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Lunes sangriento en Sudán: al menos 30 muertos por la represión del Ejército

El Consejo Militar de Transición ordenó este lunes el desalojo del campamento de Jartum, hay al menos 30 muertos. La oposición llama a la “desobediencia civil” y a salir a las calles para derrocar al régimen.

Lunes 3 de junio | 17:25

Sudan amaneció este lunes con disparos en el centro de la capital, columnas de humo que alcanzaban el cielo, y corridas por las calles sin asfaltar entre casas sin revoque. El Consejo Militar de Transición (CMT) había dado la orden de movilizar al ejército para desalojar el campamento frente a la Sede del Ministerio de Defensa en el centro de Jartum que viene reclamando la caída del régimen. Para los manifestantes era un símbolo de lucha y de organización contra la dictadura.

El gas lacrimógeno inundó el campamento para dar lugar a disparos y granadas. Cientos de soldados con armas de fuego, camionetas 4x4 y palos para perseguir a miles de manifestantes que acampaban pacíficamente. Las tiendas fueron quemadas, las clínicas están siendo hostigadas, una verdadera masacre contra el pueblo sudanés. Se trata del ataque más fuerte por parte del CMT hasta el momento, en un contexto donde las negociaciones se paralizaron, y difícilmente se retomen.

Tras la represión miles de manifestantes bloquearon carreteras, portando piedras, palos y quemando neumáticos en Omdurman, la ciudad gemela vecina a la capital de Sudán, y también bloquearon uno de los puentes sobre el Nilo.

Los manifestantes denunciaron al menos 30 muertos durante la represión al campamento y la casa de brujas posterior.
En la tarde del lunes aún continuaban los ataques contra los manifestantes, y no se descartaban más muertos. El Comité Central de Médicos Sudaneses, un grupo vinculado al APS (Asociación de Profesionales del Sudán), denunció ataques con munición real al Hospital East Nile de Jartum, donde se atiende a algunos de los heridos. Por su parte, la APS denunció por twitter que el CMT asignó una gran cantidad de tropas para dispersar el campamento, y acusó a la Junta Militar de "golpista" y "asesina" tras "la masacre sangrienta".

La represión fue tan brutal que la propia Organización de Naciones Unidas condenó el uso excesivo de la fuerza por parte del Ejército contra los manifestantes y pidió una investigación independiente sobre las muertes.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo en una declaración que estaba "alarmado" por los informes de que las fuerzas de seguridad habían abierto fuego dentro de un hospital en Jartum.

Mientras tanto, desde la oposición sudanesa, la APS y la Alianza por la Libertad y el Cambio (ALC), están convocando a la "desobediencia civil" con el objetivo de derrocar al CMT y todos los remanentes del régimen de Omar al Bashir. Con lo cuál habría un salto en su retórica, y práctica, ya que hasta el momento intentaron negociar lugares de poder en el futuro gobierno. La huelga general de la semana pasada fue otro punto de inflexión que llevó a un mayor enfrentamiento generalizado contra la junta militar que rompió las negociaciones. La oposición también llamó a la “activación de todas las medidas de resistencia pacífica” convocando a salir todos a la calle a protestar.

Frente a la masacre, la Asociación de Pilotos Aéreos Sudaneses decidió apoyar el llamado, por lo que afectaría gravemente los vuelos a Jartum, también otros organismos profesionales se acoplarían, esto plantearía una nueva jornada de huelga general.

Hasta ahora no hubo casi pronunciamientos de otros países sobre los hechos en Sudán. Sólo el claro apoyo de Arabia Saudí y Emiratos Árabes que tienen una presencia y colaboración permanente con el Ejército, para resolver la situación en defensa de sus intereses geopolíticos. Desde la embajada de EE. UU. dicen que "los ataques de las fuerzas de seguridad sudanesas contra manifestantes y otros civiles están mal y deben detenerse", pero aún están a la espera de ver a quién apoyar en una situación de crisis abierta.

El ataque de este lunes fue llevado a cabo por las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar, dirigido por el mismo Ejército y conformado por el mismo Al Bashir para llevar adelante todas las masacres durante sus 30 años de gobierno en el Nilo Azul, Darfur y otras provincias. Esta organización está acusada de violaciones sistemáticas a los derechos humanos, por esto es necesaria una respuesta que enfrente los posibles ataques de estos de grupos, que aumentan con el correr de los días.

El intelectual de izquierda de origen libanes, Gilbert Achcar, señala en un reportaje reciente que los partidos políticos del Magreb han sacado la conclusión a partir de la Primavera Árabe que para derrocar a los regímenes dictatoriales la vía pacífica puede ser una solución para evitar las guerras civiles. Sin embargo la realidad actual le plantea a la dirección del proceso sudanés otro tipo de medidas ante la represión del Ejército: organizar la autodefensa de los campamentos junto a la utilización de la huelga general política como se demostró este 28 y 29 de junio, puede ser una clave, que se convierta en el centro de gravedad y organización contra el Ejército para derrocar al régimen.

Los gritos de rebeldía, y también de dolor, de los estudiantes, las mujeres y trabajadores contra el Consejo Militar que vemos cada día muestran la predisposición a derrumbar de una vez por todas ese régimen podrido.







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