Mundo Obrero

OPINIÓN

Macri: seis meses de un gobierno de los ricos y para los ricos

Cuando todos los ex candidatos presidenciales se sentaron con Macri, nosotros denunciamos que lanzaría un ajuste contra el pueblo trabajador. Lamentablemente tuvimos razón.

Nicolás del Caño

Diputado nacional PTS/FIT | @NicolasdelCano

Lunes 13 de junio de 2016 | Edición del día

El 11 de diciembre de 2015 expliqué en una carta los fundamentos de nuestro rechazo a la convocatoria al “diálogo para la búsqueda de consensos” hecha por el presidente Mauricio Macri.

Entre otros motivos señalamos en ese momento que “estas reuniones con quienes fuimos candidatos presidenciales tienen el objetivo de presentar como “dialoguista” a un Gobierno que se prepara para aplicar un brutal ajuste sobre el pueblo trabajador, y además piensa hacerlo por decreto”.

También decíamos algo que ya remarcábamos en el debate presidencial del 4 de octubre del año pasado. “Devaluación, tarifazos en luz y gas, acuerdo con los fondos buitre, nuevo endeudamiento externo: eso es lo que su Gobierno viene anunciando…” y luego decíamos que “estas medidas significarán una brusca caída del salario real y un nuevo drenaje de recursos a favor de los especuladores financieros”.

Pasados estos 6 meses el gobierno ha concretado estas medidas confirmando lo que dijimos en diciembre. Pero también ha beneficiado a las patronales agrarias y a las mineras con la quita de retenciones en casi todos los sectores, mientras cerca de 150 mil trabajadores han sido despedidos, tanto en el sector público como privado.

El gobierno de Macri, en poco tiempo, va creando otro consenso entre amplios sectores de la clase trabajadora y los sectores populares: es un gobierno de los ricos y para los ricos. Y lo hace con un cinismo que levanta la bronca popular ante cada nuevo “sinceramiento”. Ahora afirman que es “inalcanzable la pobreza cero” que tanto prometieron en campaña, ahora la vicepresidenta nos revela -en una especie de “visión”- que estamos en “un túnel” en el que vamos a permanecer por mucho tiempo y no podremos salir en el tan mentado segundo semestre pero, alguna vez, veremos la luz. Luz y gas es lo que no podrán pagar muchas familias trabajadoras después de los tarifazos. De eso Michetti no dice ni una palabra.

¿Qué pasó con los millones que le dieron los gobiernos kirchneristas en concepto de subsidios a las empresas concesionarias? Quizás los empresarios que se beneficiaron con los mismas sean parte de quienes se van a beneficiar con ese verdadero “premio a los evasores y fugadores de divisas” que es el proyecto de ley de blanqueo de capitales que impulsa el gobierno.

Párrafo aparte merece el revés que sufrió Cambiemos en uno de sus núcleos discursivos al estallar los Panama Papers, escándalo financiero donde están involucrados el propio presidente y su familia así como muchos de sus funcionarios. Junto a los escándalos de corrupción que envuelven a los ex funcionarios de los gobiernos kirchneristas evidencian que, cuando de corruptelas y negociados ilícitos se trata, el conjunto de los políticos de los capitalistas están del mismo lado de la “grieta”.

En estos seis meses también hemos asistido a una tregua descarada por parte de las centrales sindicales. La burocracia sindical ha dejado pasar el ajuste en forma escandalosa. Las CGT, con un Moyano muy preocupado por presidir la AFA, sólo llamaron a la marcha del 29 de abril y ni siquiera convocaron a un paro nacional ante el veto presidencial de la ley anti-despidos, a pesar de haber lanzado duros discursos si eso llegaba a ocurrir.

Si los dirigentes sindicales son los que garantizan la tregua y la continuidad del ajuste sin una resistencia más fuerte, en el Congreso algunos que se dicen “opositores” como Sergio Massa o Diego Bossio, garantizan que las leyes del gobierno sean aprobadas. Así ocurrió con el acuerdo con los fondos buitres y todo indica que volverá a ocurrir con el blanqueo.

El FpV-PJ ha planteado un doble juego. Mientras ajusta en las provincias donde gobierna -cómo Santa Cruz y Tierra del Fuego- y garantiza el pago a los buitres con su mayoría en la Cámara de Senadores, mantiene un discurso opositor en la Cámara de Diputados, donde a pesar de sufrir una temprana ruptura de su bloque con la huida de Diego Bossio y compañía, conserva unos 80 diputados. Allí se refugian quienes son más fieles a Cristina Fernández. La ex presidenta apuesta a un “Frente Ciudadano”, que no es otra cosa que “aguantar sin resistencia”… hasta las elecciones del 2017 y 2019.

