Política

EDITORIAL

Los contagios aumentan en Río Negro por la desidia gubernamental

Una semana atrás Carreras anunciaba que había “circulación viral en la provincia". Al día de ayer moría el enfermero de Choele Choel y se contabilizan 79 casos en total. La falta de insumos y medidas efectivas para evitar contagios, un problema vital.

Martes 14 de abril | 02:05

Antes del desarrollo exponencial del virus en los últimos días, Carreras afirmaba la “circulación” del virus en la provincia. No por casualidad ese mismo día se informaba de la multiplicación de los casos en Choele Choel y del aislamiento de más de 120 policías aeronáuticos en Bariloche. En medio de esa semana la Secretaria de Salud, Mercedes Ibero, había dicho que Bariloche “es la ciudad mejor preparada” para enfrentar la pandemia. Luego de eso la ciudad marcó la curva de contagios más alta de todo el país, poniendo en “off-side” al Gobierno.

En Choele Choel el primer caso fue un enfermero, Bernardo Muñiz, “Tato”, que trabajaba en geriátricos y en el penal de la localidad, quien murió en el día de ayer en Roca. El contagio llegó a las fuerzas policiales, quienes salieron a reclamar a la comisaría medidas de sanidad. Las autoridades intervinieron y les garantizaron rápidamente los elementos, contrariamente cuando la ayuda la pedían semanas antes los trabajadores golondrinas varados durante semanas, no había respuestas.

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En Bariloche tan solo en 48 horas se duplicaron los casos. 39 casos positivos confirmados. En ambas localidades la cadena de contagios se dio en sectores exceptuados de la cuarentena. Esto demuestra que el aislamiento social por sí solo no garantiza que la curva no crezca y se colapse el sistema de salud, solo se retarda lo inevitable. Como se desarrolla en este diario, el caso del enfermero de Choele Choel, muestra la falta de previsiones del gobierno provincial. Por su parte, Genusso, el intendente de Bariloche, responde ante la crisis aumentando controles y restricciones.

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Hoy los testeos masivos son de una enorme necesidad, en 7 horas se podría saber el número real de infectados sin estar especulando a que avancen los síntomas de la enfermedad. La provincia cuenta con tres laboratorios para hacerlos, uno de ellos en Bariloche, pero hasta ahora las medidas del gobierno solo apuntan al aislamiento y desechan la inversión en más reactivos y en avance científico para intervenir de manera decidida.

¿Recursos insuficientes o intereses contrapuestos?

Entre los anuncios dados por Carreras se espera la llegada de 30 escasos respiradores y se decretó el uso obligatorio de barbijos hasta el 26 de abril, o hasta que finalice la cuarentena. Pero los “tapa-bocas” no se consiguen, tenés que hacerlos caseros. En fin: pocos o nulos insumos, más requisitos para circular y ningún plan integral de acción serio.

A demás, todos los intendentes, en la conferencia del día 6, exigieron más policías y asistencia a las pequeñas y medianas empresas. De ninguno se escuchó pedir asistencia para los desocupados y trabajadores informales que no pueden acceder a un ingreso para subsistir; tampoco se habló del aumento de la represión por parte de las fuerzas de seguridad, que a palos y autoritarismo aíslan a los más pobres.

Los trabajadores que no pueden “quedarse en casa” y las familias más pobres de la región están en gran peligro si no se avanza en garantizar los insumos y necesidades básicas. Los recursos están, pero falta que se tome la decisión de ponerlos al servicio de las grandes mayorías. Por ejemplo ante la falta de insumos, se anuncia que la producción del laboratorio provincial PROFARSE ha aumentado, pero le falta algo básico: alcohol. En la provincia donde existen destilerías de alcohol, escasea el etílico. Es algo incomprensible. Quizás la calidad del alcohol no sea para alcohol en gel, pero puede haber sanitizantes de desinfección.

Además de producir test y alcohol en grandes cantidades, la provincia cuenta con impresoras para fabricación de mascarillas, sedes de la Universidad del Comahue para elaborar alimentos y capacitar a estudiantes para contribuir a paliar las consecuencias sanitarias y sociales. Lo mismo con las tecnicaturas de enfermería.

El Gobierno no quiere tomar medidas que puedan afectar las ganancias ni los intereses privados de empresarios y terratenientes que siguen especulando para mantener sus riquezas a costa del la pauperización de grandes franjas de la población. Para evitar los contagios y la escasez de insumos, hay que ir “aguas arriba” en las cadenas de producción: junto con la centralización del sistema de salud pública y privado hay que declarar de utilidad pública a toda empresa que fabrique o pueda fabricar insumos sanitarios.

El desarrollo de los contagios en la provincia nos alerta: se necesitan medidas profundas en beneficio de las mayorías, no de las minorías. Contra la desidia de la casta política, la izquierda plantea estas medidas elementales para actuar seriamente contra la pandemia, pero para que se concreticen hace falta que las y los trabajadores y sus familias lo tomen en sus manos, que las difundan y las planteen para que esta crisis no la pague el pueblo trabajador.







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