Géneros y Sexualidades

CÓRDOBA / FESTIVAL SOLIDARIO

María José Igarzábal: “No somos un número, somos mujeres y tenemos muchísima fuerza”

La Izquierda Diario entrevistó a la delegada de ATE de la Secretaría de lucha contra la violencia hacia la mujer sobre su pelea por la reincorporación de las despedidas y el festival que harán hoy.

Sábado 9 de abril de 2016 | 20:01

Afiche del Festival solidario Mujeres en pie de Lucha

LID: ¿En qué marco se dieron los despidos en las reparticiones ligadas a la atención de mujeres en situación de violencia?

María José: Yo trabajo en la ex Dirección de violencia familiar, con el cambio de gestión en diciembre del 2015 esa repartición se juntó con la Secretaría contra la trata y pasamos a ser la Secretaría de lucha contra la violencia hacia la mujer y trata de personas.

Antes de los despidos ya veníamos con una situación preocupante con respecto a la cantidad de profesionales que trabajábamos en la repartición. Éramos muy pocos con respecto a lo que íbamos percibiendo en el día a día, no dábamos abasto para cubrir la demanda. Pero además no se cubría la cantidad de personas que estipula la ley para los equipos que conforman las áreas de esa repartición. Los despidos intensificaron aún más esa situación de desmantelamiento, sobre todo porque es una problemática que implica mucho desgaste en quienes trabajamos ahí. Los despidos se producen a finales de enero de este año. En mi repartición fueron siete, aunque en un momento habían amenazado con que serían 25. Nosotros somos 76 en total. Los despidos fueron a trabajadoras con contratos que todavía no habían finalizado, terminaban el 31 de agosto. Fueron 6 trabajadoras sociales y una psicóloga, todas con más de tres años de antigüedad.

LID: ¿Cómo respondieron ustedes en ese momento?

MJ: En ese momento se realizó una primera asamblea espontánea, bastante masiva para la época del año, ya que muchos estaban de vacaciones y además en enero estábamos trabajando en un solo turno. Empezamos a hacer asambleas diarias con el objetivo único en ese momento de lograr la reincorporación de todas las compañeras. Pudimos construir una espalda bastante sólida respecto a dónde queríamos llegar, con la decisión firme de no ceder hasta que nuestras compañeras no estuvieran trabajando de nuevo con nosotras.

Además del posicionamiento del equipo y la organización interna, en ese momento fueron fundamentales los apoyos que recibimos. Por un lado, de las mismas personas con las que trabajamos. Recibimos mensajes de solidaridad por distintas vías, hubo gente que presentó notas, gente que se acercaba en los pasillos y participaba de las asambleas. Por otro lado, de un grupo bastante significativo, por su experiencia, de delegados de ATE de otras reparticiones que vinieron a sumar su apoyo. Y también de las agrupaciones políticas de izquierda, que estuvieron presentes desde el primer momento, poniéndose a disposición para acompañar. Para mí fue una experiencia muy rica en el sentido de percibir un respeto permanente por el proceso propio del grupo. Nosotras éramos muy nuevas en algunas cuestiones, algunas compañeras no habían estado nunca en una asamblea, algunas no sabíamos lo que significaba una moción. Teníamos una convicción pero no sabíamos muy bien qué hacer. Fueron apareciendo herramientas, mensajes, palabras, eso fue fundamental para nosotras y para las asambleas.

LID: ¿Cómo se logró la reincorporación de las despedidas de tu área?

MJ: Fue el proceso de organización y de lucha lo que permitió que al cabo de unas semanas lográramos la reincorporación de la totalidad de las compañeras despedidas. Si bien teníamos muchas discusiones internas en términos profesionales, hubo una postura de mucha solidaridad desde las que quedamos trabajando en la repartición y una posibilidad de crear unidad, porque todas pudimos establecer un objetivo común, eso fue fundamental. Por supuesto que dar una batalla y ganar no es lo mismo que dar una batalla y perder; que nuestras compañeras volvieran a la repartición trajo aparejado situaciones que nunca en mis diez años de trabajo había visto. Había una fuerza, un empuje, un comprender que la organización y la lucha son el camino y la manera en que se pueden lograr las cosas. Creamos un “cómo”, que fue “juntas”. Y hubo una experiencia vital que fue la marcha que se organizó el 4 de febrero, cuando además de juntas aprendimos que era en las calles, que había que sacar los reclamos hacia afuera, hacerlo público, llevarlo a la prensa.

LID: ¿Qué objetivo tiene el festival de esta noche?

MJ: Para hacer esta fiesta solidaria contamos con el apoyo de organizaciones como el PTS, el Partido Obrero, Izquierda Socialista y el MAS. Ha sido fundamental el apoyo que nos brindaron, no hubiera sido posible que tenga esta dimensión. Cuando todo parece duro, llega la solidaridad, a la gente no le es ajeno lo que está pasando.

El festival no es una acción aislada sino parte de un plan de lucha de todas las que participamos de la convocatoria. Queremos también que se incorporen otros sectores que también están luchando. El objetivo es recaudar fondos suficientes para que todas estas trabajadoras puedan seguir peleando por su derecho a volver a trabajar y para que las que están trabajando puedan pelear por conseguir condiciones dignas de trabajo.

Esto último incluye diversas formas de precarización. Las cuidadoras hospitalarias de SENAF cobran $300por una guardia de 12 horas, es decir que con 12 guardias cobran $2400. A pesar de lo paupérrimo de esta paga, no cobran desde el mes de enero y están totalmente invisibilizadas, ya que supuestamente forman parte de un voluntariado cuando en realidad no están inscriptas como voluntarias y exceden las horas que permite el régimen de voluntariado. En la Dirección de violencia familiar hay muchas compañeras becarias, que recién ahora con el aumento cobran $5000. El 78% de la repartición está contratada, algunos inclusive son administrativos y no profesionales, cuando el 85% de las trabajadoras somos profesionales.

Queremos que la fiesta se convierta en un hecho político, que con esto podamos denunciar, y trasmitir que la defensa de políticas públicas, cuando sabemos que se está produciendo el desmantelamiento de áreas sensibles, es una denuncia que debe hacer el conjunto de la sociedad, sobre todo después del NI UNA MENOS, cuando miles salimos a las calles para reclamar que este tema sea central en la agenda política. Es una manera de compartir con los que nos acompañaron todo este tiempo desde que iniciamos la lucha. No somos un número, somos mujeres y tenemos muchísima fuerza. No vamos a parar hasta lograr lo que nos hemos propuesto que es la reincorporación de las compañeras y dar fin a la precarización laboral.







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