La verdadera resistencia en estos meses ha estado en otro lado, ha sido la del pueblo trabajador frente al ajuste de Macri y los gobernadores, y se ha manifestado en múltiple formas. Desde el PTS y el Frente de Izquierda hemos sido parte de la pelea que cientos de miles de trabajadores vienen dando a lo largo y ancho del país.

La lucha de los estatales contra los despidos tuvo su punto más alto en el paro nacional del 24F, donde no sólo se desarrolló la primera medida unificada contra el ajuste de Macri sino que además se ponía a prueba el protocolo represivo que sufrió un duro revés desde la primera hora donde millones vieron por televisión el masivo corte en Callao y Corrientes que impulsaron agrupaciones combativas junto al PTS-FIT.

Hay peleas en curso como la de los compañeros de los ministerios de Trabajo y Hacienda de la Nación, o los de Agricultura Familiar que conquistaron la reincorporación de sus delegadas en la delegación Jujuy. Entre ellas se encuentra nuestra compañera Natalia Morales, quien fuera candidata a gobernadora por el FIT en las pasadas elecciones.

A pesar de la conducción de la Ctera, la lucha de la docencia ha sido extendida. Mientras que en la provincia de Buenos Aires el gobierno de Vidal tuvo que otorgar un aumento del 34 % ante el fantasma de la huelga de 17 días que se libró en 2014 contra Scioli, en más de 10 provincias hubo huelgas por el salario. En Santiago Del Estero la enorme huelga docente tuvo que enfrentar la represión; en Mendoza el gobernador Cornejo enfrentó una larga pelea contra el anti-obrero ítem aula; en Tierra del Fuego y Santa Cruz los docentes son parte de la pelea del conjunto de los trabajadores estatales contra los ajustes de los gobiernos del FpV-PJ.

Entre los trabajadores del sector privado, el conflicto de Cresta Roja, donde sus trabajadores fueron reprimidos en el inicio del gobierno de Macri, puso en evidencia que una de las claves del plan de Macri para atraer inversiones es avanzar en una mayor flexibilización laboral. Por eso el presidente se vanagloria de que hoy trabajen sólo un 40 % de sus obreros con una rebaja salarial del 20% y la pérdida de sus conquistas como la antigüedad.

Una ventaja enorme para las patronales, en este caso, es la tregua de las direcciones sindicales que dejan librados a su suerte a los miles de trabajadores que libran batallas contra los despidos en todo el país.

La juventud también ha entrado en la pelea como vimos en la multitudinaria marcha educativa del pasado mes de mayo, con la confluencia del paro de los docentes universitarios y la lucha por el boleto que protagonizan estudiantes de las universidades, institutos terciarios y los colegios secundarios. Allí también se expresó una fuerte oposición político-ideológica entre los jóvenes al gobierno de los CEO.

En cada una de las luchas de los trabajadores, las mujeres y la juventud, la militancia del PTS-FIT, ha puesto sus fuerzas para el triunfo de sus demandas. Los dirigentes y legisladores estuvimos allí, en cada rincón del país. Las agrupaciones sindicales y estudiantiles que impulsamos fueron protagonistas. La Izquierda Diario, que se ha convertido en un canal de expresión para miles y miles en todo el país, ha ayudado a la difusión de esas peleas. En Santa Cruz y Tierra del Fuego, por nombrar sólo algunos ejemplos, muchos compañeros nos decían que era uno de los pocos medios que informa todos los días sobre la situación en la provincia.

También al calor de esta resistencia muchas compañeras y compañeros se han sumado a nuestro partido. Ya hemos comenzado la tarea de abrir decenas de locales y casas culturales para extender la influencia de la izquierda clasista a más fábricas, hospitales, escuelas, universidades y barrios de todo el país.

Al calor de las batallas de los trabajadores por sus demandas nos proponemos fortalecer a la izquierda clasista en los sindicatos recuperándolos de manos de la burocracia sindical para ponerlos al servicio de la lucha del conjunto de la clase obrera.

Desde el PTS apostamos a fortalecer al Frente de Izquierda como la única alternativa al ajuste de Macri y los gobernadores.







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