Política

NOTA DE TAPA

Macri y Scioli: promesas sobre el bidet

Guerra de Relatos entre Cambiemos y el FpV. Demagogia para encubrir el ajuste que viene. La izquierda y el voto en blanco como alternativa.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Sábado 7 de noviembre de 2015 | Edición del día

La Argentina del balotaje asiste, un poco atónita, a la guerra de relatos entre dos ex menemistas que quieren vender a millones de personas la mercancía adulterada de un falso “progresismo” o un “republicanismo” serio. Pero los relatos no resisten un archivo.

Un “modelo” de mentiras

Daniel Scioli logró entablar un diálogo telefónico con Sergio Massa. Le dijo que se “sentía próximo” a sus propuestas.

Paradójicamente, una enorme proporción de esas propuestas -levantadas de manera demagógica por el mismo Massa- resultan aquellas que el kirchnerismo rechaza de manera tajante hace años.

Las promesas de modificar el monto a partir del cual se tributa Ganancias, chocan con la política desplegada desde el gobierno nacional por más de una década. El impuesto “solidario” -cobrado de manera absolutamente compulsiva- fue defendido a capa y espada por la misma Cristina Fernández en múltiples ocasiones. Quienes osaron criticarlo recibieron el mote de “privilegiados” que “no piensan en los que menos tienen”.

Scioli despliega además la promesa de un (falso) 82% móvil para los jubilados. Su propuesta, en las actuales condiciones, implicaría apenas una suba de poco más del 1%. La parafernalia de anuncios hace caso omiso del veto presidencial contra esa medida en 2010.

Si a eso se le suma el anuncio de hacer intervenir a las FF.AA en la lucha contra el narcotráfico, el combo de propuestas massistas se completa. “Seguridad” y “narcotráfico” se convierten en parte del relato oficial. Cristina Fernández, en su discurso de este viernes, mencionó esos tópicos de manera recurrente.

El kirchnerismo juega la carrera hacia el balotaje desde atrás. Es el derrotado, a pesar de haberse impuesto por cerca de 3 puntos. Lejos de la calma, día tras día, pequeñas y grandes crisis golpean sobre la línea de flotación oficialista. Esa es la razón de tanto “chamuyo”.

Hipocresía amarilla

Macri recorrió Jujuy y Tucumán. Está obligado a crecer allí donde el FpV es más fuerte. Después de las elecciones, tiene a su favor la alta votación en las provincias más importantes en términos poblacionales, pero el norte argentino sigue siendo, esencialmente, territorio peronista.

En su recorrida, el candidato de Cambiemos se despachó contra los mecanismos feudales de esas provincias. Afirmó que iba a impulsar reformas constitucionales “para limitar las reelecciones indefinidas y anular sistemas como el de la ley de lemas”. En Tucumán llegó a señalar que “desde el primer día, vamos a pedirle al gobernador una reforma con un sistema electoral transparente (…) basta de acoples y ley de lemas, estas trampas que han inventado para no respetar la voluntad popular”.

Este discurso entra en la categoría de “mentiras de campaña”. Macri promete impulsar mecanismos que garanticen transparencia… después de haber exprimido hasta el final los que denuncia por ser fraudulentos.

En Tucumán José Cano, su candidato a gobernador, estaba en más de 20 listas, utilizando el sistema de acoples. Si eso ya asomaba como turbio, Jujuy batió todos los records. En esa provincia, Gerardo Morales, candidato a gobernador aliado a Macri, presentó la delirante cifra de 187 listas colectoras. Lo que se dice “verdadera transparencia”.

No hay de que sorprenderse. Ya en su propio territorio, la Ciudad de Buenos Aires, el macrismo ha dado sobradas muestras de su “voluntad democrática”, vetando más de 120 normas sancionadas en la Legislatura de la ciudad.

El horizonte del ajuste y el sello de la traición

Es un secreto a voces que lo que viene en la Argentina es un ajuste. De Cambiemos y sus economistas nadie parece dudarlo. Cada intervención pública que hacen los asesores de la fuerza que lidera Macri promete fin del cepo cambiario, acuerdos con los fondos buitres y medidas de índole similar. El Frente para la Victoria intenta aparecer negando esa perspectiva. Sin embargo, en la noche de este miércoles, Miguel Bein -economista estrella de Scioli- habló abiertamente de “devaluación moderada”.

Mientras los candidatos prometen a diestra y siniestra, sus voceros económicos garantizan al gran capital medidas en pos de recomponer sus niveles de rentabilidad. Éste es el horizonte que pide a gritos el empresariado y espera se cumple, más allá de quien resulte electo. Como señala el periodista Alejandro Bercovich en BAE “los grandes empresarios no se apuran a levantarle la mano a ninguno de los contendientes. Entienden que la agenda de ambos no difiere en lo sustancial (…) el magnate Dan Loeb desde su cuartel general de Wall Street (…) avisó que festejará el triunfo de cualquiera que gane”.

Una afirmación que no debería sorprender. Cualquiera de los ganadores tiene las credenciales suficientes para convertirse en el garante del ajuste. Desde usinas afines al progresismo se admite que Scioli ajustará. Pero se sostiene que no podrá hacerlo con la misma intensidad que Macri, porque el mismo kirchnerismo le impondrá límites.

Un argumento absurdo. Fue esa misma fuerza –y Cristina Fernández en particular- la que lo terminó encumbrando como candidato único. El propio kirchnerismo eligió al candidato que prometía mayor moderación en detrimento de quien parecía representar al núcleo “duro”.

En ese marco, la burocracia sindical de distinto pelaje discute sus alineamientos. El ajuste tiene, para ellos, el carácter de una suerte de fenómeno natural. Por estas horas, Hugo Moyano salió a decir que “vienen tiempos difíciles”. Esa “confesión” no se hace en aras de salir a luchar, sino de ofrecerse como control político sobre la clase trabajadora.

El voto en blanco y la izquierda

Visto el panorama político de conjunto, la izquierda que impulsa activamente el voto en blanco o la anulación del voto, aparece como una tercera alternativa en la escena política nacional.

La enorme politización que recorre el país incluye múltiples debates. Uno de ellos se ha abierto entre el Frente de Izquierda -que a través de sus voceros como Nicolás del Caño y Myriam Bregman sostiene la necesidad del voto en blanco- y sectores que se definen como parte de la llamada “izquierda independiente”, que hacen propio el discurso que considera a Scioli el “mal menor”.

En un horizonte que aparece marcado por la perspectiva del ajuste -sea cual sea el color político del ganador- la única alternativa realista para sectores amplios del pueblo trabajador es el rechazo, lo más extendido posible, a Scioli y Macri.

Estos despliegan, por estos días, la campaña más abundante en mentiras de la que se tenga recuerdo en muchos años. Como diría su padre político, “si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie”.







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