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ENERGÍA

Los negociados de Aranguren: importará gas de Chile pagando 128 % más que en Bolivia

El ministro cerró un acuerdo con el país vecino para importar gas, las cláusulas del contrato son secretas. La lista de favores de Aranguren sigue, recientemente, Shell ganó 7 de 8 licitaciones.

Jueves 5 de mayo de 2016 | Edición del día

Juan José Aranguen, ex Ceo de Shell y actual ministro de Energía cerró un acuerdo con Chile para comprar gas pero llama la atención el precio acordado: un 53% más elevado que el GNL que viene por barcos y un 128 % más caro que lo que se pagaba por el gas que se importaba de Bolivia. Hace pocas semanas, también se conoció la “suerte” de Shell (ex empleadora del ministro) que obtuvo 7 de 8 licitaciones para la importación de gasoil por vía marítima que hace el país.

La Política Online tuvo acceso exclusivo al contrato celebrado entre Enarsa, la empresa quien actúa como ente importador para la Argentina y Solgas, que es una empresa intermediaria del grupo internacional GDF Suez. El acuerdo contempla la compra de 86 millones de metros cúbicos de gas entre mediados de mayo y el 15 de agosto, la entrega se realizará por el gasoducto Norandino que va desde la planta regasificadora de Chile ubicada en Mejillones hasta Salta.

Entre fin de año y enero, se reunieron Macri, Bachelet y posteriormente Aranguren y su par chileno, Máximo Pacheco para comenzar con las negociaciones con el país vecino para concretar la importación de gas.

Argentina ahora comprará gas a Chile revirtiéndose así el intercambio energético en el que entre 1998 y 2004 el país le exportaba al país trasandino. La crisis energética, producto de la falta de inversión, obligó a reducir las exportaciones y después se terminaron las ventas para priorizar el consumo local.

Las claves polémicas del contrato

El contrato pactado tiene elementos polémicos, como su precio, la forma de pago, la confidencialidad, y sesión de soberanía. Se destacan los principales puntos:
Cláusula secreta: el acuerdo entre Enarsa y Solgas señala que ambas deben "guardar estricta confidencialidad y reserva por el término de un año” por las condiciones de contrato así como los posibles arbitrajes que pueda haber. Misma condición que el pacto entre YPF y Chevron que hasta hoy no se conocen los puntos del acuerdo.

Precio: el valor es un 128 % más costoso que lo que se paga por el mismo gas en Bolivia. El precio acordado con Chile es 6,90 dólares por millón de BTU (MBTU) por tres meses mientras que en Bolivia se pagaba 3,02 dólares por MBTU.

Forma de pago: se pagará por adelantado, en la actualidad los envíos de Bolivia se abonaban a mes vencido. Por lo tanto, la empresa Solgas recibirá ahora 23 millones de dólares por los 86 millones de metros cúbicos que entregará entre mayo y agosto. No se podrán reprogramar las entregas acordadas, y se tendrá que pagar por los volúmenes adquiridos, se tomen o no.

Cesión de soberanía: El contrato cede la soberanía a la ley de Nueva York, es decir que para resolver cualquier conflicto por condiciones del acuerdo o los términos será la ley neoyorkina la que decidirá.

Los especialistas del sector, advierten que es poca la cantidad importada para lo que se consume a nivel interno. Sin embargo, destacan las cláusulas poco habituales que exige la compañía chilena por la compra de gas, condiciones que no fueron exigidas por Bolivia.

Las exitosas licitaciones obtenidas por Shell

A fines de Abril, el gobierno le otorgó a la petrolera Shell siete de las ocho licitaciones para la importación de gasoil por vía marítima. Este hecho, puso de nuevo en la escena al ministro de Energía ya que fue gerente de esa empresa por varios años hasta junio del año pasado.

Todos los años el gobierno, para pasar el invierno, debe importar combustible para satisfacer la demanda local. Este año fueron 22 las empresas invitadas pero las que finalmente se interesaron fueron BP, Cargill, Shell Western, Gunvor, Lukoil, Vitol, Noble, Glencore y Trafigura.

La que logró 7 cargamentos fue Shell Western, que es una unidad de trading de la petrolera Royal Dutch Shell.

La empresa Cammesa, controlada por el Gobierno, deberá abonar U$S 18 millones aproximadamente por cada barco de gasoil importado, y los ocho cargamentos costarán U$S 150 millones que se pagarán con subsidios del Tesoro nacional.

El ministro Aranguren no sólo trabajó para Shell, sino que como reveló el Diario Perfil, el funcionario es accionista de la compañía, posee $ 13 millones en acciones Clase A de Royal Dutch Shell, que es la casa matriz que maneja la petrolera radicada en Argentina así como la que realiza la importación de petróleo que “casualmente” ganó la licitación.

Los empresarios al poder

El ministro de Energía está en el centro de las críticas, y con el acuerdo celebrado con Chile se suma una polémica más, además de los tarifazos a la luz y el gas, y la nueva suba de naftas.

El caso del ministro es sólo una muestra de los funcionarios que integran el gabinete de Cambiemos, un gobierno de empresarios que gobiernan para ellos mismos.

Mientras el gabinete cuida la rentabilidad de los empresarios, los trabajadores son golpeados por las medidas del gobierno como la creciente inflación, que alcanzó en abril el valor más alto en 14 años, salarios atrasados (los mismos del 2015), es decir un gran deterioro del poder adquisitivo. Los trabajadores tienen que enfrentar el ataque macrista de ajuste, despidos y recesión.







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