Géneros y Sexualidades

TUCUMÁN

Movilización exigió justicia por Cinthia Moreira

Decenas de familiares y amigas de Cinthia Moreira marcharon desde la Banda del Río Salí exigiendo justicia. A un año de la desaparición de Daiana, confluyeron en Plaza Independencia con la familia Garnica y la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad

Jueves 10 de mayo | Edición del día

Foto: Milagro Mariona

La movilización convocada por la familia y las amigas de Cinthia partió a las 17:30 horas del pasado martes desde la plaza principal de la localidad de la Banda del Río Salí, y llegó hasta Plaza Independencia al grito de ¡Justicia para Cinthia! ¡Ni una menos, vivas nos queremos!. Confluyeron con la marcha de la Comisión de Familiares Victimas de la Impunidad, acompañada de las organizaciones Pan y Rosas, Plenario de Trabajadoras, Marabunta, la Casa de las Mujeres Norma Nassif y el Frente Popular Darío Santillán.

“Me van a tener poniendo grito en esta plaza hasta que haya justicia” afirmó decidida y valiente Laura, una de las hermanas de Cinthia.

Señor, señora: No sea indiferente

Cinthia, una joven trans de 26 años, salió de su casa en la Banda del Río Salí con una amiga el último 14 de febrero, y desde ese día su familia no supo más de ella. Emprendieron una búsqueda que llegó a su fin el pasado martes 17 de abril, cuando se dieron a conocer los resultados de las pericias realizadas en el mes de febrero, a los restos encontrados en una vivienda abandonada de Villa Alem.

“Cinthia vivía acá con nosotros, su familia. Tiene padre y madre, hermanos y hermanas. Era una chica trans, y cómo le dije a muchos diarios tenía una vida en la calle. Para nosotros era una chica normal, era simpática, muy sociable. Muchas veces quisimos que deje la prostitución, pero decía que ella no tenía muchas oportunidades, no tenía salida laboral, no tenían otra salida. Era muy querida acá en el barrio, muy amiguera. Excelente hija y hermana también. Sabía mucho de peluquería y de maquillaje”, cuenta Laura comenzando a relatar lo que han tenido que vivir ella y toda su familia a partir de la desaparición de su hermana.

“Hasta que nos autorizaron el pedido de ADN pasaron dos meses, pasamos una angustia tremenda. Un tremendo dolor. Una angustia porque teníamos esperanza de que no sea. Tuvimos que meter mucha presión hasta que nos autorizaron el ADN.”

Si es que recién ahora que se pudo determinar la identidad del cuerpo hallado hace más de dos meses, se debe a que el fiscal Arnoldo Suasnábar a cargo de la causa demoró más de lo previsto en solicitar el análisis comparativo con las muestras de ADN tomadas de los padres de Cinthia.

“Lo vivimos con mucho dolor, porque justo la han vinculado con el cuerpo hallado en Villa Alem. El cuerpo estaba completamente irreconocible, calcinado. No la pudimos reconocer. Y decidimos hacerle un ADN porque nos habían dicho que había varias chicas trans desaparecidas. Cosa que nunca la policía dice nada. En la morgue judicial, el día que estábamos haciendo los trámites el día que había salido positivo el ADN, nos dijeron que 4 familias también habían reclamado el cuerpo. Eso no dicen en ningún lado.”

Cupo laboral trans: una demanda urgente

La necesidad de que el Estado garantice por ley el acceso al trabajo a la comunidad trans se hace urgente con la constatación innegable de la absoluta vulnerabilidad en la que las vidas trans transcurren. Una noticia publicada por Télam en febrero anuncia en su título que el promedio de vida de las personas trans que murieron en 2018 es de 36 años. El dato estadístico surge de la información recabada por el Archivo de la Memoria Trans de Argentina, que en febrero dio a conocer que 15 mujeres trans, a dos meses de iniciado el año, habían sido asesinadas o fallecido a causa de enfermedades prevenibles agravadas por la falta de tratamiento médico. Se contabilizaban además 3 mujeres trans desaparecidas. Cinthia era una de ellas.

La demanda por el cupo laboral trans recorre el país, y resuena fuertemente en nuestra provincia. Significa una medida de mínima que garantizaría el derecho a acceder a trabajo genuino, que permita salir de condiciones de vida miserables, de la desocupación o de trabajar en situaciones de ultra precarización. La exigencia se llenó de fuerza alimentada en la rabia luego del cruento transfemicidio de Ayelén Gómez, y llegó como proyecto de ley a la Legislatura provincial el año pasado. El mismo busca establecer el ingreso como personal en ámbitos públicos y privados de personas trans con una proporción no menor del 1% de la totalidad del personal. Fue cajoneado por moción del Legislador de la UCR- Cambiemos Raúl Albarracín, apoyada con el voto mayoritario del peronismo oficialista.

El diablo metió la cola, reza el dicho popular. Aunque en este caso quien se inmiscuye en las políticas públicas es la Iglesia Católica. No sólo Albarracín ha admitido públicamente su consulta con la cúpula eclesiástica, cabe recordar el reciente establecimiento del día del niño por nacer por parte de la Legislatura provincial, con Jaldo a la cabeza.

Vivas nos queremos: un año de la desaparición de Daiana Garnica

El 6 de mayo se cumplió un año desde la última vez que la familia Garnica vio a Daiana, cuando por la tarde salió de su casa a encontrarse con su vecino Darío Suárez para acompañarlo a comprar un regalo para la madre de éste.

La familia Garnica sostiene que la desaparición de Daiana está relacionada con una red de trata y así lo han expuesto ante el fiscal Claudio Bonari esta semana. Hace unos días Susana Cisneros manifestó que descartaba el asesinato porque su hija ha sido entregada a alguien, relatando que “Desde el primer momento dije que Darío entregó a mi hija a alguien. No sé si fue a un prostíbulo, a un transa o un familiar, pero estoy segura de que la entregó (…) Darío fue y volvió en 20 minutos. Pero regresó solo a su casa. Por eso digo que en 20 minutos salió con Daiana e hizo la entrega. Si hubiese hecho algo a Daiana, hubiera demorado más”

En la principal plaza capitalina confluyeron la exigencia por la aparición con vida de Daiana Garnica, de Milagros Avellaneda y su hijo Benicio, con el reclamo de la mamá de María Ávila, de Mariana Gonzales, amigas de Ani Ríos, y la movilización que cruzó el puente Lucas Córdoba exigiendo justicia por Cinthia Moreira.

En todos los relatos y testimonios se escuchan las mismas conclusiones: el Estado es responsable. La policía encubre o está directamente involucrada, la Justicia dilata, el gobierno es sordo, ciego y mudo.







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