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María Braga: filmar con el celular para denunciar la criminalización de la juventud

Primera entrega de la entrevista con María Braga, docente y periodista de Ramos Mejía. Ella filmó el momento en que la policía local de La Matanza amedrentaba a un joven por “portación de rostro” el pasado miércoles 31 de Agosto por la tarde.

Gabriela Scarpino

Docente Suteba La Matanza|Subdelegada

Viernes 9 de septiembre de 2016 | 11:17

La semana pasada los medios masivos ocuparon las pantallas con el caso del médico “justiciero” que asesinó a un joven que supuestamente le estaba robando el auto. Así marcaban agenda con la idea de que el valor de la propiedad se antepone al de la vida de“el otro”. Mientras tanto la realidad de la calle seguía mostrando como pesa sobre esos “otros” esta estigmatización. Desde la izquierda diario buscamos mostrar los hechos narrados por sus protagonistas. Por este motivo entrevistamos a María, quien filmó el momento en que la policía local de La Matanza amedrentaba a un joven por “portación de rostro”. En una amena charla en nuestro local de Ramos Mejía, ella nos resume su experiencia y su análisis en clara confrontación con la intención de instalar como sentido común la criminalización de la juventud. En esta nota hacemos entrega de una primera parte de la entrevista donde nos cuenta porqué filmó el video y las repercusiones y debates que se abrieron. En la próxima nota compartiremos un análisis sobre el rol de la comunicación y la potencialidad de las redes sociales para echar luz sobre lo que los grandes medios callan.

¿Cómo fue el contexto en el que filmaste el video?

Soy periodista, pero este video lo grabé como vecina. Cuando pasé vi el tumulto y al “pitufo” – como le decimos en el barrio – zamarreando al chico y queriéndolo poner contra la pared. Al principio pensé que había habido un robo o algo similar. Pero cuando vi al señor que se presenta diciendo “hace 50 años que soy abogado” y gritaba “mínimamente tratalo bien” me di cuenta que pasaba otra cosa. Ahí decidí filmarlo. Cuando vi a través de la lente me di cuenta que estaba condensando en una imagen algo que pasa muchas veces y como que no nos damos cuenta. En ese momento el pitufo lo suelta al pibe. No sé si por el hombre que se interpuso o porque me vio que lo grababa, porque yo nunca oculté que lo estaba filmando. Todos me vieron. El chico ahí les dice a todos “me detuvieron por tener cara de negro”, me lo dice mirándome mientras lo filmaba.

¿Lo filmaste para difundirlo?

Yo estuve ahí sólo esos dos minutos que filmé, porque me tenía que ir. Además vi que había gente haciéndose cargo de lo que estaba pasando. Lo subí a Facebook para compartirlo con mis compañeros, sin pensar cuanto iba a trascender. Si hubiera tenido más tiempo hacía un móvil desde ahí. Porque como trabajo en la radio de la Universidad de La Matanza, estamos acostumbrados a armar notas de esa manera, sin recursos. Como el otro día que un compañero que justo pasaba hizo un móvil sobre la represión a los manteros en Morón. Lo subo en el momento a Facebook, era el miércoles a las 17 horas. Y lo paso a “público” porque me pidieron algunos amigos que lo empezaron a compartir. El viernes alguien lo comparte en grupos públicos y ahí empezó a girar masivamente.

¿Y que repercusión tuvo?

En pocos días ya lo habían visto más de medio millón de personas en la publicación original. Y también se armó debate. Porque afortunadamente la mayoría de los comentarios eran de repudio a los pitufos y favorables a los vecinos que se metieron. Pero también – y eso ayuda a comprender un poco porqué las cosas están como están – gente que defendía el accionar de la policía, que te pidan documentos “por portación de rostro”. De los que piden más policías en las calles, en los barrios, más mano dura. De los que piden más “seguridad”. Y yo me pregunto: ¿seguridad para quien? Para ese pibe que haya más policía en la calle no es “más seguridad”. No todos nos sentimos “seguros” de la misma manera. Yo soy medianamente blanca, soy una “señora de Ramos Mejía” (risas) y no me van a parar a mí. Pero yo tengo un hijo que tiene el pelo largo, y hoy es un niño pero mañana va a ser un adolescente. Mi marido es descendiente de aborígenes y lo han parado un montón de veces. Y hay gente a la que no la paran, pero esta bueno que esa gente no mire para otro lado. Eso es lo que me pareció más valorable. Porque yo muchas veces pienso que Ramos es tierra de “no te metas”. Afortunadamente la realidad le ganó a mi prejuicio, y hubo muchos que se metieron a defender al pibe.

Pero también hay otro tipo de prejuicios…

¡Desde ya! Hay gente que le parece bien que la policía actúe por prejuicio. Lo que hicieron con este pibe fue claramente un abuso, porque no había hecho nada. Y uno se tiene que posicionar frente a esto. Porque además hoy el prejuicio es contra la vestimenta deportiva y el color de piel, pero no se sabe hasta donde puede llegar. Mañana dicen "Ramos Mejía está en La Matanza, donde son todos chorros del conurbano" y después vienen por todos nosotros. En ningún lado de la ley dice que te pueden detener por tu color de piel y lo hacen. Y algunos se lo festejan sin saber que mañana les puede tocar a ellos. Por eso tenemos que ser solidarios entre todos.

¿Por qué pensás que existen estos prejuicios?

Me parece que en parte también es fomentado por los medios, que forman conciencia. En la televisión hablan del conurbano como sinónimo de peligro. Y yo ando por todo el conurbano y jamás me pasó nada. La única vez que me robaron con un arma fue en Palermo Hollywood. Y en este sentido una anécdota viene al caso: antes trabajaba como docente en la entrada de Santos Vega. En la esquina había siempre unos pibes con gorra y con ropa deportiva. A mi me daban seguridad porque siempre eran los mismos. Yo me bajaba del colectivo ahí a las 22:30 y como mujer siempre prefiero que haya gente en la calle. Yo los veía siempre, y hasta los saludaba. Después de varias veces, me di cuenta que el chofer me bajaba media cuadra antes para no pararles a estos pibes. Hasta que un día se me dio por decirle a uno de ellos "sacate la gorrita cuando parás el colectivo porque para mí no te para por eso, porque no te ve la cara". Unos días después me lo cruzo de vuelta y me dice "che gracias, ahora nos sacamos la gorra y el colectivo nos para". ¿Me entendés? ¡El colectivero no le paraba porque tenían gorra! Si eso hace un colectivero que es un laburante, que queda para la policía... Y esos pibes están hartos de ese trato, así que es obvio que van a increpar a todo el mundo cuando los tratan así.







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