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FERROCARRILES

Los trenes inflables de Randazzo y el soterramiento que no será

Miércoles 7 de enero de 2015 | Edición del día

  • Parador del Transporte, Pinamar. Foto: Facebook Familiares y Amigos de Víctimas y Heridos de Once

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Florencio Randazzo no para. El ministro del Interior y Transporte aprovecha toda ocasión posible para aparecer en los medios, sea uniéndose a quienes desde el Frente para la Victoria salieron a criticar a Scioli por su aparición clarinesca, sea lanzando iniciativas veraniegas donde poder sacar a relucir lo que considera logros de su gestión.

Pero no todas las iniciativas del mediático ministro gozan de la simpatía popular. Hace dos días se publicaba un indignado comunicado de familiares y amigos de víctimas y heridos de la masacre de Once del 22/02/2012. El motivo de su enojo fue la inauguración de un “Parador del Transporte” del ministerio en Pinamar, que incluye trenes inflables. Esto, que puede parecer una burla en un país con tantos muertos en el ferrocarril, se suma a la extendida campaña que vienen haciendo Randazzo y el gobierno nacional por todos los medios publicitarios alrededor del transporte ferroviario. El comunicado de los familiares denuncia que se están utilizando políticamente las mejoras que se hicieron en algunos ramales del ferrocarril luego de las tragedias de Once y Castelar -ésta última cuando el ministro ya estaba a cargo del área-. Luego de casi una década de gobernar, el kirchnerismo recién comenzó a realizar algunos cambios más significativos luego que 55 muertos y cientos de heridos en ambos incidentes pusieran al descubierto el complejo mecanismo de prebendas, subsidios y negociados en los que estaban implicados funcionarios gubernamentales, empresarios y los dirigentes de los principales sindicatos ferroviarios.

Lejos de encarar los problemas de fondo, su gestión al frente de Transporte comenzó por realizar cambios cosméticos intrascendentes en el marco de la brutal crisis del transporte público en Argentina, como pintar estaciones y comprar pantallas LED para anunciar los horarios. A esto se sumó una campaña de desprestigio contra los maquinistas, intentando culparlos de los mal llamados “accidentes” que ocurren cotidianamente debido al pésimo estado de la infraestructura. Una segunda fase consistió en comprar coches nuevos para algunas líneas a una empresa china, descartando en los hechos una verdadera reactivación de la industria ferroviaria local. Mientras tanto, el problema más crucial sigue sin ser abordado en la medida que es necesario: la infraestructura sobre la cual ruedan los flamantes coches chinos sigue estando en tan malas condiciones, que esto impide mejorar la frecuencia de los servicios y evitar los descarrilamientos, que son moneda corriente cada semana.

Porque todos los cambios se hicieron sólo después de que se derramara la sangre de decenas de personas que solamente intentaban cumplir con su rutina diaria de trabajo o estudio, es que hoy sus familias consideran indigno que se pague con dinero público un “entretenimiento” que sólo tiene como objetivo realzar la figura de Randazzo y lavarle lacara al gobierno nacional, responsable directo de las muertes y heridos.

Ministro Florencio Randazzo
Ministro Florencio Randazzo

Ministro Florencio Randazzo

Soterramiento del Sarmiento: la eterna promesa incumplida

Mientras la campaña alrededor de los trenes sigue a pleno, Randazzo tuvo que admitir ayer durante una entrevista en Radio América que una de las obras ferroviarias claves para el área metropolitana no va a realizarse durante la gestión de Cristina Kirchner. Se trata del tan mentado soterramiento del ferrocarril Sarmiento - el mismo de Once y Castelar- obra indispensable para que una de las líneas ferroviarias que más pasajeros transporta diariamente pueda incrementar su frecuencia. Esto no puede ocurrir hoy porque, por un lado, falta acondicionar importantes tramos de las vías que se encuentran en mal estado, y por el otro, porque al cruzar las vías arterias importantes de la Capital, aumentar la frecuencia llevaría prácticamente a cortar permanentemente esas calles y avenidas, impidiendo el movimiento del tránsito automotor. El soterramiento resolvería este problema, sacando al tren de la circulación sobre el asfalto y permitiendo aumentar la frecuencia, además de mejorar el tránsito sobre la superficie.

Esta obra estratégica fue anunciada al menos 6 veces en los últimos 7 años, pero no se concretó, según Randazzo, debido principalmente a que la crisis económica mundial impidió el financiamiento externo. El ministro contradice al propio jefe de gabinete Capitanich, quien en junio de 2014 había dicho que las obras arrancarían durante el tercer trimestre del año que acaba de finalizar. Llama la atención que en 2013, cuando la crisis mundial llevaba ya varios años, se haya creado la Unidad Ejecutora del Soterramiento, aunque existiera el límite para el financiamiento que argumenta ahora Randazzo.

Mientras tanto éste acaba de cerrar, esta vez con total discreción, la renegociación de los contratos de los empresarios Roggio (Ferrovías) y Romero (EMEPA) para que sigan a cargo de varias líneas ferroviarias, con aumentos considerables de los susidios que recibirán, además de garantizarles cuantiosas sumas para las obras que se emprendan. Lo que se dice una extraña “revolución ferroviaria”, que sigue beneficiando a los empresarios que operan los ferrocarriles desde su privatización, en algunos casos, y que son responsables de no invertir el dinero recibido, tal como lo hacían los Cirigliano o Taselli.







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