Sociedad

CUARENTENA

Los hijos de los días: la pandemia y los barrios del conurbano sur

Luego del paso de Kicillof y de Berni por Esteban Echeverría, conversamos con trabajadores de las barriadas que, lejos de conicidir con el relato oficial, sus testimonios son la expresión de otra realidad. Saltan la preocupación por los problemas estructurales no resueltos, por la falta de insumos para enfrentar el Covid-19, como también por la carestía de vida y la pérdida del empleo.

Agustín Palazesi

Docente. Agrupación Marrón

Jueves 2 de abril | 00:00

Crédito: Ricardo Pristupluk - La Nación - 16/10/2019

El pasado lunes y en el marco de la extensión de la cuarentena dictada por el gobierno nacional, Axel Kicillof y Sergio Berni se reunieron con Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría para una entrevista en el programa Informados de todo que conduce Guiillermo Andino. Tanto Gray como el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, respondieron algunas preguntas y además hablaron de algunas medidas que, aparentemente, vienen llevando para afrontar la pandemia producida por covid-19.

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Un sinfín de "estamos viendo...", recorrió el relato de Kicillof y del intendente Gray, como reflejamos en esta nota, dejando en evidencia un vacío de los discursos oficales, cuestión que no debería pasar, iniciando la tercera semana de cuarentena y con un ascenso en la lista de infectados por el virus. Esto, sin contar otros problemas, como el aumento de precios de los productos de consumo de primera necesidad, los problemas estructurales no resueltos y la pérdida de empleo. No son detalles menores.

El contraste: testimonios de primera mano

"Y los días se echaron a caminar. Y ellos, los días, nos hicieron. Y así fuimos nacidos nosotros, los hijos de los días, los averiguadores, los buscadores de la vida".
Eduardo Galeano.

La realidad en los barrios del conrubano tiene otra expresión a la del relato del gobierno, una contracara que los testimonios que, desde este diario, pudimos recavar luego del mecionado encuentro entre Kicillof, Berni y Gray, desnudan los problemas que atraviesan las familias obreras del conurbano. La que tiene que salir para subsistir sin resignarse a perder sus puestos de trabajo y para garantizar el pan para sus familias. Lo hacen en condiciones precarias, porque no tienen asegurados los elementos para evitar el contagio del virus como también, enfrentando controles policiales.

Paulina tiene 25 años, es estudiante de psicopedagogía y monotributista. Vive en Ezeiza pero trabaja en Monte Grande: "nosotros por ahora seguimos mas o menos bien, comprando en los almacenes, el control de precios acá no existe, hay mucha especulación. Tres kilos de papa costaban $35 y ahora está llegando a los $100. Tanto Kicillof como Alberto nos mandan a nuestras casas...todo bien, pero nos meten sin datos reales, sin testeos. Las cifras que hay me generan dudas".

En el Barrio Federal vive Claudia. Trabajaba en un comercio del barrio pero la despidieron. Nos contó la situación de ella y de su hermana: "yo vivo con mi hija que va al jardín cercano al barrio. Con los alquileres, por más que los suspendan no sé como vamos a hacer porque no sé de donde voy a sacar la plata ahora. Encima si no lo hago se me acumula. Mi hermana le pidió mercadería al servicio de atención civil local y no le dieron bola (sic). Yo vine a verla porque se que esta mal. La plata que está dando ANSES todavía no se la depositaron y no tiene como quejarse, ya que la página está saturada". Acerca de los problemas habitacionales manifestó: "acá en el barrio encima hay muchas familias que están hacinadas. El año pasado hubo vecinos que intentaron tomar terrenos para construir sus viviendas y la policía los reprimió. Lo único que querían era un terreno para vivir con sus hijos, ofreciendo pagarlo".

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Mariana es docente en un jardín de infantes en el barrio 9 de Abril. Nos comentó como se están manejando a nivel local: "lo único que pudieron dar es la merienda diaria de los chicos: galletitas, sándwiches o facturas. La verdad que la situación de abastecer las necesidades básicas de estas familias es grave. Hay familias que cuentan con trabajos informales y en negro. Y a causa de cumplir con la cuarentena no pueden salir a trabajar. Encima noté que los precios en supermercados están más altos. Las filas en supermercados son larguísimas y el abastecimiento de mercadería es poco. Conozco docentes de secundaria y la verdad que la continuidad pedagógica les está costando. Hay pibes que no tienen internet, tienen hambre ".

Sandra, también del barrio 9 de abril, es empleada doméstica y tiene 39 años. Nos contó que en el barrio "hay abusos policiales de todo tipo. En las calles agarran a menores y los reprimen con balas de goma"; "los recursos que está dando el municipio son algunas bolsas de mercadería. Hacen amontonar a un a la gente en una guardería para dar solo 60 bolsas. Si llegaste temprano bien, sino te quedaste sin nada". Por los precios de los productos de primera necesidad comentó: "...están imparables. Algunos mercados del barrio prefieren cerrar y si suben los precios la gente no les compra. Otros van a los supermercados que es un poco más barato, pero sigue costando un montón".

Sebastián tiene 29 años, trabaja en una fábrica de pastas hace más de un año. Hoy nos abastece en esta cuarentena. Forma parte de los millones de trabajadores "no registrados": "nuestros jefes nos dicen que si baja la venta, van a tener que cerrar el lugar sin indemnización. Si en estos tiempos donde en grandes empresas vemos miles de despidos y suspensiones sin goce de sueldos, nos genera mucha incertidumbre a los trabajadores que no contamos con representación". No tienen barbijos, ni gorros, la ropa es por cuenta de cada empleado.
"Mi compañero viaja hacinado desde Lanús hasta Canning y jamás nos tomaron la fiebre. Los sindicatos también deberían protegernos a los que no contamos con las medidas de higiene necesarias para realizar tareas. Muchos y muchas trabajadores que hoy son esenciales temen por los contagios a sus familias".

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David es trabajador del aeropuerto y está peleando contra los abusos de la empresa GPS Ezeiza, tercerizada de Aerolíneas Argentinas. En su trabajo, despidieron a dos compañeros por reclamar insumos básicos como alcohol en gel, barbijos, etc.: "nos tienen que hacer testeos masivos porque en una estructura como el aeropuerto, que tiene miles de trabajadores que viven allá y en acá en Echeverría, no puede ser que todavía no sepamos si podemos tener el virus o no. Sobre todo, que después de estar expuestos en el trabajo tengamos que regresar a nuestras casas. Ya pasó que la mujer de un trabajador de aeroparque contrajo el virus y no había estado con nadie que haya viajado. Su esposo no tenía síntomas. Una de mis hijas, tiene 4 años y va al Jardín en el barrio Guillermina. Hasta ahora les están dando solo la merienda: una taza de leche, una fruta y un paquete de galletitas. La verdad que con eso no alcanza. Alberto dijo que iba a ser muy duro con los empresarios. Espero que lo cumpla, hasta que no se reincorpore a los que ya echaron, no nos vamos a quedar tranquilos. Hoy salió un decreto sobre los despidos pero no dice nada sobre los que ya echaron".

Y así transcurren los días en los barrios del conurbano donde los buscadores de la vida, siguen caminando los días.

Seguí en La Izquierda Diario la columna de Walter Moretti sobre el escenario bonaerense







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