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CÓRDOBA

Micro-embalses en Córdoba: más preguntas que respuestas

El lunes se realizó la audiencia pública por un proyecto para regular crecidas. La reunión rebalsó de críticas y se pasó a cuarto intermedio hasta el próximo martes.

Miércoles 15 de junio de 2016 | 10:12

En la audiencia se presentó el ante-proyecto (ya en licitación) de la obra de regulación sobre el río Carapé. La misma es parte de un plan de obras de cuatro micro-embalses: uno sobre el río San Miguel, y otros dos sobre el río Santa Catalina. Los representantes de la Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia prometen que las cuatro obras regularían una crecida del orden 1000 m3/s (semejante a la ocurrida en febrero de 2015), permitiendo que solo pasen 300 m3/s.

La audiencia no es vinculante y a las promesas se las lleva el viento (en este caso, el agua). Las críticas al estudio de impacto ambiental de la obra Carapé pusieron en cuestión su efectividad como regulador de crecidas.

El documento que se adjunta a esta nota fue presentado por un grupo de profesionales e indica que en el estudio faltan datos sobre caudales y capacidad de transporte de sedimentos del río, variables fundamentales para el diseño de una obra de este tipo. Mientras que lo primero pone en cuestión la efectividad de la obra, ya que una caracterización incompleta de la hidrología de la cuenca no permite determinar el rango de caudales máximos, mínimos y medios a regular, lo segundo pone en cuestión la sostenibilidad de la obra. Las dos incógnitas no son menores si se considera que la provincia propone invertir 140 millones de pesos.

Amén de lo anterior, dos de los diques se emplazan sobre la Reserva Natural de la Defensa Ascochinga. A pesar de que es difícil no verla, ya que cuenta con 3.300 hectáreas, no se tuvo en cuenta en el ante-proyecto. Dentro de la Reserva también se propone alterar la traza de la ruta E66, y el estudio no da cuenta del impacto sobre la forestación. Así, los beneficios ambientales que genera la Reserva, no se tienen en cuenta en el estudio de impacto presentado.

Los más críticos del proyecto son profesionales, investigadores, trabajadores de los municipios y vecinos que desde hace 4 años abordan de manera integral un trabajo sobre el Corredor Hídrico y Biológico que va desde la Reserva de Ascochinga hasta la Reserva Natural de la Defensa La Calera. Reclaman a la Provincia la falta de acceso a la información y el trabajo en común con ellos a la hora de evaluar proyectos de envergadura.

Desde la Provincia intentan instalar que estas críticas se oponen a las obras en general, o que provienen de vecinos de las cuencas altas que son egoístas con el reclamo de los vecinos de la cuenca media y baja que piden a gritos protección contra las crecidas. Varios medios de comunicación se han sumado a la campaña.

Las problemáticas de inundaciones y sequías que ha sufrido Córdoba en los últimos años son muestra más que suficiente de que es necesario abordar el manejo de las cuencas de captación del recurso hídrico de manera integral., incluyendo el ordenamiento territorial, que brilla por su ausencia debido a la voracidad de la especulación inmobiliaria. Sólo así se podrán proteger las márgenes de los ríos, mejorar calidad del agua y producir una serie de impactos positivos sobre la calidad de vida de los vecinos de las zonas inundables.







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