en 2007 filtrado por la organización sueca bajo el título “Una perspectiva del Cono Sul latinoamericano bajo la influencia de Chavez”, Fitzpatrick informa a la CIA, en base a los datos relevados por el servicio de inteligencia del ejército chileno, que “El presidente venezolano Hugo Chavez está buscando agresivamente dividir América Latina entre los populistas que adoptan una política antinorteamericana y aquellos que intentan establecer y fortalecer el libre mercado y las instituciones democráticos de acuerdo a los intereses de los Estados Unidos”. Nada que envidiarle al golpista Temer, que también en la época mantuvo relaciones con las oficinas de Bush en la Casa Blanca, actuando en el servicio de inteligencia de la CIA.

En marzo de 2016, Fitzpatrick fue defensor en la reunión de la OEA de la decisión de Barack Obama, que clasificaba a Venezuela como “extrema amenaza a la seguridad nacional norteamericana” e impuso sanciones a siete funcionarios públicos por violación a los derechos humanos.

En relación a Merkel también hay muchos negocios en juego con Brasil: el año pasado, después de decir que Dilma “es una presidenta reelecta legitimada por las urnas”, Alemania selló 15 acuerdos económicos en áreas de ciencia y tecnología y de entrega de los recursos naturales brasileros. El principal de ellos prevé la extracción, por la industria alemana, de las llamadas “tierras raras” (un conjunto de 17 elementos químicos metálicos usados como materias primas estratégicas para la industria de alta tecnología) que posibilita la fabricación de superconductores, catalizadores, paneles solares, etc. Con este acuerdo Alemania trata de poner fin al monopolio de China, que detenta el 97% de la producción y es el mayor exportador de “terras raras” del mundo.

Con Temer, que ya anunció que quiere “privatizar todo lo que sea posible”, la entrega de la infraestructura y de los recursos naturales facilitará la llegada de los monopolios. El volumen global de las inversiones alemanas en Brasil es de 19,4 billones de euros (R$ 74,2 billones) que abarcan tanto los grandes consorcios del país como industrias medias, manteniendo importantes bases de operación de varias de sus mayores empresas, como Volkswagen, Siemens, Basf, Bayer.

Como planteamos en nuestra declaración defendemos una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que nos desvincule de la Constitución aplaudida por Temer y sus compinches, tutelada por los militares, que otorga superpoderes arbitrarios al poder judicial, que contribuye a que tengamos un parlamento reaccionario. Es necesario una nueva Constitución contra todo este régimen, que imponga por la lucha de los trabajadores, que todos los jueces sean electos, revocables y ganen lo mismo que una maestra, y lo mismo los políticos de alto escalafón, que haga que los capitalistas paguen por la crisis, expulse al imperialismo y contribuya a que los trabajadores tomen en sus manos la lucha por una forma superior de gobierno, un gobierno de los trabajadores anticapitalista.







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