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Macristas o peronistas, los intendentes del conurbano tienen los bolsillos bien llenos

Muchos de ellos cobran más de $ 150.000. Además, cuentan con patrimonios altísimos. Mientras tanto, crece la pobreza y la miseria en todo Buenos Aires como consecuencia del ajuste que ellos también aplican.

Lunes 14 de enero | 19:11

Este domingo el portal Infobae presentó un informe en el que se detallan las abultadas sumas que reciben, mensualmente, los intendentes de los municipios del conurbano bonaerense.

Con cifras que van desde los $ 85.000 a más de $ 200.000 -sin contar otros ingresos como “gastos de representación” o el cobro de honorarios profesionales que duplican los ingresos-, los intendentes no parecen tener problemas para pagar los tarifazos y hacer frente a la inflación.

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Acceder a esos datos no es nada sencillo. Como explica el artículo esa información casi nunca está disponible en los sitios web de los municipios. Según el informe, en algunos casos, fue necesario cotejar los recibos de sueldo porque el dato no aparecía discriminado en los registros presentados ante la AFIP.

Estas cifras se hallan muy lejos de la mínima -de apenas $ 9.000- que cobran millones de jubilados. También están muy lejos de lo que cobra cerca de la mitad de la clase trabajadora, alrededor de $15. 000. Esto ocurre cuando, según los propios trabajadores del INDEC, para no ser pobre el ingreso de una familia tipo (2 adultos y 2 niños) debe ser de al menos $38.500.

El "ranking" de los que más cobran

A la hora de contabilizar ingresos monumentales, no hay diferencias entre macristas y peronistas. Todos se llevan sus buenos morlacos.

Entre los que más cobran se encuentran el intendente de Berisso, Jorge Nedela (UCR-Cambiemos), quien declaró en 2017 un sueldo mensual neto de $205.064. Lo siguen Gustavo Posse, de San Isidro (UCR-Cambiemos), con $175.521, y el de Pilar Nicolás Ducoté (PRO) con $150.252.

Además del ingreso por su cargo de intendentes, la mayoría de ellos recibe sumas extras mensuales bajo la figura de "gastos de representación" que pueden implicar un plus de hasta un 70% sobre los haberes iniciales.

Un ejemplo de esto es el del defensor de la mano dura contra los pobres y la juventud y ex ministro de seguridad de Scioli, el peronista Alejandro Granados. Su sueldo de diciembre último es de $135.793 mensuales, en tanto que los gastos de representación suman otros $100.000 por mes. Además, cobra por los años de antigüedad y ya lleva seis mandatos.

La lista sigue: Mariano Cascallares, de Almirante Brown (FPV), gana $147.098 al mes; Ariel Sujarchuk, de Escobar (FPV), con$146.819; Gabriel Katopodis, de San Martín (FPV), con $143.469; y Martiniano Molina del PRO -quien poco después de asumir fue consultado por el centro clandestino Pozo de Quilmes y lo "confundió" con un bache-, $142.399. Julio Garro, de La Plata (Cambiemos), y Juan Zabaleta, de Hurlingham (FPV) tienen un sueldo de bolsillo de $117.000. El intendente de la capital provincial declaró, además, ingresos anuales de honorarios profesionales por $632.322.

Jorge Macri, primo del intendente y jefe comunal de Vicente López (PRO), tiene un ingreso mensual neto en 2017 de $ 96.000, pero a esto le suma honorarios mensuales por $ 261.000 por su rol como Director del Grupo BAPRO, una empresa con participación estatal de la Provincia. Como si esto fuera poco, cobra gastos de representación como jefe municipal por $1,2 millones al año.

La mayoría de estos intendentes apoyaron el Presupuesto 2019 de la Provincia de Buenos Aires, que contiene un ajuste brutal. Especulan y negocian con los bolsillos llenos hacia las próximas elecciones del 2019, y muchos de ellos intentan asegurarse la reelección con algún candidato que le sirva para tal fin. Con ese objetivo, no tienen problemas en negociar con Vidal, Massa o el kirchnerismo.

Mientras los vecinos y vecinas de sus localidades ven como los tarifazos, la inflación, los recortes en salud y educación degradan sus ya golpeadas condiciones de vida. Mientras los intendentes siguen recibiendo sus jugosos ingresos, la población pobre del conurbano padece cada día más las consecuencias del brutal ajuste en curso.







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