Política

OPINIÓN

Los negociados del grupo Macri con la patria contratista, ayer y hoy

Macri festeja la embestida judicial contra De Vido, mientras oculta los fabulosos negociados otorgados por el ex funcionario kirchnerista a su familia.

Miércoles 18 de octubre de 2017 | Edición del día

El Gobierno nacional recibió exultante el pedido de desafuero de Julio De Vido, diputado y ex ministro de Planificación kirchnerista. No es para menos. Es que llega en la recta final de la campaña electoral y con todos los equipos de campaña pensando las últimas ideas que les permitirán sumar más votos a sus candidatos. Así las cosas, Cambiemos ha decido hacer de la embestida contra De Vido un emblema de la lucha de su gobierno contra la corrupción y las mafias.

El grupo Macri, fundador de la Patria Contratista

"Los cómplices de la década pasada van a terminar como los narcos: todos presos", dijo Mauricio Macri en el acto del oficialismo realizado ayer en el estadio de Ferro. Y agrego que “muchos argentinos coinciden en nuestra pelea contra la corrupción, para dejar atrás el pasado".

Estas declaraciones tienen altas dosis de cinismo y mentiras por dos razones.
En primer lugar, porque la historia del grupo Macri es la historia de un grupo que amasó su fortuna en base a los negociados con el Estado. Comandado por Franco Macri, el grupo familiar inició sus actividades económicas asociándose con el Estado en negocios ganaderos, bajo la dictadura militar de Juan Carlos Onganía en 1966. A mediados de los 70 encontró otra veta que le reportaría más ganancias: convertirse en contratista del Estado. Y es así que el clan Macri se convirtió en un emblema de la denominada “Patria Contratista”, concepto utilizado para denominar a un grupo de poderosas empresas proveedoras del Estado que obtuvieron fabulosas ganancias con la obra pública. La suerte o “la ayudita del Estado” fue tan grande, que el grupo Macri pasó de tener 7 empresas, en 1973, a ser el propietario de 47, en 1983.

La dictadura militar cayó, pero la Patria Contratista no. Siguió siendo un gran negocio para unos pocos, incluso a costa de la vida de la mayoría, como lo sufrieron las más de 50 víctimas fatales de la llamada Masacre de Once. Hecho por el cual está afrontando un proceso judicial De Vido y está preso otro ex funcionario kirchnerista, Ricardo Jaime, enjuiciado y encarcelado en 2015.

Los negocios del grupo Macri bajo la era K

En segundo lugar, hay otra razón. Y es que fueron altamente beneficiados por las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. En 2003 Néstor Kirchner estableció la reestatización del Correo Argentino, concesionado al Grupo Macri en 1997 por Carlos Menem, pero con un pequeño detalle, el Estado no le exigió el pago de la millonaria deuda que ascendía a 900 millones dólares. Fue un pedido de Franco Macri.
En 2004 Franco Macri se convirtió en el nexo comercial entre los gobiernos de Argentina y China, lo que le reportó millonarias ganancias en dólares. En el año 2010, se dieron a conocer una serie de mails secuestrados de la computadora del testaferro y asesor de Ricardo Jaime, Manuel Vázquez, a quien todos señalaban como “su recaudador”. Entre esos mails figura que la empresa china CITIC, vinculada a Franco Macri, cobró sobreprecios de un 160 % por la venta de vagones chinos para el subte. Por esa transacción, que se realizó de manera directa, además, Macri se llevó una comisión millonaria.

En el 2006 una sociedad formada entre el grupo Macri, Roggio, una empresa china y los gremios La Fraternidad y de camioneros se hizo cargo del ferrocarril Belgrano Cargas. El decreto establecía, además, la entrega de subsidios no reintegrables de parte del Estado.

Una intrincada red de empresas de la familia - que incluye al holding Socma, la empresa Ghella e Iecsa - en estos años de mandatos K fueron destinatarias de importantes y numerosas licitaciones. Entre ellas: obras hidráulicas y represas (como Yaciretá), repavimentaciones de rutas nacionales y construcción de autopistas, construcción de viviendas del Plan Federal de Viviendas, obras de reparaciones de hospitales, obras ferroviarias, tendidos eléctricos, restauración de la Basílica de Luján, etc.

La relación entre el clan Macri y De Vido, y sus funcionarios allegados, era tan estrecha que, en el 2015, un comunicado de su ministerio reveló un listado de las empresas que más licitaciones habían recibido en obras públicas. En tercer lugar, se ubicó Iecsa, cedida por Franco Macri a su sobrino, Ángelo Calcaterra, que fue beneficiada con más de 14 millones de dólares en obras públicas, en muchas de las cuales presentó como subcontratista a Lázaro Báez.

La suerte también alcanzó al amigo del presidente, Nicolás Caputo, propietario de dos empresas: Caputo S.A. Y Ses S.A. Mientras que con Caputo hace negocios con el gobierno nacional, con Ses hace negocios con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Negocios que lo convirtieron en uno de los principales contratistas de la obra pública porteña y le reportaron más de 1.400 millones de pesos desde el año 2008. Pero la suerte para Caputo no vino sólo de la mano del PRO, que gobierna la ciudad desde el año 2007. También fue un gran beneficiado por el Estado nacional durante estas épocas. Entre algunas de las obras que le fueron otorgadas se encuentran: la remodelación de edificios públicos nacionales, ministerios, hospitales y la construcción de escuelas, comisarías.

Contra los negociados PRO y K, la alternativa es la Izquierda

Sin dudas, los Macri hicieron escuela y sus discípulos se cuentan por centenas, de un lado y del otro. Hay miles de “conexiones” entre ambas fuerzas políticas, sus empresarios y sus políticos. ¿Por qué? Porque, aunque con algunas diferencias, ambas fuerzas políticas defienden intereses similares: los de la clase capitalistas, los de aquellos que consideran que sus ganancias valen más que las vidas del pueblo trabajador y las de sus hijos. Porque dirigen un Estado pensado con el objetivo de garantizar, y hasta de aumentar, las ganancias de las patronales, y en muchos casos de ellos mismos. La izquierda no forma parte del entramado de la corrupción e impunidad porque defiende intereses totalmente distintos: los de los trabajadores y sectores populares.

El Frente de Izquierda sostiene que todos los funcionarios y legisladores deben cobrar como un docente –con 20 años de antigüedad- o un trabajador calificado. Así lo hicieron, Nicolás del Caño y Myriam Bregman, entre otros. Contra esa casta privilegiada, alejada de los padecimientos y necesidades de la mayoría de la población, ellos rechazan los sueldos y dietas ostentosas. Cobran como un docente y donan el resto de sus sueldos a trabajadores en lucha y sectores populares damnificados.







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